Desde su creación en 2020, la startup mallorquina BioSmartData ha ido posicionándose como un referente emergente en el ámbito de la inteligencia artificial (IA) aplicada a la salud. Con sede en Marratxí, la compañía ha desarrollado una innovadora plataforma que permite analizar datos clínicos en tiempo real a partir de Real World Evidence (RWE), combinando evidencia generada en la práctica clínica diaria con potentes algoritmos de IA.
Su tecnología no solo persigue personalizar tratamientos y mejorar la toma de decisiones clínicas, sino que también sitúa al paciente en el centro del proceso asistencial, impulsando una medicina más conectada, eficiente e interoperable. Hablamos con Juan Cifre, COO de la compañía, sobre su visión del futuro, los retos del sector y el impacto real de la medicina digital.
-BioSmartData ha logrado un gran reconocimiento en poco tiempo. ¿Cómo nació la idea de la empresa?
-Desde 2013, el equipo fundador venía trabajando en el ámbito de la biotecnología y la medicina regenerativa. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que, en la práctica clínica, no faltaban productos innovadores, sino datos sobre su efectividad en condiciones reales. Cada día se pierde una enorme cantidad de información valiosa que ni se registra ni se analiza.
Ya antes de la pandemia se hablaba del potencial del Real World Evidence y de la inteligencia artificial en medicina, pero la COVID-19 aceleró drásticamente ese proceso. En 2020 decidimos crear BioSmartData con una misión clara: capturar y analizar datos clínicos en tiempo real para optimizar tratamientos y ayudar a los profesionales sanitarios a tomar mejores decisiones basadas en evidencia generada en la vida real.
"La IA y el Real World Evidence, claves para mejorar la eficiencia del sistema sanitario"
-¿Cuál es la principal innovación que aporta BioSmartData al sector sanitario?
-Nuestra principal aportación es una plataforma basada en modelos de investigación Real World Evidence, impulsada por algoritmos de inteligencia artificial, que permite estructurar y analizar datos clínicos que hoy en día se pierden en la práctica diaria. Esos datos son clave para personalizar tratamientos, validar nuevos protocolos y optimizar el uso de productos sanitarios y medicamentos.
La mayoría de estudios médicos se apoyan en ensayos clínicos realizados con pacientes ideales, bajo condiciones muy controladas. Sin embargo, la realidad a la que se enfrentan los médicos cada día es mucho más compleja: tratan a pacientes con múltiples patologías, tratamientos previos, y factores que no se recogen en esos estudios.
Lo que hacemos en BioSmartData es capturar datos en tiempo real, directamente desde la práctica clínica habitual, para medir la eficacia y eficiencia de los tratamientos en condiciones reales. Esto genera una capa de conocimiento fundamental para avanzar hacia una medicina más personalizada, mejorar la calidad asistencial y contribuir a un sistema de salud más eficiente y basado en datos.
"La IA actúa como una herramienta de apoyo para que el profesional pueda tomar decisiones más informadas"
-¿Qué papel juega la inteligencia artificial en vuestra plataforma?
-La inteligencia artificial es una pieza clave de nuestra solución, pero siempre con un enfoque muy claro: ayudar al profesional sanitario a personalizar la medicina. Nuestra misión es ofrecer herramientas que permitan una toma de decisiones más precisa, basada en datos reales y no solo en la experiencia o la intuición.
La IA entra en juego una vez que los datos clínicos han sido correctamente capturados y estructurados por el sistema. A partir de ahí, utilizamos modelos de aprendizaje automático y redes neuronales profundas para analizar grandes volúmenes de información, identificar patrones y, sobre todo, predecir la probabilidad de éxito de un tratamiento en un paciente concreto antes de aplicarlo.
Esto nos permite ir más allá de la medicina basada en evidencia generalizada, acercándonos a una medicina verdaderamente personalizada. Además, nuestro objetivo en generar recomendaciones prescriptivas, alternativas o complementarias, que puedan aumentar la eficacia de los tratamientos.
En resumen, la IA actúa como una herramienta de apoyo para que el profesional pueda tomar decisiones más informadas, con el paciente siempre en el centro del proceso.
-¿Qué impacto ha tenido vuestra tecnología en los hospitales y médicos que la utilizan?
Estamos aún en una fase muy incipiente y en constante desarrollo, pero ya hemos podido validar con éxito nuestro primer producto enfocado al control y seguimiento de un tratamiento biológico concreto: el plasma rico en plaquetas (PRP). Esta primera experiencia nos ha permitido demostrar que es posible estructurar y analizar datos clínicos en tiempo real, generando conocimiento útil tanto para los médicos como para los pacientes.
A partir de esta validación inicial, estamos ampliando nuestra tecnología hacia otras técnicas, patologías y especialidades médicas, siempre con el objetivo de adaptar la plataforma a las necesidades reales de los profesionales sanitarios y seguir construyendo evidencia desde la práctica clínica diaria.
