sábado. 18.07.2026

Marcus Cooper Walz, oro olímpico en Río 2016 y uno de los grandes referentes del deporte balear, reivindica con fuerza el valor de su tierra. Para el piragüista, Baleares no es solo el lugar donde ha crecido: es la esencia que ha moldeado su identidad personal y deportiva. “La marca Baleares representa casa, raíces y estilo de vida”, explica. En sus palabras se mezcla la memoria afectiva con una filosofía de vida que ha impregnado toda su carrera: equilibrio, serenidad y respeto por el entorno.

Aunque nació en Oxford, Cooper se siente profundamente mallorquín. Fue en la isla donde descubrió el piragüismo casi por casualidad, acompañando a un amigo al club de Portopetro. La primera salida al mar fue determinante: “Me enamoré del piragüismo desde el primer momento. Me atrapó la sensación de depender del agua, del viento y del equilibrio”. Ese flechazo inicial evolucionó años después en una aspiración profesional. Con 16 o 17 años se propuso entrar en la selección española, un objetivo que alcanzó a base de disciplina, sacrificio y una convicción creciente de que podía competir con los mejores.

Entrenar en Mallorca ha sido para él un factor decisivo. “Entrenar en Baleares es un privilegio”, afirma. El clima, la luz y el entorno natural le permiten trabajar prácticamente todo el año en condiciones óptimas. Pero no es solo una cuestión de rendimiento: es también una conexión emocional. La calma del mar, el paisaje y la cultura del esfuerzo constante sin estridencias le ayudan a mantener la mente en equilibrio. “La filosofía balear de hacer las cosas bien, sin prisas pero con constancia, ha sido clave en mi desarrollo como deportista”, asegura.

Esa mentalidad fue también la que le llevó a lo más alto en Río 2016, donde conquistó la medalla de oro en K1 1000 metros. Hoy, al recordar aquel momento histórico, insiste en que la medalla es solo la punta del iceberg. “Lo que más recuerdo es el camino, no la final. Cada madrugón, cada caída… El resultado fue fruto de muchos años de trabajo silencioso”. La alta competición, añade, le ha enseñado a reconocer que “los límites casi siempre están en la mente» y a valorar los pequeños detalles de la vida cotidiana: volver a casa, tomar un café con amigos, salir al mar.

Consciente de su papel como referente para los jóvenes deportistas, Cooper subraya la importancia de gestionar la presión y cuidar la parte mental: “Entrenar la mente es tan importante como entrenar el cuerpo”. Y su mensaje para las nuevas generaciones en Baleares es claro: soñar en grande, mantener los pies en la tierra, trabajar cada día y no tener miedo al error. “El talento ayuda, pero sin constancia no sirve. Y, sobre todo, que no pierdan la pasión”.

“El talento ayuda, pero sin constancia no sirve"

Su visión del futuro deportivo en Baleares es optimista. Destaca la inversión de los últimos años en instalaciones, programas de formación y apoyo al deporte base. A su juicio, las islas cuentan con talento, recursos y un entorno privilegiado: “Si cuidamos la base, Baleares seguirá siendo una cantera de deportistas de élite durante muchos años”.

Ese mismo espíritu de equilibrio, salud y constancia inspira Plan Cooper, el proyecto empresarial que ha lanzado recientemente. La plataforma ofrece asesoramiento integral en psicología, nutrición y entrenamiento desde un enfoque humano y sostenible. “No buscamos resultados rápidos, sino hábitos de vida saludables y duraderos”, explica. Para Cooper, se trata de trasladar a la población la filosofía que ha guiado su propia carrera: bienestar accesible, equilibrio y respeto por los ritmos de cada persona.

Al final, cuando se le pregunta qué significa para él ser Marca Baleares, su respuesta resume toda su trayectoria. “Es orgullo y responsabilidad. Orgullo de representar una tierra que me lo ha dado todo y responsabilidad de hacerlo con los valores que me ha enseñado: esfuerzo, humildad y respeto”. Y concluye: “Baleares es hogar, naturaleza, equilibrio y comunidad. Ser Marca Baleares es llevar ese espíritu a todas partes”.

Marcus Cooper: "La filosofía balear de hacer las cosas bien, sin prisas pero con...