viernes. 19.06.2026

Vi de la Terra Mallorca apuesta por la sostenibilidad del sector del vino a través de una iniciativa que lleva años gestándose y que ahora ya trabaja en una primera prueba piloto. Se trata de ReWine, impulsado por la Fundación Rezero, que promueve la reutilización de botellas de vino. Una oportunidad para reducir la generación de residuos, las emisiones de gases de efecto invernadero y ahorrar costes para las bodegas respecto al vidrio de un solo uso.

El proyecto “es viable tanto a nivel técnico como económico”, sostiene Marta Beltrán, responsable de Rezero. Así lo defendió en una jornada de trabajo celebrada este mes de junio en Santa Eugènia. “Casi el 80 % del vino que se produce en las Islas Baleares se consume en el propio mercado balear. Son distancias muy cortas entre los puntos de producción y consumo. Y esto es muy favorable para la reutilización. La botella de vino reutilizable hace que el vino sea más sostenible y el negocio más competitivo. Y la logística no implica cambiar la operativa ni de las bodegas ni del sector de la restauración ni de los hoteles, que ya están acostumbrados a trabajar con envases reutilizables en agua, cervezas y refrescos”. En Baleares, según cálculos de Rezero, se producen y consumen más de 5,6 millones de botellas al año, la mayoría de un solo uso.

Para implantar el sistema de reutilización se necesita la implicación de bodegas, distribuidores, canal Horeca —bares, restaurantes y cafeterías— y el apoyo de las administraciones. Por ello, en julio está previsto constituir una Comisión de trabajo que establezca un plan de actuación, defina la estrategia de financiación y diseñe un plan piloto con la participación de un grupo de bodegas que permita poner a prueba los requisitos y la logística del retorno de botellas en colaboración con la Asociación Hotelera de Playa de Muro.

“Los cambios son difíciles”, reconoce Marina Vera, gerente de Vi de la Terra Mallorca. “Lo importante es que haya bodegas que hagan suyo el proyecto. Hay que realizar una primera compra importante de botellas estándar, porque todas deben ser del mismo tipo; las etiquetas deben ser hidrosolubles para que el lavado sea eficiente; también existe un proceso de limpieza de los envases y un sistema logístico de recogida de estas botellas en los puntos de consumo. Hay unos costes importantes que necesitarán del apoyo económico de las administraciones”.

Tita Nadal, de Vins Nadal, tiene claro que quiere formar parte del plan piloto. “Considero imprescindible dar este paso”, afirma. “Llevamos detrás de esto desde el año 2019-2020, después de haber realizado el primer estudio de emisiones de CO₂, que nos mostró que el 94 % de nuestras emisiones procedían del coste medioambiental del vidrio —producción, traslado a la isla y retorno de la botella vacía a la Península—”. Desde aquellos inicios, “el panorama ha cambiado bastante. Ahora las bodegas están más motivadas y el sector Horeca debe cumplir con una serie de medidas medioambientales que, en cierto modo, le obligan. Lógicamente no se implicará todo el mundo ni de inmediato, pero hay que avanzar paso a paso y, poco a poco, se irán incorporando más bodegas, más restaurantes, más hoteles... Es muy importante dejar de consumir recursos sin devolverlos al circuito”.

Concienciación y volumen

Para Gaspar Amengual, de Vinum Pro Nobis, el proyecto es “muy interesante. Creo que es un deber de todos los sectores y nosotros podemos aportar nuestro granito de arena. A las bodegas no nos afecta demasiado: sí tenemos que cambiar la etiqueta y comprometernos con una botella estándar. A nivel Horeca es necesario almacenar adecuadamente todas estas botellas y después está la implicación de los distribuidores, que realizan tanto el reparto como la recogida. Harán falta varios años de concienciación de todas las partes implicadas y también de crecimiento en volumen. También es imprescindible el compromiso de la administración, con ayudas, porque de lo contrario no será viable. Creo que ya es hora. Hay que implantarlo con las primeras botellas, ver dónde nos equivocamos y dónde no, y podremos ajustar un poco toda la maquinaria. Ya no se trata solo de reciclar, sino de ir más allá: reutilizar o, incluso, si es posible, no utilizar”.

Ahora hay que ponerse manos a la obra, aseguran desde la Fundación Rezero: “es el momento de que las bodegas se organicen para comenzar a implantar este sistema y crear un espacio de coordinación que asume la IGP Vi de la Terra Mallorca como cara visible e interlocutora ante la administración. Es un proyecto que aporta valor al vino local reduciendo emisiones, asumiendo un compromiso ambiental real por parte de las bodegas y de los establecimientos Horeca. Una oportunidad para avanzar hacia un modelo de producción local autosuficiente, de economía circular y de turismo sostenible, beneficioso para todos los sectores”.

Vi de la Terra Mallorca promueve la reutilización de botellas de vidrio en el sector...