sábado. 18.07.2026

La verdad detrás del apagón eléctrico

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El pasado 28 de abril, España sufrió el mayor apagón eléctrico en décadas, dejando sin suministro a millones de personas durante varias horas. Lo que en un primer momento se presentó como un fallo aislado, ha acabado destapando un debate de fondo, ¿puede España sostener toda su demanda únicamente con renovables sin poner en jaque la estabilidad del sistema?

La directora de regulación de la patronal eléctrica Aelec, Marta Castro, fue tajante ante el Senado: “Solo hay un responsable, Red Eléctrica (REE). El apagón se debió a la falta de previsión y a no disponer de suficiente capacidad síncrona para garantizar la tensión” La llamada “capacidad síncrona” es la que aportan centrales como las nucleares, hidráulicas o térmicas, que giran físicamente al compás de la red y proporcionan la inercia y la estabilidad necesarias para mantener la tensión eléctrica.

Las acusaciones no son menores. Según Aelec, que agrupa a Endesa, Iberdrola y EDP España, REE tenía en sus manos todas las herramientas para evitar el colapso, pero optó por un sistema demasiado frágil todo renovable. Tanto es así que desde el día del apagón REE ha cambiado de raíz el mix energético, reforzando la generación síncrona (hidráulica, nuclear, térmica) para no repetir un “cero eléctrico” en el futuro.

El debate no es si una planta solar o un parque eólico pueden “tumbar” la red, Castro lo negó tajantemente, sino que el error estuvo en no equilibrar la entrada masiva de renovables con respaldo suficiente de centrales que aportan estabilidad técnica.

¿podría pasar algo parecido en Mallorca?

La respuesta es incómoda, sí. Nuestro sistema eléctrico insular está conectado a la península mediante el cable submarino y depende, en gran parte, de una red vulnerable. Basta con un fallo de previsión, una sobrecarga o un retraso en la entrada de generación síncrona para que nos enfrentemos a un escenario de apagón masivo.

El 28A nos recuerda que la seguridad de suministro no es un lujo, es una obligación. Sin una planificación seria y realista, la isla puede verse en la misma situación que vivió España en abril, trenes parados, comercios a oscuras, hospitales con grupos electrógenos en marcha. En Baleares el riesgo es doble, no solo una caída del sistema como el 28A, sino también la posibilidad de no tener suficiente abastecimiento eléctrico por la limitada generación local y la dependencia del cable submarino. BALEARES  no puede permitirse un cero eléctrico ni desabastecimiento.

La verdad detrás del apagón eléctrico