El Govern balear ha comenzado a diseñar un paquete de medidas económicas para hacer frente a los efectos que la guerra en Oriente Medio podría tener sobre la economía de las Illes Balears, con especial atención al turismo, los costes energéticos y el impacto en empresas y familias.
El vicepresidente primero y conseller de Economía, Hacienda e Innovación, Antoni Costa, ha anunciado que el Ejecutivo estudia un conjunto de actuaciones que podrían incluir rebajas fiscales, ajustes en el gasto público y nuevas medidas normativas. No obstante, ha subrayado que estas decisiones no se aplicarán hasta que la Unión Europea y el Gobierno central definan sus propias medidas.
“El Govern comenzará a elaborar un amplio paquete de medidas, a corto, medio y largo plazo, pero deben ser coordinadas con el Gobierno de España y con la Unión Europea”, ha explicado Costa tras reunirse este lunes con representantes de empresarios y sindicatos en el marco de la Mesa de Diálogo Social.
Tres vías de actuación económica
La estrategia del Ejecutivo balear se articula en torno a tres posibles líneas de actuación: la vía de los ingresos —principalmente a través de los impuestos—, la vía del gasto público mediante los presupuestos autonómicos y la vía legislativa con la aprobación de nueva normativa.
“Son las cartas que podemos jugar y probablemente las jugaremos todas”, ha señalado el vicepresidente, que ha insistido en que las medidas no se tomarán de forma precipitada.
En este sentido, el Govern ha defendido que la respuesta debe seguir una lógica institucional “vertical”: primero la Unión Europea, después el Gobierno central y finalmente las comunidades autónomas.
Impacto potencial en turismo y carburantes
Durante el encuentro se han analizado los posibles efectos del conflicto en la economía balear, especialmente si la situación se prolonga en el tiempo.
Costa ha reconocido que el impacto podría ser significativo en ese escenario, especialmente en un territorio cuya economía depende en gran medida del turismo. Sin embargo, también ha pedido evitar el alarmismo.
“Hay que prepararse para un contexto de enorme incertidumbre, pero Baleares tiene una economía robusta y con una alta capacidad de resiliencia”, ha afirmado.
Uno de los factores que más preocupa es la posible subida de los carburantes, que podría encarecer los costes de transporte y afectar directamente a un archipiélago muy dependiente del tráfico aéreo y marítimo.
Empresarios y sindicatos piden prudencia
Los agentes sociales han valorado positivamente la convocatoria del Govern para analizar conjuntamente la situación y estudiar posibles respuestas.
El vicepresidente de la patronal CAEB, José Antonio Rosselló, ha advertido de la complejidad del contexto internacional. “No pisamos tierra firme y tenemos noticias cambiantes cada día, pero si esta situación dura en el tiempo puede tener consecuencias importantes”, ha señalado.
Por su parte, el secretario general de CCOO en Baleares, José Luis García, ha pedido prudencia y ha recordado que, por ahora, no se han registrado cancelaciones de reservas turísticas ni aumentos significativos de precios.
El líder de UGT en las islas, Pedro Homar, ha alertado del impacto que podría tener un aumento del precio de los carburantes en la economía balear y ha defendido que la prioridad debe ser proteger a las pequeñas y medianas empresas para salvaguardar también el empleo.
En la misma línea, el presidente de PIME Balears, Juan Carlos Fernández, ha destacado la importancia del consenso entre instituciones y agentes sociales para definir las medidas necesarias.
El Govern continuará en las próximas semanas la ronda de contactos con los distintos sectores económicos para evaluar la evolución del conflicto y su posible repercusión en las islas.
El objetivo, según ha explicado Costa, es consensuar un paquete de medidas que permita responder con rapidez si el escenario internacional termina afectando de forma significativa a la economía balear.
