sábado. 20.06.2026

Mandarina Brand Society, con casi 25 años de trayectoria desde Mallorca, afronta una nueva etapa de expansión internacional de la mano de Mindhead y el grupo GGI, que ha entrado en el capital con un 25%. Pilar Domínguez, su fundadora, explica cómo esta alianza refuerza su modelo de hospitality branding y les permite crecer sin perder su esencia boutique, con un objetivo claro: demostrar que la rentabilidad y la responsabilidad deben caminar juntas en el turismo.

– Pilar, ¿cómo describirías el momento actual de Mandarina Brand Society y qué os llevó a buscar un socio estratégico como Mindhead?

-Estamos en un momento de madurez y evolución. Madurez porque, tras casi 25 años de recorrido, hemos consolidado un modelo propio de hospitality branding con sentido y sensibilidad, reconocido en el sector y avalado por proyectos en toda España.

Hemos demostrado que el branding en hospitality no es solo diseño, sino una palanca estratégica que conecta la esencia de un proyecto con su rentabilidad. Una marca sólida no solo activa la comunicación, sino que define modelos de negocio, acelera su crecimiento y multiplica su valor.

Y evolución porque el sector está cambiando, y nosotros también. La saturación de la oferta, las nuevas expectativas de los huéspedes y la necesidad de un turismo más consciente y sostenible exigen dar un paso adelante. Ya no se trata de elegir entre ser rentables o ser responsables: ambas dimensiones deben avanzar juntas. La sostenibilidad sin rentabilidad no es viable; la rentabilidad sin responsabilidad carece de futuro. Y aquí la marca juega un papel esencial: es la herramienta que permite integrar esa doble visión en el modelo de negocio, alineando propósito y estrategia con resultados tangibles.

Para nosotros, esa evolución pasa por que el sector nos entienda no como un estudio de diseño, sino como un socio estratégico del negocio. Pasa también por crecer y ser más ambiciosos sin perder nuestra esencia boutique y más elevada: sumar capacidades, ganar músculo financiero y proyectarnos internacionalmente. La alianza con Mindhead responde precisamente a eso: a la convicción de que podemos crecer más y mejor sin dejar de ser fieles a lo que nos hace diferentes.

"La sostenibilidad sin rentabilidad no es viable; la rentabilidad sin responsabilidad carece de futuro"

– ¿Cómo se gestó esta operación y qué representa la entrada de GGI con un 25% del capital para la estructura de la empresa?

-Soy de las que cree que las personas que deben encontrarse acaban por hacerlo. Tolo y yo habíamos coincidido en algún otro proyecto y teníamos conocidos comunes. Me pareció que era la persona y el equipo adecuados para ayudarnos en este reto. Un par de conversaciones fueron suficientes para tenerlo claro por ambas partes.

La entrada de GGI refuerza nuestra estructura, la gestión financiera y comercial, y nos aporta la capacidad de abordar proyectos de mayor envergadura sin perder nuestra esencia boutique.

– Has hablado de que esta alianza “va más allá del capital”. ¿Qué valores y visión compartís con Mindhead?

-Es una relación que nace de la admiración mutua, cimentada en la confianza de lo que cada parte es capaz de aportar, en el respeto por el otro y en el convencimiento claro de todo lo que podemos lograr juntos.

Además, compartimos la certeza de que el sector turístico está en plena transformación y de que solo con alianzas sólidas podremos impulsar un modelo más consciente y competitivo.

– ¿Qué cambios operativos o estratégicos implica esta incorporación para Mandarina Brand Society sin renunciar a vuestra independencia creativa?

-Más que transformarnos por dentro, esta alianza nos abre horizontes: la capacidad de llegar a nuevos mercados y participar en proyectos que reflejen mejor lo que queremos aportar al sector.

Contamos además con un apoyo continuo en la toma de decisiones estratégicas, que nos da más solidez y confianza en el camino. Y, al mismo tiempo, mantenemos intacta nuestra independencia ejecutiva y creativa, porque es precisamente esa libertad la que nos permite seguir trabajando con un enfoque boutique y extraordinario.

– ¿Cómo os ayudará esta alianza a escalar vuestro modelo y abordar proyectos de mayor envergadura?

-Nos permite crecer sin perder el enfoque boutique. Ahora podemos asumir proyectos de mayor escala internacional y acompañar a grupos hoteleros o destinos en retos más complejos, con la misma cercanía de siempre, pero respaldados por una estructura más robusta y por la experiencia de quienes ya han recorrido este camino antes que nosotros. Esa combinación nos da confianza y capacidad para dar el siguiente salto sin perder nuestra esencia.

"Queremos estar allí donde se dibuja el futuro de la hospitalidad para aportar una mirada consciente y diferencial"

– ¿Qué mercados o territorios contempláis en esta nueva etapa de expansión internacional?
-Estamos centrados en tres ejes: Europa, América Latina y, a más largo plazo, algunos mercados estratégicos de Oriente Medio. Son territorios donde la hospitalidad se está reinventando: donde los hoteles buscan ser más que lugares de estancia, convertirse en experiencias transformadoras; donde los grupos quieren diferenciarse desde la autenticidad; y donde los destinos necesitan un relato propio para no perder su esencia.

