Baleària ha advertido este lunes de que se verá obligada a ajustar su oferta, reducir frecuencias y revisar al alza los precios ante el impacto negativo que ha supuesto la limitación a la entrada de vehículos en Eivissa. La compañía considera que la normativa “castiga injustamente” al transporte marítimo y ha tenido un efecto inapreciable en la reducción del tráfico rodado.
Según los datos presentados por la naviera, el impacto medio de la restricción apenas ha evitado 248 coches diarios menos llegados por mar, una cifra “insignificante” frente a los más de 96.000 vehículos censados en la isla y 16.000 coches de alquiler activos. Solo en lo que va de año, el parque móvil ha crecido en 3.466 unidades, un 60% más que en el mismo periodo de 2024.
El presidente de Baleària, Adolfo Utor, ha calificado la medida de “ineficaz y desproporcionada”, subrayando que “la restricción ha generado un impacto muy negativo e insostenible para la red de transporte marítimo”. Durante el periodo de aplicación, la compañía ha transportado un 25% menos de coches y un 30% menos de pasajeros, una caída que “no tiene justificación desde el punto de vista del beneficio público”.
Utor advirtió de que esta situación “tendrá efectos irreparables sobre la economía y la conectividad de la isla”, y reclamó una reflexión colectiva para abordar el problema de la saturación “con mayor rigor y con medidas realmente eficaces y consensuadas”.
El presidente de la compañía aportó datos de Ibestat (Institut d’Estadística de les Illes Balears) que demuestran que el transporte marítimo no es responsable de la congestión de Eivissa. En las dos últimas décadas, el tráfico aéreo ha crecido un 96%, la población un 90% y el parque móvil un 150%, mientras que el número de pasajeros llegados por mar ha descendido un 3%.
Baleària subraya además que el transporte aéreo presenta una marcada estacionalidad, concentrando picos en verano, mientras que el marítimo mantiene un flujo estable y sostenido todo el año, lo que refuerza su papel como servicio esencial de conectividad.
La compañía también alertó de un efecto llamada derivado de la normativa, ya que, al limitar la llegada de vehículos por mar, se ha incentivado el aumento de matriculaciones locales y del parque de alquiler, agravando el problema que se pretendía resolver.
Baleària insiste en que la restricción ha supuesto un perjuicio económico para el sector marítimo sin beneficios tangibles para la isla y urge a las administraciones a replantear las medidas de control de saturación con criterios técnicos, diálogo con el sector y una visión global del modelo de movilidad insular.
