lunes. 20.07.2026

La llegada de la inteligencia artificial al mercado laboral ha desatado un debate a distintos niveles que se intensifica en sectores intensivos en mano de obra como el turismo.

Informes recientes de Randstad Research advierten que España podría perder hasta 400.000 empleos en los próximos diez años por efecto de la automatización, de los cuales más de 100.000 corresponderían al ámbito de la hostelería.

Según el Fondo Monetario Internacional, el 40% de los empleos a nivel global están expuestos a la automatización mediante IA, aunque no siempre esa exposición implica pérdida directa de puestos.

En el sector turístico, especialmente en regiones como Canarias, donde hasta el 40% del empleo depende directamente del turismo, el impacto podría ser significativo si no se anticipa adecuadamente.

En este contexto, la preparación es esencial. Formarse en nuevas tecnologías e incluir estos conocimientos en el CV y en la carta de presentación será la clave para marcar la diferencia en los nuevos procesos de selección.

 

Los límites de la automatización

No obstante, diversos expertos advierten que el análisis del impacto tecnológico debe hacerse más allá del puesto de trabajo. La clave está en las tareas que componen cada rol.

Un camarero, por ejemplo, no es solo alguien que lleva platos: atiende clientes, adapta respuestas y gestiona múltiples situaciones imprevisibles.

Hoy, la robótica permite delegar algunas tareas específicas, como el transporte de alimentos de la cocina a la mesa, pero aún no sustituye habilidades sociales complejas ni destrezas manuales finas.

Recepcionistas, camareros de piso o personal de sala son algunos de los perfiles más automatizables, sobre todo en tareas repetitivas como el transporte de bandejas o el check-in básico.

Aun así, los expertos señalan que la sustitución total es improbable a corto plazo por los “cuellos de botella” que exigen percepción, manipulación fina y trato humano.

De hecho, se estima que mientras no exista una inteligencia artificial general, con capacidad para ejecutar múltiples tareas de forma autónoma, el reemplazo humano no será integral.

Por tanto, más que una desaparición masiva de empleos, lo que se anticipa es una transformación paulatina del trabajo en el sector.

Un escenario que podría reducir el volumen neto de nuevas contrataciones si no se generan alternativas desde la formación y la innovación.

 

Nuevos perfiles para nuevos tiempos

En paralelo al debate sobre la destrucción de empleo, el turismo también está siendo un laboratorio fértil para nuevas profesiones.

En el ámbito de las agencias de viajes, desde las tradicionales hasta las Agencia de Viajes Online (OTA) y turoperadores, ya se están consolidando cuatro perfiles clave de cara a 2025: analistas de datos turísticos, expertos en inteligencia artificial, desarrolladores de experiencias en realidad virtual y especialistas en sostenibilidad turística.

Esta diversificación responde a un entorno cada vez más digitalizado. Según datos del sector, más del 60% de las reservas globales ya se realizan online, lo que ha impulsado también la demanda de profesionales en ciberseguridad y atención al cliente digital.

Desde el portal especializado Turijobs señalan que las funciones tradicionales en las agencias, como los agentes de viaje, operadores de reservas o revenue managers, han evolucionado para incorporar competencias en herramientas como los sistemas GDS, análisis de datos y personalización de servicios.

Tecnología, sostenibilidad e inclusión: los ejes del nuevo turismo

 

El crecimiento del turismo sostenible, que de acuerdo con Hosteltur representa ya el 20% de los viajes internacionales, está redefiniendo las prioridades de contratación. Las empresas valoran cada vez más perfiles híbridos que combinen conocimientos tecnológicos con habilidades humanas.

Este giro responde a una mayor conciencia social sobre la necesidad de modelos turísticos más responsables e inclusivos.

Se espera que el sector de la distribución de viajes continúe evolucionando al ritmo del big data, la inteligencia artificial y la realidad virtual. Pero también, al compás de valores como la sostenibilidad ambiental y la accesibilidad.

Esto supone una doble transformación: la de los perfiles laborales existentes y la aparición de nuevos puestos adaptados a las demandas de un viajero más exigente, digital y comprometido.

 

Un futuro incierto pero lleno de oportunidades

¿Puede que nos encontremos en un escenario similar al de los años 80, con la irrupción de las tecnologías de la información? En aquel entonces, aunque se perdieron ciertos puestos de trabajo, surgieron nuevas profesiones e industrias que generaron un balance positivo en la creación de empleo.
 

A día de hoy, no hay evidencia de que la automatización pueda eliminar completamente los empleos turísticos.
 

Más bien, todo apunta a una reorganización de funciones donde las tareas repetitivas serán asumidas por máquinas, mientras que las habilidades humanas seguirán siendo esenciales.

Al mismo tiempo, surgen nuevos nichos de empleo que requieren formación especializada y capacidad de adaptación.
 

En este contexto, el reto para las empresas del sector será doble: integrar tecnologías de forma eficiente y formar a sus plantillas para no quedarse atrás en la transformación.

¿Es la automatización una amenaza para el empleo en turismo?