domingo. 21.06.2026

¿Por qué nadie se atreve a hablar del absentismo?

Hoy me he despertado con ganas de abordar un tema que, aunque parece tabú, está más presente que nunca. Hablemos del absentismo, un asunto que provoca más incomodidad que debate.

Comencemos con algo evidente: si alguien está enfermo, debe quedarse en casa, sin peros ni culpabilidades, pues la salud siempre debe ser la prioridad y estoy seguro de que todos estamos de acuerdo en esto.

Sin embargo, hay otra cara de la moneda. Cuando el absentismo se dispara, hay departamentos que se ven obligados a trabajar con lo mínimo durante semanas, compañeros que tienen que asumir cargas extra para cubrir esas ausencias y proyectos que simplemente se estancan. Ignorar esta realidad no ayuda a nadie, la controversia radica en que parece que hay que elegir un bando: o estás del lado de la empresa o del lado del trabajador.

No pongo en duda que la mayoría de las bajas son legítimas, pero también es cierto que cualquier sistema puede ser mal utilizado por una minoría creciente. Ambas afirmaciones pueden coexistir, pero parece que aceptar una invalida automáticamente la otra.

Centremos el tema con algo fundamental: la confianza. Cualquier relación laboral se basa en un principio de confianza mutua y cuando esta se quiebra, surgen problemas y el absentismo puede ser uno de ellos, pero no es el único.

Es nuestra responsabilidad proteger a los trabajadores que realmente lo necesitan, pero también es importante no mirar hacia otro lado cuando hay comportamientos que afectan al grupo.

Así que la pregunta no es quién tiene la culpa, sino: ¿por qué es tan difícil hablar de esto y por qué las soluciones siguen siendo ineficaces?

¿Por qué nadie se atreve a hablar del absentismo?