La presidenta de PIMECO, Carolina Domingo, reclama medidas específicas para garantizar la supervivencia del pequeño comercio ante el aumento de los costes laborales, la falta de relevo generacional, la competencia de las grandes plataformas y las restricciones de movilidad en Palma.
Domingo advierte de que el consumo está siendo más débil de lo esperado, defiende recuperar unos periodos de rebajas claramente identificables y pide que las políticas comerciales tengan en cuenta la enorme diferencia entre una gran superficie y un negocio con uno o dos trabajadores.
-¿Qué valoración hace de la reciente aprobación del convenio de comercio, que supondrá una subida salarial del 14% en cuatro años?
-En las negociaciones se suele decir que, cuando ninguna de las partes queda completamente satisfecha, probablemente se ha alcanzado un acuerdo razonable. Desde PIMECO respetamos el resultado de la negociación, pero hemos echado de menos que se tenga más en cuenta la enorme diferencia que existe entre una gran empresa y un pequeño comercio.
No puede exigirse el mismo esfuerzo a una gran superficie que a una tienda con uno o dos trabajadores. Conozco casos de pequeños comerciantes que han tenido a un empleado de baja durante un largo periodo, han contratado a otra persona para sustituirlo y esta también ha terminado de baja. Para ese negocio supone quedarse sin plantilla.
Imaginemos que una gran superficie tuviera al cien por cien de sus trabajadores de baja. Sería una situación insostenible incluso para una gran empresa. Para un pequeño comercio, basta con que falte una o dos personas para poner en peligro su continuidad. Por eso defendemos que deben establecerse medidas específicas de apoyo para el pequeño comercio y los autónomos con trabajadores.
-¿Cómo ha iniciado el pequeño comercio la temporada de rebajas?
-Ha empezado mal. El consumo está siendo bastante contenido y las rebajas ya no generan la expectación de otros años. La liberalización de los periodos de rebajas ha provocado que el consumidor ya no identifique un momento claro de inicio de las mismas. El pequeño comercio se encuentra con muchas dificultades para competir.
"Este verano estamos notando unas ventas inferiores a las esperadas"
-¿Qué perspectivas tiene para estos meses de verano?
-Por el momento, estamos notando unas ventas inferiores a las esperadas. La celebración del Mundial también está influyendo en determinados horarios y días, porque muchas personas se quedan en casa, en hoteles o en establecimientos de restauración viendo los partidos, se reduce el tránsito por las zonas comerciales y muchos turistas no han viajado.
Nos dicen que será una buena temporada turística y esperamos que así sea, pero debemos ser prudentes. Una buena temporada turística no siempre se traduce automáticamente en una buena temporada para el pequeño comercio. Lo importante no es solamente cuántos visitantes llegan, sino si pasean por nuestras calles, entran en las tiendas y realizan compras.
-Usted ha manifestado que las rebajas deberían regularse. ¿Cómo ve la postura de las instituciones en este aspecto?
-En estos momentos no es una cuestión que esté verdaderamente presente en el debate político. Desde PIMECO tenemos que trabajar para que vuelva a estarlo.
La situación actual es un desorden tanto para el comercio como para el consumidor. Hay descuentos, promociones, ventas privadas, campañas especiales y supuestas liquidaciones durante prácticamente todo el año. El consumidor no sabe si está ante una rebaja real ni cuál era verdaderamente el precio anterior del producto.
Defendemos recuperar unos periodos de rebajas reconocibles, transparentes y ordenados. No se trata de impedir que los comercios realicen promociones, sino de devolver credibilidad al concepto de rebajas. Creo firmemente que sería bueno para todos.
"Es importante dignificar la figura del comerciante"
-La falta de relevo generacional está provocando el cierre de muchos pequeños comercios. ¿Qué medidas proponen desde PIMECO para paliar este fenómeno?
-La primera medida es conseguir que el pequeño comercio vuelva a ser rentable. No podemos pedir a los hijos que continúen con un negocio familiar si ven que sus padres trabajan todos los días, soportan una enorme carga administrativa y apenas obtienen una rentabilidad suficiente.
