La competitividad del turismo balear ya no depende únicamente de atraer más visitantes. La creciente incertidumbre geopolítica, la escasez de talento y la necesidad de ganar productividad se han convertido en las principales preocupaciones del sector hotelero, según el análisis realizado este miércoles por cerca de un centenar de directivos reunidos en Palma en una jornada organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD).
Lejos de centrarse en cifras de ocupación o reservas, el encuentro puso el foco en los factores externos que pueden condicionar el futuro de una industria que representa uno de los principales motores económicos de Baleares.
Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue que los riesgos internacionales ya forman parte de la gestión diaria de las empresas turísticas.
El director para España de Marsh, José María Carulla, presentó las conclusiones del Global Risks Report 2026, elaborado a partir de la opinión de más de 1.300 expertos y 10.000 directivos internacionales.
El informe sitúa como principales amenazas para la economía mundial la confrontación geoeconómica, la desinformación, la polarización social, los fenómenos meteorológicos extremos y los conflictos entre Estados.
En la misma línea, el exembajador de España Jorge Dezcallar advirtió de que el mundo atraviesa un cambio de ciclo geopolítico que generará un escenario "más incierto, inseguro y tenso", con consecuencias directas para sectores tan internacionalizados como el turismo.
Si hay un problema que preocupa tanto como el contexto internacional es la gestión de las personas. Responsables de recursos humanos de grandes grupos turísticos coincidieron en que captar trabajadores ya no es suficiente: el verdadero desafío pasa por fidelizarlos y construir organizaciones capaces de atraer profesionales en un mercado laboral cada vez más competitivo.
La transformación tecnológica también obliga a cambiar el modelo de liderazgo, apostando por estructuras más participativas y capaces de adaptarse con rapidez a un entorno cambiante.
Más productividad que crecimiento
Otro de los mensajes que dejó la jornada es que el futuro del turismo balear pasa menos por aumentar el número de visitantes y más por generar mayor valor añadido.
El vicepresidente del Govern y conseller de Economía, Antoni Costa, defendió que el reto de Baleares no consiste en crecer por crecer, sino en transformar el modelo económico para hacerlo más competitivo, innovador y sostenible.
En ese proceso, aseguró, la Administración debe proporcionar estabilidad regulatoria y facilitar la inversión empresarial.
Un sector obligado a reinventarse
El encuentro evidenció que las preocupaciones del sector hotelero han cambiado de forma significativa en los últimos años.
Si hace una década el debate giraba en torno a la recuperación económica o la estacionalidad, hoy los empresarios hablan de inteligencia artificial, productividad, liderazgo, riesgos globales y escasez de profesionales.
Una hoja de ruta que confirma que la competitividad del turismo balear dependerá cada vez más de su capacidad para adaptarse a un entorno económico internacional mucho más complejo que el de los últimos años.
