La Asociación de Consumidores y Usuarios de Baleares (CONSUBAL) ha lanzado una seria advertencia ante el crecimiento “alarmante” de los créditos rápidos y al consumo, una tendencia que, según la entidad, recuerda peligrosamente a los niveles previos a la crisis financiera de 2008.
De acuerdo con los últimos datos del Banco de España, correspondientes al mes de octubre, desde el pasado mes de julio este tipo de préstamos alcanza ya los 4.000 millones de euros mensuales. Una cifra que, según subraya Rodríguez, portavoz de CONSUBAL, resulta especialmente inquietante por su similitud con la situación existente justo antes del estallido de la anterior crisis económica.
Los créditos al consumo —que incluyen préstamos personales, financiación de compras y créditos rápidos— se caracterizan por aplicar tipos de interés muy superiores a los estándares del sistema bancario tradicional. Habitualmente se contratan para financiar viajes, ocio o bienes de consumo, lo que los hace especialmente sensibles a la estacionalidad, con picos en verano y en la campaña navideña. En los diez primeros meses de 2025, el volumen total de estos préstamos concedidos ascendió a 37.924 millones de euros.
Especial preocupación generan, según CONSUBAL, los denominados créditos rápidos o microcréditos, que deben devolverse en plazos muy breves —normalmente de semanas o pocos meses— y que pueden llegar a aplicar tipos de interés de hasta el 3.000% TAE. Estos productos financieros suelen ser solicitados, advierte Rodríguez, por personas en situación de vulnerabilidad o desesperación económica, que necesitan liquidez inmediata y no siempre pueden analizar con calma las condiciones del préstamo.
A modo de ejemplo, CONSUBAL señala que el microcrédito medio en la actualidad ronda los 300 euros a 30 días, con una TAE del 3.417%. Esto supone que el consumidor acaba pagando alrededor de 103 euros solo en costes financieros, una práctica que la asociación califica directamente de usuraria.
Ante este escenario, el Gobierno de España aprobó el pasado mes de enero un anteproyecto de ley para regular los créditos al consumo, incluyendo tarjetas revolving y microcréditos, con el objetivo de frenar el sobreendeudamiento de los hogares. La futura norma, que transpone directivas europeas, contempla límites a los tipos de interés —en torno al 22% con carácter general—, exige autorización previa del Banco de España para operar como prestamista y refuerza las obligaciones de transparencia.
Entre las principales novedades, la ley obligará a las entidades a facilitar información clara y comprensible al menos 24 horas antes de la contratación y prohibirá destacar la inmediatez del préstamo por encima de su coste real. Además, se limitará la publicidad agresiva y se perseguirán las prácticas abusivas que, según CONSUBAL, han proliferado en los últimos años.
Desde la asociación de consumidores se insiste en la necesidad de extremar la prudencia antes de recurrir a este tipo de financiación y se anima a los ciudadanos a informarse y comparar alternativas, especialmente en un contexto económico marcado por la inflación y el encarecimiento del coste de la vida.
