miércoles. 12.06.2024

Masificación turística: la falacia de gestión política

Llevamos años hablado, criticando, comentando y escribiendo sobre la masificación turística en Mallorca.

El sector privado y la ciudadanía hemos dado muestras de nuestra inquietud sobre la perdida de calidad de vida y deterioro del territorio. Mensajes dirigidos a nuestros gobernantes desde hace años y hemos visto como nunca se han tomado medidas contundentes para dar solución a este problema real. Todo por el miedo a perder votos, aunque los políticos lo nieguen cien veces.

Hay soluciones que deben ser implementadas más pronto que tarde. Políticas de turismo sostenible limitando los impactos negativos del turismo y promoviendo un desarrollo turístico responsable y respetuoso con el medio ambiente y las comunidades locales.

Hay que legislar de forma contundente y sin miedo para una Regulación de la actividad turística sostenible. Debemos establecer límites y normas para el crecimiento y/o decrecimiento de hoteles, infraestructuras turísticas y todo lo que envuelve la actividad turística, con el objetivo de controlar el crecimiento y evitar la explotación excesiva de recursos.

Es imprescindible apoyar a otros sectores industriales para la diversificación de la economía, fomentando el desarrollo de otros sectores económicos, más allá del turismo, para reducir la dependencia de este sector y generar un modelo económico más resiliente.

Los ciudadanos debemos poder participar e involucrarnos en la toma de decisiones relacionadas con el turismo. El interés por la calidad de vida y sostenibilidad del territorio debe ser general y no particular. Se ha demostrado que la decisión de una comisión política, con intereses políticos (votos) y desconocimiento del sector, ha hecho y sigue haciendo que el problema perdure y no se revierta la situación.

No podemos seguir complaciéndonos con palabras y pocos hechos. Somos conscientes de que la gestión de la masificación turística es un desafío complejo que requiere un enfoque político integral y coordinado. Es fundamental encontrar un equilibrio entre los beneficios económicos del turismo y la protección del medio ambiente, el bienestar de las comunidades locales y la preservación de la identidad cultural. Solo a través de una política responsable y transparente se podrá garantizar un desarrollo turístico sostenible que beneficie a todos los actores involucrados.

Se han puesto parches en lugar de cambiar la rueda (metáfora):

  • Tasa turística: Debemos exigir que los ingresos se destinen a la financiación de proyectos de conservación ambiental, infraestructuras locales o iniciativas de desarrollo social.
  • Restricciones al acceso: La limitación de turistas y residentes que pueden visitar ciertos lugares en determinados momentos, especialmente en zonas frágiles o con alta densidad de población, debe ser consensuada y legislada.
  • Promoción de turismo alternativo: En Mallorca ofrecemos otras modalidades de turismo que tienen un menor impacto ambiental y social, como el ecoturismo, el turismo rural o el turismo cultural responsable, cuya promoción queda diluida en las grandes ferias. No es el turismo de millones de euros, pero es el turismo que nos va a garantizar poder seguir recibiendo turismo.
  • Inversión en infraestructuras: Inversión que debe provenir de la recaudación de la tasa turística. Se deben destinar recursos públicos a la mejora de infraestructuras locales, como transporte público, sistemas de gestión de residuos o espacios verdes, para que puedan soportar la afluencia de visitantes sin colapsar. Menos gasto público en asesores, publicidad encubierta, propaganda política, viajes inútiles, actos sin contenido,...

 

Debemos ser conscientes de que no existe una solución única para la masificación turística. Cada destino tiene sus propias características y desafíos, por lo que las políticas deben ser diseñadas de manera específica, tomando en cuenta las particularidades de cada lugar y las necesidades de sus habitantes. No todas las soluciones que se puedan implementar en Mallorca pueden servir para, por ejemplo, Formentera por no decir Menorca o Ibiza.

Si ciudadanos, empresarios y políticos somos capaces de ir en la misma dirección y diseñar las bases de una gestión eficaz de la masificación turística, sin interponer los intereses económicos, sociales y ambientales a los personales, llegaremos al éxito y solucionaremos en gran medida la masificación. Solo a través de un diálogo abierto y transparente entre todos los actores involucrados, encontraremos el camino hacia un desarrollo turístico sostenible que beneficie a todos.

Menos falacias y más contundencia y valentía, para salvar el territorio y la convivencia entre el residente y quien nos visita. Hagamos que la Gioconda vuelva a sonreír...

Masificación turística: la falacia de gestión política