Necesitamos menos burocracia, una fiscalidad más adaptada al tamaño real de las empresas, ayudas para la modernización y el traspaso de negocios, mejores condiciones de financiación y medidas que faciliten la contratación.
También es importante dignificar la figura del comerciante. El pequeño comercio ofrece empleo estable, seguridad, atención personal y vida en las calles. Sin rentabilidad y sin reconocimiento social, será muy difícil que las nuevas generaciones quieran asumir el esfuerzo que supone continuar con estos negocios.
-¿Cree que la regulación de un máximo de tres cruceros al día es perjudicial para el pequeño comercio?
-Sí, especialmente para el comercio del centro de Palma, Valldemossa, Sóller y otros muchos lugares que visitan los turistas. Los días de calor en los que no hay cruceros, la ciudad queda prácticamente vacía. Los cruceristas aportan movimiento y consumo en momentos en los que una parte importante de los residentes y de los turistas alojados en otras zonas de la isla no se desplaza al centro.
Es cierto que, cuando está nublado, puede producirse una elevada concentración de personas, pero no son solo los cruceristas los que provocan esa concentración. No podemos diseñar toda la política de cruceros pensando únicamente en cuatro o cinco días excepcionales al año. Limitar por limitar provoca un perjuicio económico importante sin resolver los problemas de fondo.
"Las restricciones de tráfico aplicadas en Palma son excesivas en relación con la realidad de la ciudad"
-La Zona de Bajas Emisiones supone una limitación del acceso de vehículos al centro de Palma. ¿Es otro hándicap para su sector?
-Sí. Creemos que las restricciones aplicadas en Palma son excesivas en relación con la realidad de la ciudad y con los datos de contaminación disponibles.
El Ayuntamiento ha realizado algunos esfuerzos para reducir sus efectos, pero todavía no son suficientes. Muchas personas mayores, familias y residentes de otros municipios dependen del vehículo privado para acudir al centro.
Antes de restringir el acceso deberían garantizarse más aparcamientos, un transporte público eficaz y conexiones cómodas desde toda Mallorca. Si dificultamos la llegada al centro sin ofrecer alternativas reales, una parte del consumo se desplazará hacia las grandes superficies situadas en la periferia. Eso perjudica al pequeño comercio y contribuye a vaciar todavía más el centro de Palma.
-¿Qué aspectos mejoraría del Plan Director Sectorial de Equipamientos Comerciales de Mallorca, el PECMA?
-Lo primero sería conseguir que se aplicara realmente y con criterios claros. No tiene sentido aprobar normas de ordenación comercial si después se autorizan o consolidan proyectos que generan importantes problemas de movilidad y obligan a las administraciones a realizar nuevas inversiones públicas.
Defendemos un principio sencillo: quien genera una necesidad extraordinaria de carreteras, accesos, rotondas, transporte o aparcamientos debe contribuir de forma proporcional a financiar esas infraestructuras.
El pequeño comercio se instala normalmente dentro de los núcleos urbanos y aprovecha las infraestructuras existentes. Los grandes equipamientos comerciales, en cambio, pueden atraer miles de desplazamientos diarios. Sus costes no deberían terminar siendo asumidos exclusivamente por todos los ciudadanos.
"El objetivo no debe ser convertir cada pequeño comercio en un Amazon en miniatura"
-¿Ve necesaria la digitalización del pequeño comercio para competir con plataformas como Amazon?
-La digitalización es necesaria, pero debemos ser realistas. Una pequeña tienda difícilmente podrá competir en precio, logística, tecnología o inversión publicitaria con una gran plataforma estadounidense o asiática.
El objetivo no debe ser convertir cada pequeño comercio en un Amazon en miniatura. La digitalización debe servir para mejorar su gestión, comunicarse con los clientes, mostrar los productos, facilitar reservas o encargos y mantener el contacto después de la venta.
Las redes sociales ofrecen una oportunidad muy importante para llegar a públicos concretos y desarrollar mercados de nicho. El pequeño comercio debe aprovechar la tecnología, pero sin perder aquello que lo diferencia: el trato personal, la confianza, el conocimiento del producto, la especialización y la vinculación con el territorio.