Nuestro foco ahora está en escalar la solución, mejorar la interoperabilidad con otros sistemas y seguir generando casos de uso que permitan avanzar hacia una medicina personalizada basada en datos reales.
Hemos conseguido reducir el tiempo de recogida de datos clínicos. Además, ofrecemos a los médicos un panel de control con información en tiempo real para tomar mejores decisiones. Esto no solo mejora la atención al paciente, sino que también optimiza el uso de los recursos sanitarios.
-¿En qué áreas médicas estáis aplicando vuestra tecnología?
-Comenzamos en el ámbito de la traumatología y la medicina del deporte, ofreciendo una solución para el seguimiento y análisis de tratamientos con Plasma Rico en Plaquetas (PRP). A partir de ahí, fuimos escalando hacia otras especialidades del aparato locomotor como rehabilitación, radiología intervencionista, reumatología y la unidad del dolor.
La entrada en el campo del dolor crónico marcó un punto de inflexión ya que se trata de una de las patologías más prevalentes y con mayor impacto en la calidad de vida de los pacientes a nivel global, pero también una de las más difíciles de abordar debido a la alta variabilidad de los tratamientos y la falta de datos estructurados sobre su eficacia en la práctica clínica real.
Para dar respuesta a este reto, desarrollamos un proyecto de investigación aplicada con financiación europea, con el objetivo de generar evidencia científica sólida, identificar patrones de respuesta y mejorar los resultados clínicos en pacientes con dolor crónico.
-Habéis recibido premios y financiación de inversores importantes. ¿Qué significa esto para BioSmartData?
-El 2024 ha sido un año clave para BioSmartData. Cerramos nuestra primera ronda de inversión con la participación de inversores de primer nivel a nivel nacional, lo que ha supuesto un impulso decisivo en términos de confianza, profesionalización y proyección del proyecto.
Además, hemos tenido una destacada presencia en competiciones de startups, donde hemos sido reconocidos con el premio Startup del Año por Banco Sabadell, incluidos entre las TOP 101 Spain Nation y, especialmente, seleccionados entre las 10 mejores startups de nuestra categoría en el Web Summit 2024, el mayor evento tecnológico del mundo.
Estos logros nos han dado visibilidad, credibilidad y validación en el ecosistema emprendedor y sanitario. Pero, sobre todo, nos permiten seguir avanzando en el desarrollo de nuestra tecnología y acelerar nuestra expansión internacional.
"Estamos impulsando la entrada al mercado con nuestros primeros productos validados"
-¿Cuáles son los próximos pasos para BioSmartData?
-Actualmente estamos centrados en dos grandes líneas de acción. Por un lado, estamos impulsando la entrada al mercado con nuestros primeros productos validados, con el objetivo de poner al alcance del sector sanitario los beneficios reales que ofrece nuestra tecnología. Este proceso nos permite mantener un contacto directo con los distintos actores del ecosistema (médicos, gestores, investigadores) y ajustar continuamente nuestra solución a sus necesidades específicas.
Por otro lado, seguimos invirtiendo intensamente en el desarrollo tecnológico, metodológico y científico, a través de proyectos de investigación basados el máximo rigor y una innovación constante. En este sentido, merece una mención especial el proyecto sobre dolor crónico, que representa un verdadero reto a nivel tecnológico, científico y económico, y que puede marcar un hito en el sector para mejorar el tratamiento del dolor crónico.
Nuestros próximos pasos incluyen consolidarnos en el mercado español y dar el salto a otros mercados europeos y latinoamericanos. Además, estamos avanzando en el proceso de certificación regulatoria para que nuestra tecnología sea reconocida como Software as a Medical Device (SaMD), un paso clave para garantizar la seguridad, la fiabilidad y la escalabilidad internacional de nuestra plataforma.
-¿Cómo ves el futuro de la medicina con la inteligencia artificial?
-La inteligencia artificial va a ser uno de los grandes impulsores del cambio en el sistema sanitario, y especialmente en el avance hacia una medicina verdaderamente personalizada. Ya no hablamos de una promesa de futuro, sino de una realidad que empieza a consolidarse en determinadas áreas clínicas. La IA no va a reemplazar al profesional sanitario, pero sí va a potenciar su capacidad para tomar decisiones más precisas, basadas en datos reales y adaptadas a las características individuales de cada paciente.
El verdadero potencial de la IA está en permitirnos pasar de un modelo reactivo a uno predictivo y personalizado. Gracias al análisis de Real World Evidence combinado con algoritmos avanzados, podremos anticipar respuestas a tratamientos, identificar patrones clínicos complejos y adaptar las terapias en tiempo real. Esto no solo mejora los resultados clínicos, sino que hace el sistema más eficiente y sostenible.
Pero para que este cambio se consolide, es fundamental integrar la IA de forma ética, segura y validada, con el profesional sanitario en el centro del proceso y con el paciente como eje del sistema. Solo así podremos generar confianza y valor real en la práctica clínica diaria.

