Palma ha sido estos días el epicentro del lujo mundial con la celebración del exclusivo evento de alta joyería de Louis Vuitton en el Castell de Bellver, una iniciativa que, según el alcalde Jaime Martínez, ha generado un impacto económico directo superior a los 25 millones de euros para la ciudad.
En plena polémica política, Martínez ha querido destacar el beneficio económico que este tipo de acciones suponen para Palma, además de rechazar rotundamente las acusaciones de “privatización” del emblemático castillo por parte de formaciones como el PSOE o la plataforma ciudadana Menys turisme, més vida. “Yo no creo que sea malo.
Al revés, creo que es bueno”, ha sentenciado el alcalde, quien ha acusado a la izquierda de haber impulsado eventos similares en el pasado, “aunque regalando el espacio en vez de cobrar por él”.
El regidor ha subrayado que Louis Vuitton ha abonado todas las tasas correspondientes para el uso del espacio, y ha puesto en valor tanto la dimensión internacional del acto como el respeto al entorno patrimonial demostrado por las empresas implicadas en su organización. “Nunca se había visto tanto cuidado hacia el patrimonio”, ha afirmado.
Martínez ha respondido también a las críticas de la Asociación para la Revitalización de Centros Antiguos (ARCA), que alertaban de una posible degradación del castillo. En este sentido, ha apelado a la supervisión de los técnicos municipales, encargados de garantizar la integridad del recinto histórico.
Frente a las voces que ven en este tipo de eventos una amenaza al uso público del patrimonio y una muestra de masificación turística, el consistorio defiende su apuesta por combinar cultura, promoción exterior y retorno económico. Bellver, durante años, ha acogido conciertos, bodas y actos privados, y ahora suma a su historia la visita de una de las marcas más icónicas del lujo global.
