miércoles. 28.02.2024

La inversión que hacen las empresas en maquinaria y bienes de equipo cayó el 1,8% en 2023 (medida en contabilidad nacional) y se ha revelado como el talón de Aquiles de una economía robusta que crece apoyada en la buena evolución del mercado de trabajo, el consumo y el turismo.

La inversión es el único componente del producto interior bruto (PIB) que aún está lejos de recuperar el nivel prepandemia, un retraso que viene dado porque las empresas han preferido desendeudarse en un año de fuerte subida de los tipos de interés y por la falta de tracción de los fondos europeos, de acuerdo con los expertos consultados.

Las previsiones macroeconómicas para 2023 apuntaban en mayor o menor medida a crecimientos de la inversión en equipo por el despliegue previsto del plan de recuperación y por el incremento esperado de los beneficios empresariales.

El Gobierno calculó que crecería 2,3 puntos porcentuales, frente a la caída de casi dos puntos que finalmente se ha producido según los datos avanzados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La sorpresa se ha producido en el cuarto trimestre, con un desplome de la inversión empresarial del 4,8%, cuando en el tercero estaba creciendo a una tasa del 2% y después empezar el año con un avance del 7,5% en el primer trimestre.

La caída de la inversión resta una décima al PIB en 2023

El Instituto de Estudios Económicos (IEE) calcula que la inversión de las empresas restó 1 décima al crecimiento del PIB en 2023, que fue del 2,5%, en tanto que recortó 3 décimas el avance de la economía en el cuarto trimestre, que fue del 0,6%, una tendencia que de continuar en el tiempo supondría "un drenaje importante para el crecimiento".

El director general del IEE, Gregorio Izquierdo, que presidió el INE entre 2011 y 2018, explica a EFE que la inversión en maquinaria y equipo aún está 8,7 puntos por debajo de la registrada en 2019, antes de la crisis provocada por la covid, mientras que el consumo público está 11 puntos por encima.

De acuerdo con su análisis, la caída de la inversión de las empresas tiene que ver con la moderación del crecimiento económico, la subida de los costes financieros, las pérdidas en algunos sectores de actividad y el retraso en la ejecución de los fondos europeos que no llegan a las empresas "con la intensidad y la agilidad necesaria".

"La inversión no deja de ser el indicador en el cual se identifican las dificultades que tienen las empresas en el contexto económico actual (...) y que anticipa la incertidumbre", asegura Izquierdo.

El director de Coyuntura Económica de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), Raymond Torres, añade el factor psicológico de la "memoria traumática" generada por la crisis financiera que ha vuelto a las empresas mucho más cautelosas, un comportamiento ya observado en otros países afectados por fuertes burbujas financieras, como sería el caso de Japón.

A su juicio, ni el retraso en la ejecución de los fondos Next Generation ni el entorno de tipos de interés creciente explican por sí solos el fenómeno, dado que la inversión empresarial sí ha aumentado en economías como la de Alemania e Italia que han registrado crecimientos inferiores al de España.

Torres hace hincapié en la fortaleza de la economía española, pero recuerda que un crecimiento sostenido en el tiempo requiere de la inversión para mantener la competitividad y mejorar la productividad, otro de sus puntos débiles.

Señala que para 2024 las previsiones mejoran por la expectativa de que en algún momento empiecen a bajar los tipos de interés y que los fondos europeos terminen por llegar a las empresas en mayor medida de lo que lo han hecho hasta el momento.

La inversión empresarial cayó un 1,8% en 2023 y sigue sin recuperar el nivel prepandemia