sábado. 18.07.2026

La CEO de Eco Intelligent Growth y miembro del C-level de Grupo Construcía, Ana Palencia, participó recientemente en el Forbes Illes Balears Tourism Summit 2025, donde defendió una visión regenerativa de la economía circular y del liderazgo empresarial. En esta entrevista, profundiza en cómo este nuevo modelo económico puede transformar sectores como la construcción y el turismo, impulsar ecosistemas más resilientes y crear valor para el territorio, las empresas y las personas

-La economía circular está en auge, pero muchas empresas todavía la interpretan mal. ¿Cuál es el principal malentendido que frena su implementación real?

-El principal malentendido es reducir la economía circular a gestionar mejor los residuos, en lugar de verla como una estrategia de negocio. La economía circular es, ante todo, un cambio de modelo económico: la emergencia climática y social requiere que pasemos de un modelo lineal (extraer, fabricar, usar y tirar) a un modelo regenerativo que se apalanca en la economía circular, donde los residuos no se tiran, sino que se convierten en nuevos recursos de valor, y trabaja para revertir los daños causados. Es decir, no solo reducir los impactos negativos medioambientales y sociales, sino generar impacto positivo: reparar el territorio y restituir o mejorar las condiciones.

La economía circular requiere reimaginar la manera de hacer negocios, producir y consumir para conseguir el máximo impacto económico, social y medioambiental, y crear valor a largo plazo para las personas, el territorio y las empresas.

Para ello, es necesario diseñar productos y servicios que duren más, que se conciban para ser reparados, reutilizados o convertirse en nuevos recursos, y que cuiden la biodiversidad, la salud (eliminando materiales tóxicos), el impacto social y la competitividad (reduciendo la dependencia de recursos escasos, monetizando flujos que antes eran pérdidas y construyendo modelos de negocio que generen ingresos más estables y resilientes).

Dicho de otro modo: la circularidad crea valor porque transforma ineficiencias en oportunidades, riesgos en innovación y residuos en activos.

Por lo tanto, el principal freno a la economía circular es seguir confundiéndola con gestión de residuos, en lugar de verla como una estrategia de negocio y una palanca de innovación, eficiencia y competitividad.

"El principal malentendido es reducir la economía circular a gestionar mejor los residuos"

-Usted defiende un liderazgo basado en el autoconocimiento. ¿Qué aprendizaje personal ha cambiado más su forma de dirigir equipos y proyectos?

-El mayor aprendizaje ha sido comprender que el liderazgo empieza por liderarse a uno mismo. Primero hay que cuidarse, cultivar una actitud positiva y resiliente, y sostener un equilibrio interno que permita transmitir esa influencia positiva al equipo. El equilibrio personal se refleja directamente en la calidad del liderazgo que ejercemos.

Aprendí que alcanzar metas no es sostenible si deja atrás a las personas, si genera desgaste, desconexión o coste emocional para quienes nos rodean. Este aprendizaje me lleva a defender un modelo de trabajo que genere bienestar, crecimiento y equilibrio, y que conecte con nuestras pasiones y propósito, porque ahí emerge la mejor versión de cada persona.

También considero clave priorizar lo esencial y liderar desde la coherencia, no desde la urgencia. Y esto, en un entorno que siempre corre, es uno de los mayores retos: sostener claridad y calma para tomar decisiones de fondo y no reaccionar solo a corto plazo.

Por último, he comprendido que el verdadero reto no es “retener talento”, sino crear las condiciones para que ese talento se exprese plenamente. Cuando las personas sienten seguridad psicológica, propósito y espacio para crecer, no necesitan que las retengas: eligen quedarse.

-Tras más de 20 años en puestos directivos internacionales, ¿qué necesita hoy un líder para transformar sectores tan rígidos como la construcción o el real estate?

-La construcción es el sector con mayor impacto ambiental en la Unión Europea: responsable de alrededor del 40% de las emisiones, consume el 50% de los materiales extraídos y genera cerca del 35% de los residuos totales. A ello se suma una de las tasas de digitalización e industrialización más bajas, lo que limita su capacidad de avanzar hacia la sostenibilidad si no se aborda de forma profunda.

