sábado. 18.07.2026

Turismo: ¿quién da más por la vivienda?

psicin
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Mallorca está que arde.. y no es por el sol ni por los fuegos artificiales del turismo de récord ni tampoco por las elevadas temperaduras veraniegas que aún están por llegar. Es la vivienda la que quema, la que escuece, la que ha pasado de bien esencial a bien escaso, escasísimo e inaccesible. Y como en todo incendio, hay quien señala con el dedo !Al pirómano, Al pirómano! y quien, en lugar de sacar la manguera para apagarlo corre a esconderla. En este incendio, en esta guerra de acusaciones cruzadas, hoteleros y los propietarios de alquiler vacacional se tiran los trastos a la cabeza como si no hubiera un mañana… ni un alquiler digno, claro.

De un lado del ring, la Federación Hotelera, con décadas de sol y playa en el currículum, dice que mantener licencias turísticas en pisos plurifamiliares es como intentar apagar un fuego con gasolina. Que esto agrava, y mucho, la ya crónica crisis de la vivienda en Baleares. Que si el Govern no pone coto, acabaremos todos durmiendo en hamacas… y no precisamente en un cuatro estrellas.

Del otro lado, Habtur, la asociación que agrupa a propietarios de viviendas turísticas, se defiende con uñas, dientes y tira del clásico argumentario redistributivo. Vamos de cuando empezaba Airbnb como esa plataforma de economía circular con buenismo económic. Aseguran que su modelo reparte mejor la riqueza, que democratiza el turismo y que, al fin y al cabo, aquí nadie se hace rico alquilando un pisito a suecos. Bueno, igual alguno  un poquito sí que lo hay.

Pero cuidado, que esta no es una batalla de Robin Hoods contra multinacionales hoteleras. No va de buenos ni de malos, ni de ricos contra pobres. Porque, sinceramente, para permitirse tener un piso o una casa en propiedad, y encima destinarlo al alquiler turístico, hay que estar a varios peldaños del mileurismo. Esto no va de supervivencia, va de rentabilidad. Pura y dura. Y ahí, todos juegan.

Eso sí, no todos juegan con las mismas reglas. El sector hotelero está históricamente más fiscalizado, más normativizado y, todo sea dicho, más multado si se sale del tiesto. Y para muestra un botón.... Veamos en que sector se han centrado las gustosas sanciones del Consell de Mallorca en los últimos meses:  con el alquiler vacacional ilegal. Vamos, que si hablamos de quién se esconde más fácilmente de la legalidad, ya sabemos quién gana el escondite. Y eso no esconde que la inmensa mayoría del alquiler vacacional no acate la normativa legal. Evidentemente que no....pero la oferta ilegal se ceba en este sector ahora mismo.

Lo que muchos obvian en esta guerra de modelos turísticos es que la hotelería tradicional genera muchísimos más puestos de trabajo que el alquiler vacacional. No entraré a discutir la calidad de este empleo o si se pueden mejorar condiciones o la productividad. Pero claro, eso no luce tanto en Instagram como un atardecer desde una azotea alquilada por Airbnb.

También se acusa al hotelero de no alojar a sus propios trabajadores, cuando en realidad, en los últimos años, han sido precisamente ellos los que han empezado a mover ficha para garantizar viviendas para su plantilla. Más tarde que pronto, sí, pero algo es algo.

Y mientras tanto, seguimos jugando a “la patata caliente” con el problema de la vivienda: que si la culpa es de los hoteleros, que si es de los propietarios, de los políticos, de los inmigrantes, de los promotores, de las inmobiliarias… ¡Bingo! Todos tienen algo que ver. Pero nadie quiere el premio.

La realidad es incómoda, pero clara: una gran parte de la oferta residencial ha desaparecido del mercado a la vez que se desarrollaba el alquiler vacacional. Esta es una realidad incuestionable porque simplemente el fenómeno Airbnb es tendencia, hay demanda y al propietario le es infinitamente más rentable que un alquiler de larga duración. Tan sencillo como esto. En todo caso la falta de vivienda no se puede centrar solo ni mucho menos en este debate. Hay tanto por hablar, tanto por arreglar, tanto por regular, tanto trabajo por hacer....

¿Se puede convivir con ambos modelos? Claro que sí. Hoteles y alquiler vacacional pueden y deben coexistir por que la demanda en ambos casos existe y es diferente. Pero hagamos las cosas bien. Establezcamos un margo legal equitativo.Pongamos una normativa, con reglas claras para todos, sin privilegios ni trampas, ni para los unos ni para los otros.

Porque si seguimos así, lo único sostenible será la bronca. Y créanme: en esta guerra abierta, el único turista que no llega… es el sentido común.

Turismo: ¿quién da más por la vivienda?