Si hay un sector que ha vivido una temporada fuera de lo normal, es el de la restauración. El presidente de CAEB Restauración, Juanmi Ferrer, repasa los temas más candentes, como la firma del convenio de hostelería, del cual cree que será positivo al defender las peculiaridades del sector. También ofrece su punto de vista sobre externalidades negativas como la ley que prohíbe fumar en las terrazas, un hecho que —asegura— repercutirá negativamente en los ingresos de muchos negocios.
Esta entrevista forma parte del ciclo “Historias, empresas, personas”, una serie impulsada junto a BBVA y la Conselleria de Empresa del Govern, que busca dar voz a referentes del mundo económico y empresarial de las Islas Baleares.
-¿Podemos afirmar que este mes de septiembre ha salvado la temporada para su sector?
-No. Septiembre ha venido bastante descafeinado en comparación con otros septiembres de otros años, con lo cual no nos va a salvar nada. Todos los que podamos mantenernos abiertos debemos hacerlo. Y hay algunas zonas que ya empiezan a cerrar, o algunos que incluso ya han cerrado. Ha sido un mes de septiembre descafeinado, como lo ha sido toda la temporada.
-Ha habido zonas de Mallorca en las que restaurantes han dado vacaciones a sus trabajadores en julio y agosto. ¿Podemos afirmar que este hecho indica que la temporada ha sido atípica?
-Sí. Ya avisábamos de que estábamos viendo una corrección en el consumo y un declive del gasto y del ticket medio. Es cierto que la gente lleva menos dinero en el bolsillo porque la paquetización turística se ha incrementado muchísimo en los últimos tres años. Ese dinero que antes tenían ahorrado para viajar ahora les falta para gastar bien, no solo en nuestro sector, sino en cualquier otro relacionado con el consumo: comercio, excursiones y otros sectores que también deben estar quejándose.
-Es extraño que restaurantes hayan dado vacaciones a sus trabajadores en julio y agosto…
-Eso es, en zonas tan concretas como Sóller. Pensando además que la temporada buena este año ha sido del 10 de julio al 10 de agosto, y que agosto, a mitad de mes, se ha desinflado notablemente. Entonces sí llama muchísimo la atención. Creo que son notas de alarma de que algo está pasando. Por este motivo, la corrección está siendo muy importante.
-El convenio de hostelería que ustedes firmaron tuvo sus tiras y aflojas. Al final lo firmaron. ¿Qué aspectos positivos destaca del convenio?
-Un aspecto positivo es que se ha podido hacer un apéndice, un anexo singular solo para nosotros, desde el cual podemos negociar todas las singularidades que nos vayan surgiendo y que nos diferencian de un hotel. Creo que el restaurador debe saber que ahora existe la posibilidad de trasladar peculiaridades concretas del sector a un epígrafe o anexo dentro del convenio. Esto nos permite discutir y mejorar cuestiones específicas de nuestro ámbito.
-La atomización del sector: ¿se valora el convenio firmado?
-Bueno, es la consecuencia. Nuestro sector está tan atomizado que no tiene la representatividad sindical necesaria para ser más fuerte a la hora de firmar. Seguimos siendo un sector muy fuerte, el segundo más importante y productivo de la isla. Pero seguimos cada uno por nuestra cuenta, muy aislados, y deberíamos tirar más de lo colectivo para ser más fuertes. Esto es algo endémico. Mientras la representatividad hotelera puede agrupar a mil o 1.200 propietarios, nosotros representamos fácilmente a diez o doce mil. Es más difícil unir fuerzas en una federación o asociación aún más fuerte y con mayor poder de representación.
"Nuestro sector está tan atomizado que no tiene la representatividad sindical necesaria para ser más fuerte a la hora de firmar un convenio"
-¿Cuándo se espera que su sector se beneficie de los fondos Next Generation?
-Creo que el sector debe ser consciente de que no hay ningún fondo que vaya a venir a salvarnos ni a ayudarnos. Todo esto son maquillajes políticos. Son ayudas muy difíciles de obtener y con muchísimos requisitos. Cada uno debe intentar salvar lo que pueda por sí mismo. Los fondos Next Generation deberían destinarse a zonas concretas: zonas turísticas, paisaje urbanístico, jardines, playas, senderos… No creo que vayan a ayudarnos directamente a nosotros. Cada uno tiene que aguantar su vela.
