sábado. 18.07.2026

El Grupo Barceló ha cerrado 2025 con el mejor resultado de su historia. La compañía hotelera de origen mallorquín obtuvo un beneficio neto récord superior a los 300 millones de euros y un ebitda cercano a los 700 millones, incluyendo la normativa contable NIIF16, según las cifras preliminares del ejercicio.

Así lo ha avanzado en Madrid el consejero delegado para Europa, Oriente Medio y África (EMEA) de Barceló Hotel Group, Raúl González, quien ha confirmado que la compañía seguirá creciendo en 2026, aunque a un ritmo más contenido tras varios años de fuerte expansión postpandemia.

La división hotelera cerró el ejercicio con unas ventas de 2.200 millones de euros, lo que supone un incremento cercano al 6%, afectado por un dólar más débil de lo previsto. Sin el impacto del tipo de cambio, el crecimiento habría alcanzado el 10%. La cifra de negocios total del grupo se situó en 3.200 millones, con un avance algo inferior al de las ventas.

Barceló afronta ahora una nueva etapa estratégica. El consejo de administración aprobará a finales de enero el plan 2026-2028, que contempla inversiones por unos 500 millones de euros en 2026, destinadas tanto a reformas como a adquisiciones. Se trata de una cifra similar a la prevista para 2025, aunque finalmente no se ejecutó en su totalidad por la falta de oportunidades “suficientemente atractivas”.

La solidez financiera es uno de los grandes activos del grupo. Barceló cerró el ejercicio con deuda cero y unos 300 millones de euros en caja. Además, mantendrá su política de dividendos, con un reparto equivalente al 25% del beneficio, tras haber abonado en 2024 el mayor dividendo de su historia. La estrategia de crecimiento seguirá combinando compra, alquiler y gestión de hoteles, descartando el modelo de franquicia.

En cuanto a precios, las tarifas hoteleras del grupo subieron de media un 6% en 2025 y lo harán algo menos este año, con fuertes diferencias según mercado y categoría. En algunas zonas los precios crecen por debajo de ese nivel e incluso se registran descensos puntuales.

Sobre el impacto de las subidas en la ocupación, González ha señalado que, en general, no se están viendo efectos negativos, aunque ha reconocido señales de agotamiento en destinos maduros. En Baleares, por ejemplo, la ocupación empieza a congelarse en algunos enclaves “porque el mercado no da más de sí”.

Pese a ello, el gasto turístico sigue aumentando y el perfil del visitante es cada vez de mayor calidad, una evolución en la que la industria hotelera ha tenido un papel clave. En el caso de Barceló, predominan los establecimientos de cuatro estrellas, mientras que el segmento de ultralujo —hoteles con precios superiores a 1.000 euros por noche— se ha más que duplicado desde la pandemia.

González también ha reivindicado un mayor reconocimiento internacional para la hotelería española, tanto por la calidad de sus establecimientos como por su capacidad de gestión, y ha reclamado más inversiones en conectividad e infraestructuras. En este contexto, Asia sigue siendo una asignatura pendiente para el turismo español, tradicionalmente más orientado hacia Latinoamérica.

Barceló firma un beneficio histórico de más de 300M€ y encara 2026 con crecimiento más...