El Ajuntament de Llucmajor ha adjudicado el nuevo contrato de limpieza viaria por un importe de 29,97 millones de euros y una duración de ocho años, consolidando una de las principales licitaciones de servicios urbanos de la actual legislatura. La operación supone un salto cuantitativo y cualitativo respecto al contrato anterior, con impacto directo en inversión pública, empleo y modernización del servicio.
El contrato abarca la totalidad del término municipal —incluyendo núcleo urbano, urbanizaciones costeras y zonas turísticas— e incorpora mejoras estructurales como el incremento de personal, mayores frecuencias de limpieza y la ampliación del parque de maquinaria. En términos económicos, la iniciativa implica una intensificación del gasto municipal orientado a servicios básicos, con especial foco en eficiencia operativa y sostenibilidad.
Uno de los ejes del nuevo pliego es la duplicación de los medios mecánicos, con la incorporación de barredoras de distintas tipologías —incluidas eléctricas—, baldeadoras, sopladores y vehículos específicos para la recogida en zonas dispersas. Esta ampliación permitirá aumentar simultáneamente la cobertura territorial y la frecuencia del servicio, optimizando recursos sin generar desequilibrios entre núcleos.
La introducción de maquinaria eléctrica refuerza además la estrategia ambiental del consistorio, alineada con la reducción de emisiones y del impacto acústico, un factor especialmente relevante en áreas residenciales y turísticas. Este enfoque responde a la creciente exigencia normativa y social en materia de sostenibilidad urbana.
Desde el punto de vista laboral, el contrato contempla un incremento de la plantilla y la incorporación de nuevos turnos, como el servicio de limpieza vespertino en zonas de alta actividad. Asimismo, se prevé un refuerzo estacional en los meses de mayor afluencia turística, lo que permitirá adaptar la capacidad operativa a la demanda real y evitar sobrecargas en periodos punta.
Otro de los elementos destacados es la implantación de papeleras bicompartimentadas, que introducen la recogida selectiva en la vía pública y fomentan la economía circular a nivel local. A ello se suma, por primera vez, un sistema integral de control de calidad que permitirá medir de forma objetiva el cumplimiento del contrato, elevando los estándares de supervisión y transparencia.
La alcaldesa, Xisca Lascolas, subrayó que el nuevo contrato representa “un salto real en la calidad del servicio”, destacando la planificación a largo plazo y la mejora de medios. Por su parte, la regidora de Entorno y Mantenimiento Urbano, Inmaculada Pérez, incidió en que la actuación responde a una demanda ciudadana creciente y tendrá un impacto directo en la imagen y habitabilidad del municipio.
