miércoles. 12.06.2024

El 54% de los españoles ha recortado su gasto en alimentación y bebidas en el supermercado en el primer trimestre del año, mientras que el consumo en bares y restaurantes sigue disparado.

Estas son algunas de las conclusiones del libro "Todo es terrible, pero yo estoy bien", elaborado por el profesor ordinario de Dirección Comercial del IESE José Luis Nueno en la serie Aecoc Empresas a partir del análisis del presupuesto de 250.000 personas y 200 millones de euros en transacciones entre enero del 2022 y abril de este año.

El profesor ha explicado en la presentación del libro que la inflación que han experimentado categorías no discrecionales (no se pueden controlar) de gasto elevado como energía, alquiler, hipotecas y créditos ha obligado al consumidor a ahorrar en otros, por ejemplo, la alimentación y bebidas.

El porcentaje de consumidores que ha ido recortando su gasto en esta partida ha ido creciendo, además, en el horizonte temporal, pasando del 46% en el segundo trimestre del 2022 hasta el 54% del primer trimestre de este año, por lo que el consumidor sigue disminuyendo su gasto en esta categoría mientras la inflación persiste.

La causa de poder realizar este recorte es que el consumidor se sabe "todos los trucos" para reducir en este gasto cotidiano, en el que se ha perdido volumen, se ha optado por más marca blanca, categorías más asequibles o con gramajes inferiores.

Esta es una de la cuestiones en la que además se percibe la diferencia entre lo que el consumidor dice que tiene intención de hacer con lo que realmente al final hace, pues sólo un 18% apunta que reduce su gasto en alimentación cuando los datos de sus transacciones avalan que la mitad lo hace.

Ocurre justo lo contrario en el gasto en bares y restaurante que, según el experto, es la categoría donde menos recorte se produce y donde se está "gastando como nunca".

Sin embargo, ha detallado la evolución del "delivery" en el que todo tipo de rentas ha recortado entre un 49 y un 52%, si bien debido a los movimientos de los operadores -concentraciones y cambios de operaciones- ha augurado que al menos dos lleguen a alcanzar la "rentabilidad".

En este contexto de inflación, que ha vaticinado que en el caso de la alimentación puede prolongarse cinco años más, el principal problema de la economía española a largo plazo es la falta de consumidores de relevo, ha señalado el experto.

Los jóvenes viven, según el autor, en una "permacrisis" y parecen resignados a consumir ropa, restauración, ocio y turismo de bajo coste.

El libro del profesor del IESE radiografía un escenario económico que acentúa la polarización social, en la que crecen tanto las marcas y los bienes de lujo como las tiendas más baratas.

Ha llamado la atención sobre cómo todo esto deriva en una dualidad entre un "optimismo personal y un pesimismo social", tal y como sentencia en el título de la obra "Todo es terrible, pero yo estoy bien".

Más de la mitad de los consumidores han reducido sus gastos en alimentación