sábado. 20.08.2022

El turismo consume uno de cada cuatro litros de agua, y lo sabemos gracias al confinamiento

Un estudio de la UIB revela que en los municipios con más actividad turística la reducción fue del 58,1 por ciento durante los meses de abril a junio de 2020

El consumo de agua en las Islas Baleares fue un 24,2 por ciento menor durante la etapa en la cual estuvieron vigentes las medidas de confinamiento y restricción de la movilidad de 2020 respecto al mismo periodo del año anterior. Esta diferencia se correspondería con el consumo de agua asociado a la actividad turística, según concluye un estudio publicado recientemente en la revista científica  Journal  of  Sustainable  Tourism por un grupo de investigadores de la Universitat de les Illes Balears.

 

El estudio, que por primera vez calcula el volumen de agua usado por el turismo en las Islas Baleares, destaca que en los municipios con más actividad turística la reducción fue del 58,1 por ciento durante los meses de abril a junio de 2020.

 

Por su parte, en los municipios con menos actividad turística, la reducción fue del 14 por ciento. En municipios con una actividad turística mediana, la reducción en este mismo periodo fue del 39,4 por ciento.



La pandemia de COVID-19 comportó el confinamiento de la población y restricciones importantes de la movilidad de pasajeros internacionales que estuvieron vigentes entre el 15 de marzo y el 21 de junio de 2020. A la vez, las restricciones de movilidad también comportaron una oportunidad única para calcular por primera vez el consumo de agua ligado a la actividad turística y superar la inexistencia de datos oficiales sobre este fenómeno.

 

Los investigadores de la UIB han aprovechado la ausencia de llegadas de visitantes turísticos en las Islas Baleares durante estos meses de 2020 para analizar el impacto que este hecho inusual tuvo sobre el consumo de agua en nueve municipios de las Islas Baleares con niveles diferentes de actividad turística: Alcúdia, Calvià, Muro y Palma, en Mallorca; Maó y Sant Lluís, en Menorca; Ibiza y Sant Antoni, en Ibiza, y Formentera.

 

Los resultados logrados por los investigadores de la UIB muestran como la evolución del consumo de agua no es un fenómeno homogéneo y que hay patrones espaciales importantes y diferencias significativas entre los municipios más orientados a la actividad turística y los municipios menos turísticos.

 

En el caso de los municipios de las islas de Ibiza, Formentera y Menorca, los cambios en el consumo de agua fueron mayoritariamente homogéneos entre todos los municipios. La mayoría de los municipios de estas islas mostraron un decrecimiento anual del consumo de agua entre el 10 y el 30 por ciento, si se compara el consumo de agua de todo el año 2019 con el de 2020.

 

Para el periodo de vigencia de las restricciones más estrictas (de abril a junio de 2020), el consumo de agua disminuyó un 51,1 por ciento en Formentera; un 40,1 por ciento en Sant Antoni; un 27,1 por ciento en Sant Lluís; un 16,5 por ciento en Ibiza y un 9 por ciento en Maó.

 

En cambio, en el caso de Mallorca se observa un gran contraste. Los municipios más turísticos (ubicados en zonas costeras) muestran reducciones importantes del consumo de agua en el consumo global de todo el año 2020, mientras que en los menos turísticos (ubicados en el interior de la isla) se dieron incrementos en el consumo de agua.

 

Para los casos analizados con detalle en el periodo de abril a junio de 2020, el consumo de agua se redujo un 73,7 por ciento a Muro; un 60,9 por ciento en Alcúdia y un 39,8 por ciento en Calvià.

 

En el caso de Palma, a pesar de tener más de 50.000 camas turísticas y ser el segundo municipio con más actividad turística de las Islas Baleares, la reducción en el consumo de agua fue muy menor, de solo un 16,6 por ciento para el periodo de abril a junio de 2020. Según los investigadores, este hecho se explicaría porque el incremento del consumo de los residentes confinados (que otros estudios han confirmado para otras ciudades de todo el mundo) compensó la reducción asociada al descenso de la actividad turística.

 

Es por eso que, para los investigadores, un aspecto clave es la proporción entre el volumen de población residente y el número de pernoctaciones turísticas de un municipio. De acuerdo con esta idea, cuanto más pequeña es la proporción de residentes, más grande es el decrecimiento en el consumo de agua durante el confinamiento.


Los resultados logrados por los investigadores de la UIB pueden ser de gran utilidad para la planificación y la gestión de los recursos hídricos en las Islas Baleares. Hasta ahora, las administraciones no disponían de datos sobre el consumo de agua relacionado con la actividad turística, lo cual comporta una carencia importante, atendida la importancia del turismo para la economía de las Islas Baleares.

 

Según los investigadores de la UIB, las diferencias entre municipios que muestran los datos indican que no es posible diseñar políticas hídricas comunes y homogéneas para toda la región, sino que se tiene que tener en cuenta el grado de especialización turística de cada municipio.

 

Además, el estudio hace evidente la necesidad de mejorar la gestión de los datos sobre el consumo de agua, para poder mejorar la planificación de los recursos hídricos y desarrollar políticas que promuevan un uso más eficiente del agua.

El turismo consume uno de cada cuatro litros de agua, y lo sabemos gracias al...
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