Desde un punto de vista actitudinal, se necesita pasión, perseverancia y escucha activa. La pasión sostiene el compromiso; la perseverancia permite superar inercias y resistencias; y la escucha ayuda a identificar puntos de dolor, comprender motivaciones reales y activar las palancas que generan cambio. Un “no” no debe entenderse como una frontera, sino como una invitación a buscar caminos más creativos para avanzar.

En paralelo, considero que un liderazgo transformador se construye sobre capacidades esenciales como:

Capacidad para llegar a acuerdos, co-crear soluciones y construir alianzas estables. Transformar la construcción y el real estate exige sentar a la misma mesa a administraciones, empresas, proveedores, profesionales y usuarios.

Visión sistémica: entender territorio, cadena de valor, impactos sociales y ambientales, inversión y regulación.

Coraje adaptativo: cuestionar procesos que llevan décadas funcionando igual y abrir caminos nuevos.

Liderazgo humanista y regenerativo: crear culturas que inspiren talento, movilicen a la cadena de valor y conecten negocio y territorio en un propósito compartido.

En definitiva, el sector no cambiará solo por nuevas herramientas, sino gracias a líderes capaces de alinear voluntades, cambiar culturas y convertir la sostenibilidad en una oportunidad de valor.

-La construcción sigue siendo uno de los sectores con mayor impacto ambiental. ¿Qué cambio estructural considera imprescindible para que el sector avance hacia un modelo verdaderamente sostenible?

-Para avanzar hacia un modelo realmente sostenible, desde EIG y Grupo Construcía trabajamos de manera sistémica en la descarbonización a lo largo de todo el ciclo de vida del edificio, la construcción circular, la arquitectura saludable, regenerativa y socialmente inclusiva, alineada con la normativa y la inversión responsable.

Centrados en la construcción circular, el mayor impacto está en el flujo de materiales, por lo que es esencial transformar los edificios en bancos de materiales o minas urbanas. Esto reduce la extracción de materias vírgenes, permite reutilizar materiales tras un proceso de transformación, desacopla la actividad constructiva de la generación de residuos y de las emisiones, y revaloriza los activos inmobiliarios, preservando el valor de los materiales y alargando la vida útil.

Por lo tanto: reduce emisiones, ahorra recursos y genera nuevas oportunidades económicas.

-Baleares vive retos territoriales únicos. ¿Qué lecciones podrían aprender otras regiones de las Islas en materia de transición sostenible y regeneración?

-Baleares ha entendido antes que nadie que su mayor activo —y también su mayor riesgo— es el territorio. La escala insular fuerza una visión sistémica: agua, suelo, energía, turismo, residentes, agricultura y biodiversidad están interconectados.

Las Islas demuestran que la innovación territorial es más rápida cuando todos los sectores comprenden que navegan en el mismo barco. Enseñan la importancia de gestionar con mentalidad de largo plazo, visión sistémica de todos los grupos de interés y enfoque de triple impacto económico, social y medioambiental, equilibrando las necesidades del turismo con las de los residentes y el territorio.

"Baleares ha entendido antes que nadie que su mayor activo —y también su mayor riesgo— es el territorio"

-Desde su mirada estratégica, ¿cómo describiría el estado actual del sector turístico y constructor en Baleares en términos de sostenibilidad?

-El sector turístico y el de la construcción en Baleares siguen siendo dinámicos y fuertes: sostienen gran parte de la economía regional y generan empleo y riqueza. Pero ese dinamismo se ha basado en un modelo lineal intensivo: alto volumen de turistas (aunque se avanza hacia la desestacionalización), alta demanda de nuevas edificaciones y presión sobre recursos y territorio.

Esto genera desafíos como la presión sobre el capital natural —agua, ecosistemas costeros, suelo y biodiversidad—, cuyo deterioro afecta directamente a la sostenibilidad del turismo; la convivencia entre turistas y residentes; o el acceso a la vivienda. Es clave avanzar hacia modelos de turismo de valor, circularidad, economía regenerativa y construcción sostenible, equilibrando intereses de naturaleza, turistas y residentes.

