sábado. 18.07.2026

La economía de las Illes Balears cerró 2024 en máximos. Así lo confirma la nueva Memoria del Consell Econòmic i Social (CES), que refleja un crecimiento del 4% del Valor Añadido Bruto (VAB) y un salto del 10,9% en el PIB per cápita, el mayor incremento de toda España. El documento, presentado este martes en el Parlament por el presidente del CES, Francesc Fiol, constata que el archipiélago ha consolidado su recuperación postpandemia con un dinamismo superior al de la media estatal.

El mercado laboral también vive un momento de récord: la ocupación media anual alcanzó las 607.250 personas, un 3% más que el año anterior, con una tasa de paro del 8,2%, la más baja desde 2007. Los salarios crecieron un 4,8%, por encima de la media nacional.

El motor sigue siendo el turismo. En 2024 llegaron 18,7 millones de visitantes, un 4,9% más que en 2023, que gastaron 22.381 millones de euros, un aumento del 12,2%.
Cada turista gastó de media 187 euros diarios, aunque la estancia media cayó a 5,08 días, la más baja de la última década.

Por islas, Formentera lideró el crecimiento (18%), seguida de Mallorca (7,3%) y Menorca (1,1%), mientras que Eivissa registró un leve retroceso del 3,2%. El turismo extranjero sigue siendo el gran motor, con un aumento del 6,1%.

Las Balears superaron los 1,23 millones de habitantes, un 1,8% más en solo un año y un 10,4% más que hace una década, el crecimiento más alto del país.
La migración exterior explica el 88% del aumento poblacional, lo que refuerza el carácter multicultural del archipiélago, pero también presiona el mercado inmobiliario y los servicios básicos.

El precio de la vivienda libre subió un 6,6% en 2024 —un 11,5% en el caso de las nuevas—, y un 26% de las compras fueron realizadas por no residentes, el triple que la media nacional. En el mercado del alquiler, las Balears son la comunidad más cara de España, con un incremento del 23,9% desde 2015.
El CES alerta de que un hogar necesita 60 años de ingresos para pagar una vivienda destinando el 30% de su renta, el doble que la media nacional.

El informe también alerta sobre la fragilidad ambiental del archipiélago. El Índice Sintético Medioambiental (ISM) cayó por debajo de los niveles de 2019, señalando un deterioro en los indicadores de sequía y recursos hídricos. Las reservas de agua se situaron en un preocupante 45%, con Eivissa y Formentera como las islas más vulnerables. Las plantas desalinizadoras, aunque clave, aumentan el coste energético.

El CES dibuja un 2024 de pleno vigor económico, pero también de tensiones estructurales. El reto, advierte el informe, será mantener el crecimiento sin agotar los recursos naturales ni expulsar a los residentes del mercado de la vivienda. “Las Balears viven un momento de bonanza, pero necesitamos un equilibrio entre crecimiento, sostenibilidad y bienestar social”, resumió Francesc Fiol, presidente del CES.

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