sábado. 18.07.2026

Con el inicio de las rebajas de verano este jueves 27 de junio, los pequeños comercios de Mallorca se preparan para una campaña clave en plena temporada alta. Las perspectivas son optimistas gracias a la afluencia turística, pero desde la patronal PIMECO se alzan voces que piden una revisión profunda del calendario de descuentos para proteger la viabilidad del sector.

"Las rebajas empiezan demasiado pronto. Justo cuando el comercio empieza a vender la temporada, ya lo hace con descuentos”, denuncia Carolina Domingo, portavoz de la patronal. Según apunta, esta dinámica erosiona los márgenes y hace muy difícil que los negocios puedan sostenerse. Por ello, PIMECO propone recuperar el calendario tradicional y comenzar las rebajas el 1 de agosto, una vez haya pasado el pico de ventas de verano.

Domingo destaca que sectores como la moda, el calzado, los complementos, las perfumerías o las joyerías son especialmente sensibles a estas fechas, ya que el turista busca “productos únicos, con carácter local, que sirvan como recuerdo o regalo”.

El pequeño comercio, recuerda, compite en condiciones desiguales frente a las grandes plataformas digitales. “Ellos ofrecen grandes descuentos, envío a domicilio y una visibilidad brutal. Nosotros no podemos competir en esos términos”, explica. A eso se suma que las pequeñas tiendas compran menos stock y a precios más elevados, lo que limita su capacidad para aplicar rebajas agresivas.

En el ámbito territorial, la portavoz señala que el efecto del turismo se reparte por toda la isla. “Los visitantes no solo se quedan en Palma o en zonas turísticas. Se mueven, visitan pueblos y compran en muchos sitios. Eso dinamiza la economía local”, afirma. Aun así, reconoce que muchos comercios fuera de los núcleos costeros cierran durante el invierno por falta de rentabilidad.

Ante este escenario, PIMECO lanza la campaña “Mallorca’s Shops Love Tourists” con un mensaje claro: el turismo que compra en la isla es esencial para la supervivencia del pequeño comercio. “Nos preocupa mucho el discurso que demoniza al turista. En nuestras tiendas, el 90% de las compras de visitantes se hacen en persona, en nuestros barrios. Si se sienten rechazados y dejan de venir, el pequeño comercio lo pagará muy caro”, advierte Domingo.

La iniciativa busca visibilizar el valor del turismo responsable y fortalecer el vínculo entre los visitantes y el comercio de proximidad. “Cuando un turista compra en una tienda local, está apoyando empleo, identidad y economía real. No es solo una venta, es una apuesta por el futuro de Mallorca”, resume.

Por último, la patronal lanza un llamamiento al consumidor local: “Cuando compras aquí, compras futuro. El de tu barrio, el de tu gente, el de tu isla. Apostar por el comercio de proximidad es defender un modelo de vida más sostenible, cercano y humano”.

El pequeño comercio lanza una campaña que defiende el turismo que compra en la isla