sábado. 18.07.2026

El pequeño comercio y sus enemigos

Desde hace unos meses los medios de comunicación, un día si y otro también, nos informan sobre los enormes problemas que padece el pequeño comercio. Las patronales del sector (Pimeco y Afedeco) se lamentan continuamente de la mala situación en la que se encuentran.

Según las patronales, el pequeño comercio se encuentra en la UCI en una situación de extrema gravedad como consecuencia de la grave crisis que sufren. Según sus representantes la culpa es de todo el mundo menos de ellos. Los hemos leído culpar a los precios de los hoteles, del alto precio de los vuelos, de internet, de las rebajas, del gran comercio y, lo mas reciente, por culpa del precio del equipaje en los vuelos. De todo el mundo menos de ellos.

Si bien es cierto que en los últimos años han cambiado los hábitos de consumo, lo es también que, el pequeño comercio no ha sabido adaptarse a las nuevas exigencias de los consumidores, no han sido capaces de poner en practica ni una sola medida para atraer a los jóvenes y a los turistas que prefieren los grandes centros comerciales y las franquicias por la falta de una oferta atractiva del pequeño comercio, pero a ellos les da igual ellos siguen erre que erre culpando a los demás y pidiendo ayuditas a la administración.

Los consumidores nos hemos alejado del pequeño comercio por su falta de una oferta atractiva, un modelo de negocio mas moderno y, sobre todo, por los horarios de apertura al público.

Sin duda alguna internet y las ventas online también tienen mucho que ver, mientras hay comercios que, si han sabido adaptarse a las nuevas tecnologías y sistemas de ventas, otros, la gran mayoría, no lo han hecho y lo están pagando, eso sí, mientras, hay dirigentes empresariales que se quejan del aumento de las ventas por internet y las empresas para las que trabajan instalan en sus tiendas puntos de recogida de envíos de ventas online.

Otro de los grades factores que ha influido y que seguirá haciendo desaparecer al pequeño comercio son, sin ninguna duda, las grandes cadenas de supermercados que han irrumpido sin ningún tipo de miramientos en los barrios de la periferia, del centro de la ciudad y en los pueblos.

No hay ni un solo barrio donde no se encuentre un Mercadona, Eroski, Lidl o Aldi, borrando del mapa al pequeño comercio de barrio dedicado a la alimentación, pan, droguería, etc. pero contra esto no nos quejamos porque en el fondo los dirigentes de las organizaciones los ven como amigos cuando realmente no lo son, habiéndose coaligado con ellos para temas tan importantes como los domingos de apertura, en la convicción, errónea, de que todos reman en la misma dirección.

Hay ciudades turísticas como la nuestra donde el pequeño comercio ha sabido luchar contra todas estas nuevas modas, constituyéndose calles enteras como grandes superficies al aire libre y, así, luchar contra lo que y los que de alguna forma los perjudican.

En Baleares el pequeño comercio tiene dos grandes enemigos, las organizaciones empresariales que dicen representarles, obsoletas y dirigidas por personas sin nuevas ideas y, el peor de todos los males, ellos mismos. El comercio se reinventa con carácter de urgencia o se convertirá en algo anecdótico dirigido a románticos y donde las nuevas generaciones de consumidores no entraran ni a dar un recado.

El pequeño comercio y sus enemigos