Europa es nuestro entorno natural y donde ya tenemos una base sólida; América Latina late con una energía creativa y cultural muy próxima a la nuestra y vemos un gran dinamismo en el sector; y Oriente Medio representa un laboratorio de innovación y escala, un espacio de gran ambición donde se están escribiendo nuevos referentes globales. Queremos estar allí donde se dibuja el futuro de la hospitalidad para aportar una mirada consciente y diferencial.

– Mandarina Brand Society ha nacido y crecido en Mallorca. ¿Qué significa este paso para el tejido empresarial de la isla?
-Mallorca ha sido nuestra escuela y nuestro laboratorio, el lugar donde hemos aprendido a trabajar con hoteleros pioneros y destinos exigentes. Hemos llevado ese conocimiento a proyectos en todo el país, sumando a nuestra marca el valor de la marca de una de las cunas del turismo que hoy conocemos.

Poder llevar ese conocimiento al resto del mundo y, al mismo tiempo, atraer inversión y proyectos internacionales hacia la isla es una manera de devolver lo que nos ha dado. Pero también sentimos el compromiso de contribuir a que Mallorca sea reconocida no solo como referente en turismo, tecnología o en la definición y comercialización de modelos de negocio, sino también como un polo de excelencia en hospitality branding.

Nuestra vinculación a Aebrand (Asociación Española de Empresas de Branding), como vocales de zona y anteriormente desde la junta directiva, siempre ha tenido ese objetivo: dar visibilidad a la importancia del branding como activo estratégico y posicionar a la isla en la conversación internacional sobre la evolución del turismo desde la marca y el propósito.

– En un sector turístico cada vez más exigente, ¿qué papel crees que debe jugar el branding en la diferenciación y sostenibilidad del modelo?

-El branding es hoy más necesario que nunca porque permite diferenciarse más allá del precio, que es la trampa en la que muchos caen cuando la competencia se intensifica. Una marca sólida no solo se ocupa de cómo te ves hacia fuera, sino de cómo piensas y actúas hacia dentro: es la herramienta que conecta el negocio con su propósito, que traduce la singularidad en valor percibido y que aporta coherencia a cada decisión.

En un momento en el que los viajeros buscan autenticidad, y la sociedad reclama un turismo con impacto positivo, la marca se convierte en el hilo conductor que asegura esa doble dimensión: competitividad y responsabilidad.

Ayuda a alinear la experiencia del huésped con la cultura interna, a reforzar la confianza de los inversores y a dar credibilidad a las promesas que hace un hotel o un destino.

Por eso creemos que, sin una marca sólida, cualquier propuesta pierde relevancia y consistencia. Con ella, en cambio, es posible construir modelos de hospitalidad sostenibles —económica, social y medioambientalmente— capaces de perdurar en el tiempo y de aportar valor real al sector y al territorio en el que se desarrollan.

La marca es, en definitiva, la brújula que orienta el negocio y la voz que lo conecta con el mundo.

– ¿Cuáles son los retos más inmediatos que afrontáis en esta nueva etapa?

-El principal reto es crecer sin perder nuestra esencia. Queremos consolidar nuestra presencia internacional, pero siempre desde la autenticidad de nuestro enfoque boutique. La expansión no puede ir en contra de lo que nos hace diferentes, sino apoyarse en ello.

Otro reto clave es atraer y retener talento: personas que compartan nuestra mirada consciente, capaces de aportar valor en mercados cada vez más complejos y competitivos. A la vez, seguimos innovando en propuestas que ayuden al sector a evolucionar hacia un modelo más equilibrado entre rentabilidad y responsabilidad, porque creemos que ese binomio ya no es opcional: es imprescindible.

También nos enfrentamos al desafío de explicar y hacer comprender a los actores del sector que la marca no es un complemento, sino el corazón del negocio. Que invertir en marca es asegurar el futuro de sus proyectos. Ese es quizá nuestro mayor propósito: cambiar la conversación y demostrar, con hechos, que el branding es una palanca de transformación real para la hospitalidad y el turismo.

"Queremos consolidar nuestra presencia internacional, pero siempre desde la autenticidad de nuestro enfoque boutique"

– ¿Cómo imaginas a Mandarina Brand Society en cinco años y qué mensaje te gustaría transmitir a las empresas locales sobre el valor de la marca como activo estratégico?

-En cinco años me imagino a Mandarina Brand Society como un referente internacional en la evolución de la hospitalidad, con raíces firmes en Mallorca y ramas que se extienden a los mercados donde se están escribiendo los nuevos modelos turísticos.

Queremos ser la voz que conecte propósito y negocio, ayudando a que la rentabilidad y la responsabilidad caminen juntas.

A las empresas locales me gustaría transmitirles que la marca no es un accesorio ni un adorno, sino el activo que define su futuro. Invertir en marca es invertir en sostenibilidad, en diferenciación y en competitividad real. Y es también una manera de proyectar al mundo lo que somos capaces de hacer desde aquí.

Mallorca tiene todo para ser un referente no solo en turismo, sino en cómo el branding transforma el sector: nuestra responsabilidad es demostrarlo.

Y, en lo personal, lo que me gustaría es que dentro de cinco años sigamos disfrutando de este viaje con la misma pasión que hoy. Porque, al final, más allá de mercados y estrategias, lo que nos mueve es seguir creando proyectos extraordinarios junto a personas que creen en ellos tanto como nosotros.

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