La compañía Endesa ha activado en Baleares su campaña anual de mantenimiento preventivo de la red eléctrica con un foco claro: reducir el riesgo de incendios forestales antes del verano. A través de su filial de distribución, la empresa está revisando más de 1.000 kilómetros de líneas de media tensión situadas en zonas con masa forestal o alto valor ambiental.
La actuación, que supone una inversión de casi 210.000 euros, se lleva a cabo mediante inspecciones aéreas con helicóptero equipadas con cámaras termográficas y de alta definición. Esta tecnología permite detectar anomalías invisibles a simple vista, como sobrecalentamientos en la red —los denominados “puntos calientes”—, facilitando intervenciones anticipadas antes de que se produzcan averías o incidentes con potencial riesgo.
Los trabajos se han desplegado en enclaves sensibles de Mallorca, Menorca y Eivissa, incluyendo áreas como Formentor, Valldemossa, Esporles o Galilea, así como el entorno del Parc Natural de s’Albufera des Grau. Se trata de zonas donde la combinación de vegetación y condiciones climáticas incrementa la vulnerabilidad durante los meses estivales.
Esta campaña se enmarca dentro de la estrategia de mantenimiento predictivo de la compañía, que utiliza los datos recogidos en estas inspecciones para planificar actuaciones selectivas sobre el terreno. El objetivo es reforzar tanto la seguridad de la infraestructura como la calidad y continuidad del suministro eléctrico en un periodo especialmente exigente para la red.
Con este despliegue, Endesa refuerza su posicionamiento en la prevención de incendios y en la protección del entorno natural, en un contexto en el que la anticipación y la inversión en tecnología se consolidan como elementos clave para minimizar riesgos en sistemas eléctricos expuestos a condiciones climáticas extremas.
