El mercado laboral de Baleares cerró el primer trimestre del año con señales mixtas, combinando una mejora interanual del empleo con un fuerte deterioro respecto al cierre de 2025. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), el número de desempleados se situó en 91.800 personas, lo que supone una caída del 4,5% en comparación con el mismo periodo del año anterior, pero un incremento del 76,5% respecto al trimestre precedente, marcado por el impacto estacional tras la campaña navideña.
Este comportamiento refleja la elevada dependencia de la economía balear del sector servicios, especialmente turismo, hostelería y comercio, donde la finalización de la temporada alta de invierno ha provocado un ajuste significativo del empleo. Solo en el conjunto de España, este sector destruyó 228.400 puestos de trabajo entre enero y marzo, arrastrando el total de ocupados hasta los 22,29 millones.
En clave nacional, el primer trimestre dejó un balance negativo con la pérdida de 170.300 empleos y un aumento del paro en 231.500 personas, situando la tasa de desempleo en el 10,83%, el nivel más elevado para este periodo desde 2013. Baleares contribuyó a esta caída con 40.900 ocupados menos, evidenciando la intensidad del ajuste en economías altamente estacionales.
A pesar de este retroceso coyuntural, la evolución anual sigue siendo positiva. En comparación con el primer trimestre de 2025, Baleares ha sumado 19.300 ocupados, un crecimiento del 3,4%, en línea con la tendencia nacional, donde se han creado 527.600 empleos netos. Paralelamente, el desempleo se ha reducido en 80.600 personas en el conjunto del país.
Otro de los elementos destacados del periodo es el aumento de la población activa, que alcanzó un máximo histórico de 25 millones de personas en España. En Baleares, sin embargo, la cifra se redujo ligeramente hasta 665.500 activos, con un descenso de 1.100 personas, lo que apunta a cierta salida del mercado laboral en los meses de menor actividad.
Por perfiles, el desempleo afectó con mayor intensidad a las mujeres, cuya tasa se elevó al 12,35%, frente al 9,47% en el caso de los hombres. Por sectores, el paro creció especialmente en servicios (+162.100), seguido de industria y agricultura, mientras que la construcción fue la única actividad que logró reducir el número de desempleados.
En términos de calidad del empleo, se observó una caída del trabajo temporal, con 85.400 contratos menos, lo que redujo la tasa de temporalidad al 14,7%. También descendió el empleo a tiempo parcial, situándose la tasa de parcialidad en el 13,6%. Por su parte, el número de trabajadores autónomos cayó en 68.600 personas, reflejando un contexto menos favorable para la iniciativa individual.
Finalmente, el deterioro del mercado laboral también se trasladó a los hogares, con un aumento de 78.500 familias en las que todos sus miembros activos están en paro, hasta un total de 850.700 en España. En contraste, los hogares con todos sus integrantes ocupados disminuyeron en más de 121.000.
En el ámbito territorial, Canarias destacó como la única comunidad con creación neta de empleo en el trimestre, mientras que Cataluña lideró la destrucción de puestos de trabajo y el incremento del desempleo, consolidando un inicio de año complejo para el conjunto del mercado laboral español.
