domingo. 16.06.2024

Gastronomía, reclamo turístico 365 días

No descubro nada si afirmo que la gastronomía en España pasa por ser uno de los reclamos turísticos más importantes alternativos al ‘sol y playa’ que tanto distingue la costa Mediterránea, incluido el Archipiélago balear.

Aunque hablamos de oferta cultural, deportiva y de restauración como alternativas para desestacionalizar la temporada en las Islas, marcada especialmente por la climatología y las aguas cristalinas que nos rodean, tengo la sensación de que no somos conscientes del potencial que juegan estos diferentes complementos de ocio para la transformación que demanda nuestro principal motor económico.

Días atrás pude asistir a la jornada ‘Chefs en el Teatro’ organizada por este digital, Economía de Mallorca, junto con el Ajuntament d’Inca, una conferencia que contó con la presencia de grandes nombres de la gastronomía local y nacional como Ariadna salvador, Andreu Genestra, Andrián Quetlas, Matias Iriarte y el televisivo chef Sergio Torres. Con más de una estrella Michelín a cuestas e historias de esfuerzo, superación y creatividad, los cinco hicieron las delicias del público que llenó el Teatre Principal de la capital del Raiguer.

Sus relatos personales, llenos de proyectos pasados, presentes y de futuro, son ejemplo de perseverancia, de sueños cumplidos, de imaginación y de trabajo, mucho trabajo.

Y también, como así dejaron claro varios de ellos, de apuesta por el producto local de Mallorca, dignificando y poniendo en valor nuestra agricultura, aquello que somos capaces de generar en ese maravilloso patrimonio rústico que tanto queremos proteger. Ojo, un campo que también es reclamo paisajístico como parte de un entorno que los millones de turistas que nos visitan destacan del destino Baleares.

Todos ellos, los chefs locales (Genestra, Salvador), los ‘adoptados’ (Quetglas o Iriarte), e incluso el más popular (Torres), me hicieron pensar en lo que siempre se habla como oferta alternativa para diversificar nuestro producto turístico y hacerlo atractivo también fuera de los meses de temporada alta, cuando el sol ya no aprieta.

Tenemos las pruebas deportivas populares en primavera y otoño, que ya copan el calendario, pero contamos con otros referentes, entre los que situaría a la gastronomía o la oferta cultural, donde todavía nos queda mucho camino por recorrer, mucho margen de mejora que ayudaría a la desestacionalización. Ésta, entendida como el reparto de la masa turística total durante los doce meses del año, no que el agobio concentrado que padecemos los meses de verano desde hace muchos años se acabe extendiendo con la misma intensidad durante el invierno.

Porque, como se ha instalado en la opinión pública las últimas semanas, hemos llegado al límite turístico, algo que evidentemente no ha ocurrido de repente, sino que viene labrándose desde hace varios años y que se ha intensificado de forma alarmante tras la pandemia. Una situación que requiere como reclaman los empresarios desde CAEB de medidas valientes, imaginativas, generosas e innovadoras, a la par que sacrificios comunes, o personales, como bien han aplicado a sus negocios los protagonistas de ‘Chefs en el Teatro’.

Liderar esta transición hacia un turismo circular -que el empresariado balear ya ha iniciado-, sostenible con el privilegiado medioambiente que señalaba anteriormente, no es sencillo, ni ocurrirá de la noche a la mañana por arte de magia.

Es imprescindible la colaboración de todos, que la Administración apruebe y facilite las cartas esenciales y que las empresas las jueguen pensando en el medio y largo plazo, algo fácil de escribir, pero muy difícil de ejecutar en estos tiempos donde vivimos en la inmediatez y todo lo queremos “para ayer”.

De ese camino global, que deberá ser consensuado, donde todos los sectores tendrán que poner su granito de arena readaptándose a una realidad de la que nadie es ajeno, donde todos tendremos que hacer esfuerzos y alguna renuncia… surgirá el éxito, la transformación de un modelo turístico de primer nivel como el que tenemos, compatible con la sostenibilidad y que vuelva a compartir bienestar con la ciudadanía local.

Gastronomía, reclamo turístico 365 días