La economía de Illes Balears cerró 2025 con un crecimiento del 3,0%, consolidando su posición como una de las regiones más dinámicas del entorno europeo. El avance no solo supera al conjunto de España (2,8%), sino que duplica ampliamente el ritmo de la Unión Europea (1,5%), en un contexto marcado por la recuperación y la transformación del modelo turístico.
El último informe de coyuntura económica, presentado por el vicepresidente y conseller de Economía, Antoni Costa, junto a la directora general Catalina Barceló, pone el foco en un crecimiento que ya no se apoya únicamente en el volumen, sino cada vez más en el valor añadido.
El motor de esta evolución ha sido el sector servicios, con un avance del 3,2%, reforzado por la recuperación de la construcción y la resistencia de la industria. Sin embargo, el dato más significativo es el cambio de patrón en el turismo: el gasto total alcanzó los 23.406 millones de euros (+4,7%), acompañado de un máximo histórico de 197 euros de gasto diario por visitante. Este comportamiento refleja una estrategia orientada a un perfil de turista de mayor capacidad adquisitiva, en línea con la contención de flujos en temporada alta.
El dinamismo económico también se trasladó al mercado laboral, que registró un récord de 571.475 afiliados, un 2,8% más que el año anterior, confirmando la solidez del ciclo expansivo.
No obstante, los primeros compases de 2026 apuntan a una desaceleración moderada, especialmente en variables vinculadas al turismo y el comercio. Aun así, la construcción mantiene una tendencia positiva y el empleo continúa mostrando fortaleza.
Más allá de los indicadores internos, el principal foco de atención se sitúa en el contexto internacional. El conflicto en Oriente Medio iniciado a principios de año ha reactivado tensiones inflacionistas a través del encarecimiento energético, con especial impacto en el precio del petróleo y los costes del transporte.
Este escenario podría trasladarse a un repunte de la inflación —tras haberse moderado hasta el 2,2% en febrero— y a una mayor cautela en consumo e inversión. De hecho, ya se perciben señales en los mercados financieros, con un euríbor en torno al 2,8% y una ligera tendencia alcista, junto a correcciones en los mercados bursátiles.
En clave turística, el aumento del precio del queroseno plantea un posible encarecimiento del transporte aéreo, una variable crítica en un destino al que llega por avión el 85% de los visitantes. Aun así, Baleares parte de una posición sólida como destino maduro y orientado a segmentos de renta media-alta, lo que podría amortiguar el impacto de este nuevo entorno global.
En conjunto, la economía balear encara 2026 con bases sólidas, pero bajo la influencia de un escenario internacional más volátil que pondrá a prueba su capacidad de adaptación.
