sábado. 18.07.2026

Trasmed y el Grupo Grimaldi afrontan una de las mayores inversiones de su historia en un momento de récord financiero. En el marco de Fitur, su CEO, Ettore Morace, desgrana las claves de esta apuesta de 1.300 millones de euros, el papel de la tecnología en la reducción de emisiones, el impacto del ETS europeo y la evolución del transporte de pasajeros y mercancías entre la Península y Baleares. Un crecimiento que, según Morace, ya no pasa por aumentar flota, sino por mejorar calidad, eficiencia y sostenibilidad.

-El grupo ha anunciado una inversión histórica de 1.300 millones de euros. ¿En qué momento financiero se encuentra la empresa para afrontar una inversión de esta magnitud?
-Venimos de tres o cuatro años de récords. No solo en facturación, que se acerca a los 6.000 millones de euros, sino también en resultado operativo, con un EBITDA que supera los 1.000 millones. Históricamente, en Grimaldi la capacidad de generar caja se reinvierte en la propia compañía. Actualmente tenemos entre 25 barcos en construcción, entre portacoches y ferris, y el último contrato firmado en China para nuevos ferris ronda precisamente esos 1.300 millones.

-Han destacado que estas inversiones se realizan con recursos propios, sin recurrir al endeudamiento. ¿Siempre han seguido esta disciplina financiera?
-Depende del momento y del mercado del dinero. Cuando el dinero es barato, solemos financiar parte del barco: se paga la construcción y, una vez entregado, se hipoteca aproximadamente el 50% de su valor. Cuando el dinero es caro, evidentemente no. Todo depende de la situación financiera y del contexto económico.

-La sostenibilidad se ha convertido en una ventaja competitiva. Se han fijado como objetivo reducir un 50% las emisiones por unidad transportada. ¿Qué papel juega la tecnología para lograrlo?
-Juega un papel clave. Grimaldi cuenta con una oficina en Nápoles con casi 40 ingenieros que se dedican exclusivamente a estudiar cómo reducir el consumo. Al final, reducir emisiones es reducir consumo, y eso se consigue de dos maneras: con barcos más grandes y con más capacidad, y con tecnología.

-¿Puede poner algún ejemplo concreto?
-Los nuevos barcos que salen ahora de los astilleros chinos pueden transportar hasta 9.000 coches y consumen prácticamente lo mismo que los anteriores, que transportaban 4.000. Eso supone reducir el consumo por coche transportado en un 50%. A esto se suma todo lo aprendido en los últimos años: pinturas de última generación, motores Tier 3, controles electrónicos, mejoras aerodinámicas en los cascos… Todo ello hace que hoy las emisiones por vehículo sean menos de la mitad que las de un barco construido hace diez años.

-¿Este esfuerzo en eficiencia repercute también en la competitividad en precios?
Por supuesto. Ser más eficiente te permite ajustar más los costes y ser más competitivo. En teoría, este esfuerzo debería darnos ventaja frente a otras navieras.

-¿Y en la práctica?
En la práctica, no tanto, porque han aparecido nuevos impuestos como el ETS. Es una lucha a nivel europeo y mundial, porque no tiene sentido penalizar al transporte marítimo y no al terrestre. Nosotros llevamos décadas invirtiendo para quitar tráfico de las carreteras y llevarlo al mar, desarrollando lo que se llamó la autopista del mar. Y ahora resulta que el mar se penaliza y la carretera no.

-¿Europa no tiene en cuenta este esfuerzo inversor en sostenibilidad a la hora de aplicar estas tasas?
-El impuesto se aplica sobre el consumo, así que cuanto más eficiente eres, menos pagas. Pero pagas igual. Es como aplicar el IVA solo al barco y no al transporte terrestre. El resultado es que poco a poco el camión vuelve a la carretera, y eso no tiene ningún sentido.

“Europa penaliza al transporte marítimo mientras favorece que la mercancía vuelva a la carretera”

-Desde el punto de vista del pasajero, ¿cambia la experiencia viajar en un ferry más sostenible?
Son dos cuestiones distintas. Los barcos nuevos son más “green” porque se construyen con materiales ecológicos y reciclados. Llevamos tiempo sin plásticos a bordo y los proyectos actuales ya incorporan la última tecnología. Eso también se refleja en la experiencia a bordo.

-¿Cómo se traduce eso en la práctica?
-Depende de la ruta. En travesías largas, como Italia-España, de unas 20 horas, la experiencia es fundamental: gimnasios, varios restaurantes, más espacios comunes. Invertimos mucho dinero en eso. En rutas más cortas, como Barcelona-Palma, donde se viaja de noche, el impacto es menor.

-¿El cliente valora realmente la sostenibilidad?
Cada vez más. En el sector hotelero ya no es un valor añadido, es algo que se da por hecho. En el transporte marítimo todavía no estamos a ese nivel, pero el pasajero empieza a valorarlo, igual que valora mucho otras cuestiones como el transporte de animales domésticos, donde hemos hecho una apuesta clara.

-Centrándonos en Baleares, ¿qué balance hace del tráfico de pasajeros y mercancías?
-Nuestro negocio es un 70% carga y un 30% pasajeros. La carga es clave porque es bastante estable durante todo el año. Invertimos mucho en cuidar a los chóferes: tienen una app propia, pueden elegir compañero de cabina y se les invita a comer. Queremos que su experiencia sea positiva.

-¿Y el pasajero?
-Distinguimos entre el pasajero de verano y el residente. Lo que más está creciendo es el transporte del residente, porque quiere viajar con su coche. Cada vez ofrecemos más servicios y más campañas dirigidas específicamente a ellos.

-Mirando al futuro, ¿cómo imagina la evolución del grupo en Baleares y en España en los próximos diez años?
-No creo que haya un crecimiento importante en cantidad. Las islas ya están bastante saturadas y hay tres navieras compitiendo. No habrá más oferta, pero sí una oferta mejor.

-¿A qué se refiere con “mejor”?
-Barcos nuevos, más eficientes, con mejores servicios y menor consumo. Quizá no vayan tan rápido. Correr será cada vez más caro por el consumo, los impuestos y el ETS. Habrá que reducir velocidad y apoyarse en la tecnología y la ingeniería para consumir menos.

"Habrá que reducir velocidad y apoyarse en la tecnología y la ingeniería para consumir menos"

-¿Eso implica también un cambio de mentalidad del pasajero?
-Sí, no solo en el transporte marítimo, también en el aéreo. La sociedad tendrá que adaptarse. Habrá cambios, pero serán de calidad, no de cantidad.

-¿Las navieras van por delante de las infraestructuras?
-En muchos casos, sí. Nuestros barcos están preparados para conectarse a tierra y apagar motores en puerto, pero solo podemos hacerlo en Barcelona. En Palma todavía no es posible. Esperamos que llegue ese momento, porque los barcos ya están listos.

Ettore Morace (Trasmed): “El futuro no será crecer más, sino ofrecer barcos mejores,...