El BBVA ha puesto punto final a su intento de hacerse con el control del Banco Sabadell tras fracasar su oferta pública de adquisición (OPA) al obtener únicamente el respaldo del 25,47% del capital de la entidad catalana, según ha confirmado la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El banco vasco necesitaba superar el 50% del capital para lograr el control del Sabadell, una meta que se ha revelado inalcanzable pese a varios meses de intensa campaña institucional y mediática.
El presidente del BBVA, Carlos Torres Vila, ha agradecido a través de un vídeo “el apoyo de los accionistas del Sabadell que confiaron en el proyecto de unión”, así como “el respaldo constante de los accionistas del BBVA y el trabajo de todo el equipo durante el proceso”. Sin embargo, el resultado marca un duro revés estratégico para la entidad, que aspiraba a crear el segundo mayor banco por volumen de negocio en España, solo por detrás de Caixabank y por delante del Santander.
La unión de ambos bancos habría dado lugar a un grupo con 980.115 millones de euros en activos, cifra que habría superado el billón de euros si se incluía la filial británica del Sabadell, TSB, recientemente vendida al Santander.
A 30 de junio de 2025, el BBVA contaba con 776.974 millones de euros en activos, de los cuales 419.097 millones correspondían a su negocio en España, mientras que el Sabadell sumaba 252.373 millones, que se reducían a 203.141 millones sin la contribución de TSB.
La red conjunta hubiera alcanzado 6.833 oficinas (7.008 incluyendo las de TSB) y una plantilla combinada de 144.784 empleados. No obstante, el propio folleto de la OPA ya anticipaba que la fusión implicaría una racionalización de la red, con posibles recortes de hasta el 10 % de las oficinas, una vez vencidas las condiciones impuestas por el Gobierno.
Impacto financiero y situación actual de ambas entidades
En el primer semestre de 2025, el BBVA obtuvo un beneficio neto de 5.447 millones de euros, un 9% más que en el mismo periodo del año anterior, de los que 2.144 millones procedieron del negocio en España. Por su parte, el Sabadell registró 975 millones de euros de beneficio neto, un 23,3 % más, aunque esa cifra se redujo a 804 millones al excluir el resultado de TSB.
La suma de ambos beneficios habría elevado las ganancias conjuntas hasta los 6.452 millones de euros (6.281 millones sin TSB), consolidando así un gigante financiero con más de 90 millones de clientes y presencia internacional en 166 países.
Reacciones y consecuencias
La CNMV confirmó oficialmente la conclusión del proceso tras el cierre del plazo de aceptación de la OPA, lo que deja al BBVA y al Sabadell en sus posiciones actuales del ranking bancario español: el primero como tercer grupo financiero del país, y el segundo como cuarto.
El fracaso de la operación deja en suspenso los planes de consolidación del sector bancario y refuerza la independencia del Sabadell, que mantiene una sólida base de clientes en España y México tras la venta de su filial británica.
Aunque el BBVA ha insistido en que seguirá centrado en el crecimiento orgánico y en su negocio internacional, el episodio supone uno de los mayores reveses corporativos para la entidad vasca en los últimos años y cierra definitivamente la puerta a una de las mayores fusiones bancarias de la historia reciente de España.
