Hay palabras que aparecen para definir una época y otras que nacen porque una época empieza a necesitar algo que había olvidado. Últimamente pienso mucho en una idea que, curiosamente, suena casi como un antiguo latinajo mediterráneo: PATEM.
No sé exactamente cuándo apareció por primera vez en mi cabeza.
Probablemente fue creciendo silenciosamente entre conversaciones, hoteles, sobremesas, momentos de silencio, personas agotadas, experiencias memorables y muchas horas observando cómo vivimos hoy. Porque quizás, el verdadero lujo contemporáneo esté cambiando delante de nosotros.
Durante décadas asociamos el lujo: al acceso, a la exclusividad, a la sofisticación, a lo extraordinario. Y, sinceramente, todo eso sigue teniendo valor, pero cada vez tengo más la sensación de que las personas empiezan a buscar algo diferente. Algo mucho más difícil de encontrar... calma, presencia, conexión. Tiempo vivido de verdad. Emociones auténticas. Recuerdos que permanezcan.
Quizás por eso, hoy un silencio puede resultar más exclusivo que el ruido, una conversación más valiosa que una notificación y una sobremesa mucho más memorable que muchas experiencias diseñadas únicamente para impresionar.
Vivimos rodeados de abundancia: Más destinos, más restaurantes, más información, más estímulos, más experiencias, más velocidad.
Paradójicamente, cada vez parece más difícil sentir profundamente aquello que tenemos delante. Tal vez porque el verdadero lujo nunca tuvo que ver únicamente con acumular cosas extraordinarias. Tal vez siempre tuvo más relación con nuestra capacidad de vivirlas plenamente.
Quizás ahí aparece PATEM. No como una tendencia ni como una estrategia de marketing, sino como una forma mucho más humana y consciente de entender el lujo del futuro.
PATEM:
Presencia
Atención
Tiempo
Emoción
Memoria
Presencia para estar realmente donde estamos; Atención para observar profundamente a las personas y a la vida; Tiempo para dejar de vivir permanentemente acelerados; Emoción para volver a sentir las experiencias de verdad y Memoria, porque al final aquello que permanece nunca son únicamente los objetos o los lugares… sino cómo nos hicieron sentir.
Y, sinceramente, creo que ahí existe una enorme oportunidad para la hospitalidad, el bienestar y el Mediterráneo.
Porque quizá el lujo del futuro no consista únicamente en acceder a más cosas sino que consista en volver a vivir con PATEM.
Seguimos trabajando… porque creo sinceramente que lo mejor está por llegar.
