El Govern balear no se queda de brazos cruzados ante la amenaza que suponen los aranceles de Estados Unidos para el tejido empresarial de las Islas. La presidenta Marga Prohens ha anunciado este miércoles un potente plan de choque con una dotación inicial de 6 millones de euros para amortiguar el impacto inmediato de esta política comercial sobre las empresas del archipiélago, especialmente las del sector exportador.
El anuncio ha tenido lugar durante una reunión urgente con agentes económicos y sociales, en la que también han participado miembros clave del Ejecutivo, como el vicepresidente Toni Costa y los consellers de Empresa, Agricultura, Presidencia y Turismo. El encuentro ha reunido a representantes de patronales, sindicatos, cooperativas agroalimentarias y organizaciones agrarias como ASAJA y Unió de Pagesos.
Tres líneas de acción contundentes
El plan tendrá una duración inicial de cuatro meses y contempla tres ejes estratégicos para frenar la sacudida de los aranceles en la economía balear:
Por un lado se crean ayudas directas por 3,5 millones de euros destinadas a reforzar la competitividad de las empresas exportadoras. El objetivo es compensar el sobrecoste que supone asumir los aranceles y permitir que los productos baleares sigan compitiendo en el mercado estadounidense sin perder margen. Esta línea, sin embargo, está condicionada a que la Unión Europea suspenda temporalmente la normativa de mínimis, que limita el volumen de ayudas que pueden recibir las empresas. El Govern exigirá esta flexibilización en una reunión clave con el Ministerio de Economía prevista para mañana.
Además se habilita una inyección de 2 millones de euros para promocionar el producto local, especialmente en mercados emisores como España, Alemania, Francia y Países Bajos. Prohens ha señalado que si los productos que ya no entran en Estados Unidos buscan ahora otros mercados europeos, el producto balear debe posicionarse con fuerza y visibilidad. Además, se impulsará el cumplimiento del consumo mínimo del 3% de producto local en los establecimientos turísticos de las Islas.
Finalmente se ponen 500.000 euros para abrir nuevas puertas en Asia y América Latina. Esta partida irá destinada a financiar misiones comerciales en colaboración con las cámaras de comercio, con el objetivo de diversificar mercados y reducir la dependencia del estadounidense.
Un sector clave en el punto de mira
Según datos de la Direcció General d’Economia i Estadística, Estados Unidos es el noveno mayor importador de productos baleares, con un volumen de 312 millones de euros en los últimos ocho años. La industria manufacturera —calzado, jabón— y agroalimentaria —como la goma de garrofí— son las más expuestas. Además, EE.UU. es también el tercer país del que más mercancías importa Baleares, lo que agrava aún más el riesgo de desequilibrio comercial.
La presidenta ha subrayado la importancia de actuar con rapidez y unidad ante un reto que puede afectar seriamente a la economía balear. Por ello, mañana se celebrará también una reunión con todos los grupos parlamentarios para explicar en detalle el contenido del plan y buscar consensos amplios.
Con este movimiento, el Govern lanza un mensaje claro: las empresas de Baleares no están solas ante los aranceles. Y el Ejecutivo autonómico está dispuesto a tomar medidas contundentes para defender su competitividad en un contexto internacional incierto.
