El hotel St. Regis Mardavall encara la temporada turística con previsiones de crecimiento en ocupación y una estrategia centrada en la calidad, la diversificación de mercados y la apertura al cliente local. Así lo explicó su director general, Giuseppe Loscciale, durante un encuentro con medios celebrado recientemente en Mallorca.
Uno de los ejes clave de esta nueva etapa es el importante esfuerzo inversor que se está realizando sobre el activo, con el objetivo de situarlo en los más altos estándares del segmento premium. En los últimos años, el establecimiento ha acometido una renovación progresiva de sus instalaciones, comenzando por las zonas comunes, incluyendo el área de bar, completamente actualizada.
A esta actuación se sumó el pasado año la renovación de una primera fase de habitaciones, a la que se añade ahora una nueva intervención sobre otras 42 estancias. El plan contempla completar la actualización total del alojamiento, así como una futura reforma integral del spa, con el objetivo de elevar la experiencia del cliente y consolidar el posicionamiento del hotel.
Estas mejoras se enmarcan en una visión más amplia de transformación hacia un concepto de “resort experiencial”. En este sentido, Loschiaro destacó que el hotel apuesta por espacios amplios —con habitaciones que parten de los 50 metros cuadrados— y un entorno privilegiado con más de 15.000 metros cuadrados de jardines y vistas destacadas.
“Ya no se trata solo de alojar clientes, sino de crear recuerdos”, señaló el directivo, quien subrayó la importancia de generar una conexión emocional con el huésped, en línea con los estándares del segmento de lujo internacional.
En cuanto a la demanda, el hotel mantiene una base sólida de mercados emisores tradicionales como Reino Unido y Alemania, a los que se suman Estados Unidos y Asia, con especial presencia de Corea. Este mix internacional se ve favorecido por un contexto global en el que factores como la inestabilidad en Oriente Medio están provocando desvíos de flujos turísticos hacia destinos seguros como Mallorca.
Asimismo, Losciale apuntó que se está registrando una mayor antelación en las reservas, una tendencia que aporta visibilidad y estabilidad a la operativa del hotel.
En términos de rentabilidad, el establecimiento trabaja con una tarifa media en torno a los 1.500 euros y una estancia media de entre cinco y seis días, en línea con su posicionamiento en el segmento alto del mercado. Las previsiones de ocupación para esta temporada son superiores a las del año pasado, impulsadas tanto por la demanda internacional como por la estrategia comercial del hotel. En este sentido también ha sumado la situación conflictiva en Oriente Medio con el desvio de clientes europeos que han apostado por Mallorca en lugar del Próximo Oriente.
Otro de los ejes clave es la ampliación de la oferta para el público local, con el objetivo de reducir la estacionalidad. El hotel permanece abierto diez meses al año, concentrando cinco de ellos en temporada alta, por lo que iniciativas como la organización de celebraciones, eventos y una propuesta gastronómica abierta al residente cobran especial relevancia.
En este ámbito, destaca su oferta culinaria, que incluye el restaurante Terra y el restaurante Es Fum, este último distinguido con una estrella Michelin, consolidando al St. Regis Mardavall como un referente gastronómico en la isla.
Con esta estrategia y el respaldo inversor, el hotel busca no solo reforzar su posicionamiento en el segmento de lujo, sino también integrarse en el tejido local y generar nuevas vías de negocio más allá del alojamiento tradicional.

