sábado. 13.08.2022

Voro, Salazar y la armada de la alta gastronomía de Mallorca

Mallorca hace años que lucha por ser un destino turístico y gastronómico de primer orden a nivel Europeo y mundial. Argumentos no faltan para ello. Un grupo de grandes y valientes chefs han elevado la gastronomía que se fabrica en nuestra isla a un nivel tal, que pueden competir con cualquier otro lugar en el mundo. Andreu Genestra, Marc Fosh, Benet Vicens, Santi Taura, Fernando Arellano, Maca de Castro, Adrián Quetglas... la lista de los abanderados de esta armada de las cocinas afortunadamente es cada vez más importante.

 

Cada uno en su estilo ha marcado un camino, una vía para llegar a la excelencia, desde la tradición, la innovación y la voluntad que la alta cocina de aquí tiene un valor y un recorrido enormes. Todos tienen un elemento en común, la pasión por el producto local, la puesta en valor del denominado km cero, el inventar y reinventar a partir de la materia prima que ofrece la isla pero sin renunciar a mirar hacia fuera.

 

A este listado hay que añadir por méritos propios dos nombres; Álvaro Salazar y su restaurante Voro. El chef andaluz afincado en la isla es cada vez más conocido y reconocido y con una personalidad propia muy característica en los fogones.

 

En 2018 fue capaz que conquistar su primera estrella Michelín en el restaurante Argos después de tres años de trabajo. Un año después su creatividad se asienta en Voro, una apuesta valiente de Cap Vermell Grand Hotel en su hotel cinco estrellas de Canyamel. No solo se consigue una estrella con este proyecto sino que pasados doce meses consigue que luzcan ya dos estrellas en su fachada. Esto no es fruto de la casualidad sino de muchos otros valores.

 

Y es ahora cuando su nombre empieza a sonar con fuerza y lo hace con razón y argumentos. No se crean que aspiro a ejercer de crítico gastronómico. Dios me libre de esta complicada tarea. Pero si que tengo el criterio de ver cuando se intenta trabajar para llegar a lo más alto, para despertar sentimientos y emociones al cliente, cuando se miman todos y cada uno de los detalles. No se trata de comer si no de experimentar y de hacer volar los sentidos.

 

Esto es lo que se siente en Voro y todos deberíamos arropar un proyecto empresarial como éste y darle difusión por que situándonos ahora mismo en el debate del turismo de calidad deben ser estas apuesta nuestras banderas, como lo son los Taura, Genestra, Castro, Quetglas y compañía que citaba antes y como no, Salazar.

 

En otros lugares de España como el Pais Vasco la alta gastronomía es casi una religión y un motivo de orgullo patrio. Aquí también deberíamos cuidar a este selecto grupo de artistas creadores que pueden hacer soñar al visitante más selecto con sus bocados.

 

Tanto que nos gusta en redes sociales compartir imágenes idílicas de nuestras playas, de nuestro paisaje, tal vez tendríamos tal vez que hacer lo mismo con estos restaurantes que sí atraen a este turísta de calidad que nuestros mandatarios quieren en Mallorca.

 

Conscientes de ello, en Cap Vermell Grand Hotel se ha hecho llevado a cabo esta apuesta gastronómica de calidad como modelo de atracción, conscientes del potencial que representa tener al único dos estrellas Michelín de Mallorca en su recinto.

 

Una última reflexión a modo de resumen; Nuestros chefs, nuestra gastronomía de alta calidad es un patrimonio que hay que mimar, proteger y fomentar. 

Voro, Salazar y la armada de la alta gastronomía de Mallorca
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