El encarecimiento del mercado inmobiliario en Baleares ya no afecta solo a la vivienda. El pequeño comercio y la restauración, motores de la economía local, también se encuentran atrapados en una espiral de precios que amenaza su continuidad. Según datos de la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE), un 43% de los autónomos destina entre el 25% y el 50% de sus ingresos netos únicamente a pagar el alquiler del local.
El presidente de UATAE en Baleares, Jeroni Valcaneras, lo resume en una frase contundente: “Quien no puede asumir estos precios, simplemente tiene que cerrar”. Y las cifras lo avalan: más de 10.000 comercios desaparecieron en España en el último año, lo que supone una media de 38 cierres diarios.
El archipiélago balear lidera el coste del metro cuadrado en locales comerciales con 21,40 euros, muy por encima de Madrid (17,68 €/m²) y Cataluña (13,23 €/m²). En el caso de las oficinas, Baleares se sitúa en tercera posición con 14,87 €/m², solo superada por Madrid y Cataluña.
El fenómeno no es nuevo ni puntual. Entre 2020 y 2023, la renta de locales, oficinas y naves industriales aumentó un 18,6% en España, y más de un 20% en los últimos cinco años. Una tendencia que para UATAE constituye una amenaza estructural para la economía de proximidad.
Ante este escenario, las asociaciones reclaman medidas inmediatas. UATAE aboga por una regulación de los alquileres en zonas tensionadas, ayudas directas y un plan digital específico para el comercio de proximidad.
Por su parte, PIMECO, la patronal del pequeño y mediano comercio, subraya la necesidad de estabilidad contractual. Su presidenta, Carolina Domingo, propone contratos mínimos de cinco años, cláusulas de renovación preferente para los comerciantes cumplidores y la limitación de incrementos por encima del IPC. Además, plantea incentivos fiscales para los propietarios que apuesten por mantener negocios de proximidad y comercios emblemáticos.
Restauración: el miedo a la renovación
El sector de la restauración también se enfrenta a una realidad preocupante. Según César Amable, presidente de PIMEM-Restauración, “el verdadero peligro llega en el momento de renovar el contrato”. Denuncia subidas que superan ampliamente el IPC y que dejan a muchos restaurantes sin margen para sobrevivir. La situación es tal que, según Amable, muchos restauradores empiezan a buscar nuevos locales con dos o tres años de antelación, anticipando que la próxima renovación será inasumible.
Según Pimem "El pequeño comercio no solo aporta empleo y riqueza, sino que vertebra la vida de los barrios y pueblos. Si las actuales dinámicas continúan, Baleares corre el riesgo de perder parte de su identidad comercial y de ver cómo el tejido económico local se sustituye por un modelo más concentrado y dependiente de grandes cadenas".
La cuestión ya no es solo cuánto puede pagar un autónomo, sino qué ciudad y qué modelo económico quiere construir Baleares.
