miércoles. 01.07.2026

Se acerca la hora de vivir sin reloj, de cuidarse y dedicarse a uno mismo sin prisa ni obligaciones. Parecía que la jubilación no iba a llegar nunca y ahí está, marcando el cambio entre rutina y libertad, entre el deber y el querer. Las dudas sobre el plan de pensiones acechan… y no es para menos.

Pero, incluso en los momentos de calma, aparecen los gastos inesperados, también llamados imprevistos. Para poder afrontarlos bien sin causar un desastre en la economía familiar, hay solución de dinero rápido en distintas entidades que te dan liquidez inmediata si no has llegado aquí con un buen colchón.

Minimizar riesgos

En caso de que tengas un plan de pensiones, hay que reducir todo lo posible los riesgos unos años antes de que empieces a cobrarlo. De hecho, desde la Organización de Consumidores y Usuarios, se recomienda tener en cuenta un traspaso a productos con bajo riesgo.

Esto, dice la OCU, es especialmente recomendable si se dispone de un componente de renta variable o fija a largo plazo. La inestabilidad de la bolsa y la brusquedad del mercado puede suponer pérdidas cuantiosas, lo que perjudica la estabilidad económica a la hora de retirar dinero.

De hecho, los traspasos entre planes no tienen coste y desde un punto de vista fiscal son operaciones neutras. Esto permite al pensionista no tener penalizaciones y hace que haya más flexibilidad a la hora de ajustar el riesgo a medida que se acerca el momento de cobrar. Así se evita que la volatilidad afecte al capital cortoplacista.

Opciones de preservación

Antes de rescatar el plan de pensiones que lleva tanto tiempo esperando, necesitas conocer los distintos tipos que hay. Cada uno atiende a unos perfiles y necesidades concretas y cada uno ofrece distintos tipos de rentabilidad y protección. Entenderlos ayudará mejor a decidir sobre tu futuro.

1. Planes garantizados

Son aquellos que ofrecen rentabilidad previamente establecida si se llega al vencimiento, normalmente de entre 5 y 6 años. Se aproxima a los tipos de los bonos del Tesoro una vez se quiten los gastos. Este plan encaja con los que prioricen la estabilidad por encima de todo.

Como punto negativo está que su comercialización dura muy poco y hay que estar muy atento para conseguir uno. Su oferta es mínima, el rendimiento de deuda es muy escaso al igual que su rendimiento garantizado. De hecho, según la OCU, en las últimas emisiones no llegaron a superar el 2% al año.

2. Planes monetarios

Estos planes son los más conservadores, pero su retorno es bastante limitado. De hecho, se calcula que la rentabilidad llegará al 1,5% en los próximos 12 meses, ya que lleva un año rentando al 2%. Los planes monetarios son útiles para reducir el riesgo, pero no son los más interesante si se piensa en retorno.

3. Planes PPA (prevision aseguradora)

Estos planes no lo son de pensiones; son seguros de vida y ahorro a largo plazo. Lo que sucede es que comparten fiscalidad con los planes de pensiones y aseguran un interés revisable por trimestres o semestres. Hoy por hoy, es posible dar con ofertas cuyos rendimientos trimestrales llegan al 2,3% al año.

Largo plazo a considerar

Aunque está bien apelar al principio de prudencia, la reducción del riesgo solo hay que aplicarla a ese plan que va a rescatarse a corto plazo, según la parte de inversiones de la organización de consumidores. El ahorro que no sea necesario debe invertirse en planes más potentes a largo plazo.

Rescatar el plan de pensiones cuando llega la jubilación, no es algo obligatorio ni siquiera lo es siempre recomendable. El punto clave es asegurarse un ahorro a corto plazo y tratar de exponer a bolsa aquella parte con un horizonte con más margen. Conviene aprovechar los traspasos, ya que son gratis y no afectan de cara a la fiscalidad.

Antes de jubilarse, toca revisar el plan pensiones