miércoles. 15.07.2026

Inca mueve actualmente cerca de 850 millones de euros anuales y sostiene más de 11.900 puestos de trabajo a través de un tejido formado por más de 950 empresas. Los datos, extraídos de la herramienta Iespecialización de la Fundació Impulsa Balears, reflejan con claridad la profunda transformación económica que ha experimentado el municipio en las últimas décadas: de referente industrial vinculado históricamente al calzado a una economía claramente terciarizada y cada vez más apoyada en los servicios, la actividad inmobiliaria y el peso sanitario comarcal.

La estructura económica de Inca muestra una concentración muy marcada en el sector servicios, que absorbe el 82,6% del Producto Interior Bruto local. En términos absolutos, ello supone una facturación aproximada de 702 millones de euros anuales. Además, el terciario genera el 74% del empleo del municipio y concentra al 68,8% de las empresas activas.

Este dominio de los servicios confirma la consolidación de Inca como capital comercial y administrativa del Raiguer, pero también evidencia un cambio de modelo respecto a la ciudad industrial que durante décadas vertebró buena parte de la economía mallorquina.

Uno de los elementos más llamativos del análisis es el protagonismo que han adquirido las actividades inmobiliarias. Actualmente representan el principal subsector económico de Inca, con una facturación cercana a los 176 millones de euros, equivalente al 20,6% del PIB municipal. En otras palabras, uno de cada cinco euros que se generan en la economía local procede ya del negocio inmobiliario. Sin embargo, esta actividad apenas emplea al 1,5% de la población ocupada, un dato que evidencia el enorme volumen económico que mueve el sector en comparación con su capacidad de generación de empleo.  La fortaleza del inmobiliario refleja tanto el dinamismo del mercado residencial como el creciente valor estratégico de Inca como nodo de conexión interior de Mallorca, especialmente por su posición logística y su papel como capital comarcal.

El segundo gran motor económico del municipio corresponde a la sanidad y los servicios sociales, con una facturación de 145,4 millones de euros, equivalente al 17% del PIB local. Además, este ámbito concentra también el 17% del empleo total de Inca. El peso de esta actividad está directamente condicionado por la presencia del Hospital Comarcal d'Inca, una de las principales infraestructuras públicas del interior de Mallorca y auténtico tractor económico para el municipio y toda la comarca del Raiguer. La dimensión sanitaria de Inca refuerza su papel de centralidad territorial, no solo como núcleo comercial, sino también como polo de servicios públicos especializados.

El comercio mantiene la tradición de capital comarcal

El comercio continúa siendo otro de los pilares fundamentales de la economía inquera. El sector factura alrededor de 126 millones de euros anuales, lo que supone cerca del 15% del PIB municipal y casi el 18% del empleo. Los datos muestran además un equilibrio relativamente homogéneo dentro del subsector comercial. Aproximadamente la mitad de la facturación corresponde al comercio mayorista, que genera igualmente cerca de la mitad del empleo asociado a esta actividad. La capacidad comercial de Inca mantiene así una tradición histórica que convierte a la ciudad en uno de los grandes polos de distribución y servicios del interior mallorquín, favorecida por su ubicación estratégica y sus conexiones viarias.

Turismo moderado, pero cada vez más relevante

A diferencia de otros municipios mallorquines altamente dependientes del turismo vacacional, Inca presenta un modelo turístico mucho más moderado, aunque con un peso creciente. El alojamiento y la restauración generan conjuntamente unos 89,2 millones de euros, equivalentes al 10% del PIB local, y sostienen entre el 10,5% y el 10,9% del empleo.

Dentro de esta actividad destaca especialmente el peso del alojamiento turístico, que ya representa cerca del 58% de la facturación total del subsector, mientras que los servicios de comidas y bebidas concentran el 41,4%.

Sin embargo, en términos laborales ocurre el fenómeno inverso: bares y restaurantes absorben el 51,2% del empleo, frente al 48% vinculado al alojamiento. El comportamiento de estos datos refleja una economía turística todavía contenida en comparación con otras zonas de Mallorca, aunque en clara expansión y cada vez más integrada dentro de la estructura económica local.

La construcción consolida su recuperación

La construcción aparece como el segundo gran sector económico de Inca tras los servicios, con un peso del 12,4% sobre el PIB total. Esto se traduce en aproximadamente 105,7 millones de euros de actividad económica. El sector concentra además el 16,6% del empleo local y una de cada cinco empresas del municipio opera dentro de esta actividad. La cifra confirma la recuperación y consolidación del sector constructor tras los años posteriores a la crisis financiera, impulsado principalmente por la rehabilitación residencial, la obra privada y el dinamismo inmobiliario.

La gran transformación de Inca se aprecia especialmente al observar la evolución de la industria. Lo que durante buena parte del siglo XX fue uno de los grandes centros manufactureros de Baleares presenta hoy un peso claramente residual. Actualmente, la industria apenas representa el 4,1% del PIB municipal, con una facturación cercana a los 35 millones de euros. El sector absorbe el 7% del empleo y agrupa igualmente alrededor del 7% de las empresas. Pese a ello, todavía sobreviven algunos vestigios del histórico tejido productivo inquero. Además hay que destacar el esfuerzo que está haciendo la inversión privada por recuperar y dar un nuevo uso a las antiguas fábricas. Ejemplos de ello los tenemos en Fábrica Ramis, Espai 110 o los proyectos de reforma que se ejecutan en la calle Bisbe Llompart y alrededores.

 Dentro de la industria manufacturera, la alimentación y las bebidas lideran actualmente la actividad con un 34% del total industrial, mientras que el cuero y el calzado conservan un peso del 21%. Aunque lejos del esplendor de décadas pasadas, estos datos muestran que el legado zapatero de Inca todavía mantiene cierta presencia dentro de la estructura productiva local.

Agricultura testimonial

El sector agrario tiene ya un papel prácticamente simbólico dentro de la economía municipal. Apenas representa el 0,9% del PIB, equivalente a unos 8,7 millones de euros, y ocupa únicamente al 2% de los trabajadores. La progresiva urbanización y terciarización del municipio han reducido el protagonismo histórico de las actividades agrícolas hasta convertirlas en un elemento residual dentro del conjunto económico local. Una economía cada vez más terciarizada

El análisis global de la economía de Inca permite extraer una conclusión clara: el municipio ha culminado su transición desde una economía industrial hacia un modelo eminentemente terciario.

El liderazgo del inmobiliario, la sanidad, el comercio y los servicios confirma una transformación estructural profunda que sitúa a Inca como uno de los principales polos de actividad económica del interior de Mallorca, aunque con importantes retos de futuro. Entre ellos destacan la pérdida progresiva de peso industrial, la elevada dependencia del sector servicios y el creciente protagonismo de actividades con alta capacidad de facturación pero relativamente baja generación de empleo, como ocurre en el caso inmobiliario.

Pese a ello, la ciudad mantiene fortalezas evidentes: una posición estratégica dentro de Mallorca, un potente tejido comercial, capacidad logística, centralidad administrativa y un importante efecto tractor derivado de los servicios sanitarios y comarcales. La Inca industrial del calzado ha quedado atrás. La Inca actual es, sobre todo, una ciudad de servicios.

La economía local de Inca factura 850M€ y confirma su giro definitivo hacia los servicios