En un momento en que la competitividad y la sostenibilidad marcan el futuro de las empresas, el Consell de Mallorca ha querido reconocer a quienes demuestran que los beneficios también pueden medirse en impacto social.
La institución insular entregó este miércoles los Premios a Prácticas Ejemplares en Responsabilidad Social 2025, una cita que pone en valor los proyectos que trabajan por una Mallorca más justa, inclusiva y sostenible.
El acto, celebrado en el Centro Cultural la Misericordia, estuvo presidido por Llorenç Galmés, presidente del Consell, y la consellera de Promoción Económica y Desarrollo Local, Pilar Amate, acompañados por autoridades del Parlament y representantes del tejido económico y social de la isla.
Galmés destacó que “estos premios visibilizan a las empresas y emprendedores que integran la responsabilidad social en su día a día y que ponen a las personas en el centro del crecimiento económico”.
Por su parte, Amate subrayó que “invertir en responsabilidad social es invertir en el futuro de nuestra isla”, y animó al tejido productivo a seguir el camino de la transparencia, la inclusión y la sostenibilidad.
Los premiados: proyectos que dejan huella
En su tercera edición, los premios distinguieron a cinco empresas y un proyecto con mención especial, seleccionados por su aportación al bienestar colectivo y su modelo de gestión responsable.
En la categoría de autónomos, fue galardonada Estefanía García Ruiz con el proyecto “Bienestar en la celiaquía”, un programa de acompañamiento integral a personas con esta enfermedad que combina salud, sostenibilidad y compromiso social.
La microempresa premiada fue Ecotxe Som Moviment SL, por su iniciativa “Equidad y sostenibilidad compartiendo coches eléctricos”. Este proyecto fomenta la movilidad compartida y la economía solidaria en Mallorca, ofreciendo una alternativa sostenible al transporte tradicional.
En la categoría de pequeña empresa, el reconocimiento recayó en Grimalt Nadal Consulting SL, con “Impacto social responsable”, una propuesta enfocada a sensibilizar a jóvenes universitarios sobre la gestión ética y sostenible dentro de las organizaciones.
El premio a la mediana empresa fue para Bongrup Baleares SL y su proyecto “Buen Talento”, un programa que impulsa la formación dual y la inserción laboral de colectivos vulnerables, abordando además el reto del relevo generacional en el ámbito empresarial.
Por último, la gran empresa reconocida fue Garden Hotel Group por “Garden Experience”, una iniciativa que une turismo y sostenibilidad, apostando por el producto local, la formación del personal y el vínculo con la comunidad.
El jurado también otorgó una mención especial a Lup Illes Balears SL por su proyecto “75 árboles más gracias a ti”. Esta propuesta conecta la venta de ropa de segunda mano con la plantación de árboles en Mallorca, convirtiéndose en un modelo inspirador de economía circular con impacto ambiental y social positivo.
Un homenaje al talento y la sostenibilidad
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el homenaje al diseñador e investigador Marc Masmiquel Mendiara, ganador en 2022 por su innovador proyecto de regeneración de posidonia con tecnología 3D, y que falleció recientemente.
Su legado, vinculado a la sostenibilidad marina, fue recordado con emoción por los asistentes.
Símbolos con raíz local
Los premiados recibieron la escultura “Arrel de futur”, creada por el artesano mallorquín Antoni Miquel Morro. Elaborada en acero reciclable e inspirada en el ginkgo biloba —símbolo de longevidad y resiliencia—, la pieza representa el espíritu de sostenibilidad que guía estos galardones.
El evento culminó con un cóctel ofrecido por la Fundación Mater, referente en inclusión laboral y social, donde se sirvieron productos locales de calidad. De este modo, el Consell de Mallorca reafirmó su compromiso con los agricultores, ganaderos y productores de la isla, integrando en el propio evento los valores que estos premios promueven.
Una Mallorca más próspera, equitativa y sostenible
Con esta tercera edición, el Consell consolida unos premios que van más allá del reconocimiento: son una invitación a repensar el papel de la empresa en la sociedad.
Porque, como recordó la consellera Amate, “el desarrollo económico solo tiene sentido si mejora la vida de las personas y protege el entorno del que dependemos”.