"El Paseo Marítimo de Palma se ha hecho desde la administración sin contar con la parte privada"
-Las obras del Paseo Marítimo están a punto de finalizar. ¿Ha sido su sector el gran perjudicado?
-Sí, con un gran sí. Los 1.200 aparcamientos que han desaparecido nos hacen muchísima falta. Creo que han conseguido exactamente el objetivo contrario al que buscaban, que era dinamizar y mejorar la calidad del Paseo Marítimo. Va a tardar mucho más tiempo. Hay que buscar soluciones con el tema del parking y, al final, tenemos lo mismo, simplemente más estrecho. Aparte de los cuatro años que ha tardado la obra, no se está recogiendo ningún fruto y está teniendo el efecto contrario. Una vez más se hacen proyectos desde la administración sin contar con la parte privada.
-¿Cómo valora la llegada a Mallorca de grupos como La Roca o La Muca?
Positivamente. Significa que grandes grupos siguen viendo posibilidades en Mallorca. Que vengan grupos potentes, nacionales e internacionales, demuestra que somos un mercado con salud y con futuro. Tendremos que aprender de ellos. Subirá la competitividad y todos tendremos que espabilarnos más. Está bien que nos quiten un poco el sueño desde fuera.
-Se espera que este invierno haya un 8% menos de pasajeros por el aeropuerto. ¿Cómo repercutirá en su sector?
-Negativamente. No estaremos masificados, como algunos dicen, pero a nuestro sector no le beneficia. Todo lo que sea tener menos gente en invierno —cuando deberíamos tener un incremento— repercutirá en las zonas turísticas, que sufrirán mucho más. Algunos se tendrán que plantear cerrar. Y veremos cómo se comporta el centro de Palma.
-Ha habido manifestaciones antiturísticas y voces que alertan de la masificación. ¿Se están dando pasos para solucionar este problema?
-Creo que hay muchísimo postureo político por ambas partes. Hay momentos concretos en los que ciertas zonas pueden estar masificadas, como Palma en verano cuando se nubla. Las zonas “tiktokeras” o “instagrameras” como Caló des Moro están saturadas, mientras playas de Palma o Magaluf pueden estar al 40%. Esto es ingenuidad colectiva. Las redes sociales no han ayudado.
Lo que es masificación real… invito a viajar por el mundo para compararlo. Aquí es puntual. Es un arma política que se tiran de un bando a otro. La izquierda habla de masificación cuando en parte la ha creado llevando el gobierno ocho años. Y ahora, en un año y medio, no tiene sentido culpar al otro lado.
Creo que basta ya de demagogia política. Debemos centrarnos en que nuestro sector está bajando en facturación y en ticket medio. Esto provocará cierres y menos contrataciones.
-La prohibición de fumar en terrazas. ¿Otro hándicap para su sector?
-Sin duda. Otro invento político, otra cortina de humo. Si no es Gaza, son las terrazas. Hay espacio para que cada empresario pueda definir tres modelos:
Negocio para fumadores (en exterior).
Negocio 100% libre de humo.
Modelo mixto, con zonas para fumadores y no fumadores.
Hasta ahora había armonía y respeto. Con esta medida, somos el segundo país después de Suecia en implementarla. Perdemos competitividad europea y volvemos a ser más papistas que el Papa en una potencia turística como España. Además, no era un debate presente en la calle. Hay problemas más serios: seguridad, reincidencia, inmigración, venta ambulante… Y ahora hablamos de si un empresario puede decidir o no en su terraza.
-Economía de Mallorca cumple diez años. ¿Cuáles cree que han sido los principales retos de esta década?
Por una parte, la inteligencia artificial, que será el gran cambio de los próximos diez años. Nos despertaremos en un mundo totalmente diferente. La Big Data influirá en reservas y planificación de viajes, pero el día a día del servicio seguirá dependiendo de nosotros: cocinas abiertas, servicio en mesa, limpieza de habitaciones.
Creo que habrá gente que volverá a trabajar en hostelería. ¿Por qué no? Es el sector que mejor paga.
-¿Cuál cree que ha sido el papel de Economía de Mallorca dentro de la sociedad balear?
-Aporta información, buen periodismo y un foro de debate. Aplaudo todo movimiento intelectual comprometido con la economía y el turismo de nuestra isla. Me parece muy bien que existan programas de economía, que a veces parecen un tabú. Enhorabuena por estos diez años.
