domingo. 14.04.2024

Turismo de Congresos, recuperación sostenible

Muchas veces hemos hablado del turismo MICE y no es para menos, pues este segmento ha sorprendido a todos al resurgir con fuerza inusitada después de la pandemia, cuando muchos pensaron que esta forma de viajar nunca volvería a su anterior dinamismo.

Si nos fijamos en España, donde tenemos grandes destinos MICE como Madrid, Barcelona y un creciente número de destinos tradicionalmente vacacionales que están destacando en este segmento (gran ejemplo de ello es Palma), vemos que la cifra de negocio del turismo MICE ha cerrado 2023 con crecimiento de un 28,1% respecto al año anterior y más de 8% respecto al 2019.

El Spain Convention Bureau, junto a la publicación de estos datos elaborador por Braintrust, también avanza un 2024 muy positivo para el MICE, esperando un crecimiento del 11% y superar los 14,8 millones de euros en ingresos.

La semana pasada en Meliá Hotels International presentamos nuestros resultados anuales de 2023. En ellos, la recuperación del segmento MICE también ha estado muy presente, con un aumento de más del 37% de ventas respecto al año anterior, y un 30,1% respecto a 2019, y representando  ya un 13,65% de los ingresos de los hoteles de la compañía.

El crecimiento que el turismo MICE está experimentando es algo que también hemos visto en los resultados del 2023 presentados por el Palau de Congressos de Palma, que funciona bajo la gestión de Meliá. El Palau de Congressos facturó el año pasado un total de 22,4 millones de euros, cifra que supone un aumento del 40% respecto a 2022 y de un 59% respecto 2019.

Además, la actividad del Palau generó además unos 30 millones de euros en gasto indirecto y también se tradujo en unas 90.000 estancias hoteleras, datos que ponen en relevancia el impacto que genera el turismo de eventos en un destino.

Un dato sobre los resultados del Palau de Congressos de Palma que considero clave es que el 88% de la actividad tuvo lugar fuera de los meses de verano, contribuyendo a la desestacionalización de Palma.

 

La desestacionalización de los destinos es una de las grandes virtudes del turismo MICE y, en muchos casos, la razón por la que destinos tradicionalmente vacacionales están apostando por el crecimiento de este segmento. En este sentido, se puede afirmar que tiene la habilidad de mantener en marcha el turismo como motor económico a lo largo del año con todo lo que ello conlleva, incluyendo la generación de empleo y el crecimiento económico en los destinos.

Dado que el turismo MICE impacta en muchos aspectos y a través de muchos actores, la medición de su impacto suele ser, en muchas ocasiones, complicada. Sin embargo, teniendo en cuenta la relevancia de que está tomando este segmente se está trabajando por desarrollar metodologías que permitan hacer una medición más precisa con la que, tras el análisis de datos, se pueda comprender mejor el impacto, potenciar los aspectos positivos y gestionar aquellos que sean necesarios.

En esta línea, Segittur (sociedad estatal española dedicada a la gestión de la innovación y las tecnologías turísticas) trabaja en la preparación de una metodología para la medición del impacto económico del turismo MICE, la cual integrará en su Plataforma Inteligente de Destinos.

La sostenibilidad, un requisito para el MICE

Avanzar hacia un modelo turístico sostenible es clave en todos los destinos y todos los segmentos, y en el caso del MICE el compromiso con ello es más que notable. Ya hemos hablado de las virtudes de este segmento y su impacto positivo a nivel socio-económico en los destinos, ahora comentaremos qué implicaciones tiene a nivel medioambiental.

Cuando pensamos en turismo MICE nos puede venir a la mente la imagen de un gran volumen de personas desplazándose a un destino; personas que consumen recursos tanto para desplazarse a ese destino como durante su estancia y también a través de los eventos organizados para estas. En este punto cobran importancia los compromisos de las empresas en el ámbito de la sostenibilidad, que, sin duda, se han convertido en aspectos clave a la hora de organizar viajes MICE.

Este segmento – como muchos otros hoy en día – toma especial conciencia y elige, a la hora de organizar el viaje, compañías que le puedan aportar valor en el ámbito de la sostenibilidad, incluyendo a los diversos actores a lo largo de toda la cadena de valor – transporte, alojamiento, espacios para eventos, etc.

En Meliá, por ejemplo, hace unos meses lanzamos Road to Net Zero Events, un programa para Medir, Reducir y compensar la huella de carbono de los eventos. Con este programa, ofrecemos nuestros clientes poder conocer de primera mano las emisiones evitadas en sus eventos al elegir hoteles de la compañía, donde el consumo de energía verde alcanza ya el 100% de los hoteles de Meliá en Europa, además de otras iniciativas encaminadas a mejorar la gestión de residuos o la huella hídrica, entre otras.

Por otro lado, muchos destinos y diversas organizaciones ya cuentan con guías de sostenibilidad para el MICE; ejemplo de ello es Turismo Madrid, la Agencia Catalana de Turismo, los Convection Bureaus o, incluso, IFEMA.

En definitiva, vemos que el turismo MICE continúa creciendo y todo a punta a que es una tendencia que se mantendrá en los próximos años. Hace casi un año, ya dediqué una de las ediciones de mi Newsletter de LinkedIn, Tourism for the Future, al turismo MICE. Aquí podéis ver lo que comentábamos entonces:

Turismo de Congresos, recuperación sostenible