-En el Forbes Illes Balears Tourism Summit 2025 se habló de turismo de valor. ¿Qué puede aportar la economía circular al turismo balear más allá del reciclaje o la eficiencia energética?

.La economía circular puede aportar al turismo balear mucho más que reciclaje o eficiencia energética: puede aportar valor. Baleares depende de un capital territorial extraordinario —suelo, paisaje, agua, biodiversidad, cultura— y la circularidad permite preservarlo y regenerarlo, base de su competitividad. Además, conecta sectores que antes funcionaban por separado —turismo, agricultura, industria local, restauración ambiental, innovación—, generando nuevas oportunidades económicas, empleo de mayor calidad y un modelo más resiliente.

Y permite evolucionar hacia un turismo que no solo reduce impactos, sino que mejora el territorio: regeneración de ecosistemas, fortalecimiento de cadenas locales, experiencias más auténticas y alineadas con un visitante que busca propósito.

La circularidad es la vía para pasar de un turismo basado en volumen a uno de alto valor añadido, capaz de asegurar prosperidad sin comprometer el futuro de las islas. Convierte al turista en parte de la solución y al territorio en el centro de la propuesta de valor.

"La circularidad es la vía para pasar de un turismo basado en volumen a uno de alto valor añadido"

-Usted conecta arquitectura, sostenibilidad y biotecnología. ¿Qué papel jugará la biotecnología en la construcción y el urbanismo del futuro?

-La biotecnología será una revolución silenciosa en la construcción. Estamos entrando en una etapa donde los materiales dejan de ser elementos pasivos para convertirse en sistemas vivos o bioinspirados capaces de mejorar el entorno: materiales autorreparables, soluciones que purifican el aire, sistemas que regeneran suelos o fachadas que actúan como organismos fotosintéticos.

Un ejemplo significativo es el biochar, material obtenido a partir de biomasa que permite almacenar carbono de forma estable durante siglos, convirtiendo edificios e infraestructuras en sumideros de CO₂. Puede incorporarse a hormigones, asfaltos o sustratos urbanos para mejorar suelos, retener agua, favorecer biodiversidad y reducir emisiones.

En Europa ya hay proyectos que emplean biochar para regenerar suelos urbanos, mejorar jardines de lluvia o diseñar pavimentos con menor huella de carbono. Incluso se están desarrollando paneles constructivos donde aporta estabilidad térmica y captura de CO₂.

Esto apunta a un cambio profundo: pasaremos de edificios que consumen recursos a edificios que contribuyen activamente a la salud del ecosistema. El urbanismo del futuro será híbrido: digital, circular y biotecnológico. Y la biotecnología será clave para que nuestras ciudades sean más eficientes, vivas, resilientes y regenerativas.

-Después de tantos años dedicada a impulsar la sostenibilidad, ¿qué es lo que aún le emociona y le mueve a seguir transformando industrias?

-Me emociona comprobar que, aunque queda mucho camino, se están haciendo avances. Cada vez más organizaciones entienden la sostenibilidad no como cumplimiento o coste, sino como una palanca de creación de valor a largo plazo que ayuda a generar nuevos ingresos, ahorrar costes, reducir riesgos y reforzar la resiliencia y competitividad.

También me inspira ver que conceptos como la regeneración, que hace años parecían lejanos, hoy se convierten en oportunidades económicas, culturales y empresariales. Ver a equipos muy distintos comprometerse con dejar un legado positivo, y comprender que ese impacto empieza por cómo nos lideramos a nosotros mismos y cuidamos a quienes nos rodean, es una fuente enorme de inspiración.

Creo profundamente que la sostenibilidad ya no es un destino, sino una forma de liderar y de estar en el mundo. Acompañar esa transformación —ver cómo pasa de discurso a convicción— es para mí una gran motivación para seguir impulsando el cambio.

Ana Palencia: “La economía circular puede convertir al turismo en una fuerza...