domingo. 19.07.2026

La economía de Balears creció un 3,3% entre abril y junio de 2025, un dato que confirma la pérdida de intensidad en plena temporada alta y que refleja, por segundo verano consecutivo, que el actual patrón de crecimiento empieza a mostrar signos de agotamiento. Así lo recoge el informe Evolución Económica presentado por la Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB).

Pese a mantener un ritmo superior al de España (2,8%) y a la media europea (1,6%), el archipiélago ya no acelera como antes. Y la paradoja es clara: se baten récords de visitantes y de gasto turístico, pero el motor de la economía insular no responde con la misma fuerza.

Por islas, Mallorca lidera con un 3,3% de crecimiento, seguida de Ibiza y Formentera (3,1%), que logran mejorar respecto al inicio del año, mientras Menorca se queda más rezagada con un 2,6%.

El mercado laboral continúa como uno de los grandes soportes. Balears cerró junio con 661.096 ocupados, la cifra más alta de su historia, lo que redujo el paro hasta el 3,8%. La inversión también aguantó el pulso (3,6%), apoyada en mejores expectativas empresariales y condiciones de financiación más favorables.

En cambio, tanto los servicios como la industria y la construcción moderaron su crecimiento, y el consumo privado perdió impulso al inicio de la temporada turística, con un menor gasto de los no residentes.

La inflación, por su parte, bajó hasta el 2,7% en el segundo trimestre gracias al alivio en los precios energéticos, aunque la subyacente se resiste a ceder.

Desde CAEB, su presidenta Carmen Planas insiste en que la clave del futuro está en un cambio de rumbo: “La productividad debe convertirse en la prioridad: fomentar la innovación, acelerar la adopción tecnológica, apostar por un turismo regenerativo y diversificar hacia sectores estratégicos”.

La advertencia es clara: sin un giro hacia un crecimiento más inteligente y sostenible, Balears seguirá topándose con su propio techo en los meses de mayor actividad.

El crecimiento económico de Baleares pierde fuelle pese a los récords turísticos