La economía social ha dejado de ser un complemento para convertirse en una pieza central del modelo económico de Inca. La reciente incorporación del municipio a la Red RETOS no es solo un reconocimiento institucional, sino el reflejo de una estrategia que ya estaba en marcha y que ahora gana dimensión estatal.
Con esta adhesión —aprobada en la asamblea celebrada en Tarragona los días 22 y 23 de abril— Inca se posiciona como laboratorio de políticas públicas vinculadas a la economía social dentro de Baleares. No en vano, es el primer municipio del archipiélago en integrarse en esta red impulsada por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, que agrupa a administraciones comprometidas con un desarrollo más inclusivo y responsable.
El movimiento no llega por casualidad. En los últimos meses, el consistorio ha puesto cifras a una realidad que hasta ahora se intuía: la economía social y de los cuidados ya representa el 12,37% de la actividad económica local y sostiene más de 1.100 empleos. Este diagnóstico ha servido como punto de inflexión para redefinir prioridades y orientar la acción pública.
“Estamos ante un cambio de enfoque”, ha explicado el concejal Andreu Caballero, quien subraya que la incorporación a la red llega en un momento en el que Inca ya dispone de datos y herramientas para planificar con mayor precisión. Por su parte, el alcalde Virgilio Moreno pone el acento en la oportunidad de “aprender, compartir y escalar” políticas junto a otros territorios del Estado.
Más allá del simbolismo, la entrada en la Red RETOS abre la puerta a acelerar iniciativas concretas: desde reforzar la contratación pública con criterios sociales hasta dinamizar el mercado social o consolidar proyectos vinculados a la economía de los cuidados. En conjunto, se trata de avanzar hacia un modelo menos dependiente de factores externos y más apoyado en las capacidades propias del territorio.
El caso de Inca ilustra una tendencia creciente: la economía social deja de ser periférica para convertirse en un vector de competitividad local. Y en ese giro, el municipio mallorquín no solo se suma a una red, sino que busca situarse en la vanguardia de una forma distinta de entender el desarrollo económico.
