martes. 31.01.2023

En hombros de gigantes

Hace poco, en una sesión de acompañamiento de un equipo directivo, nos quedamos atascados ante la definición de un problema. No encontrábamos la causa, por más que le dábamos vueltas utilizando nuestro sentido analítico y racional. De repente, me vino a la memoria una metodología que utilizaba hace años y que funcionaba muy bien. Estaba convencido de que guardaba documentación.

 

Uno de mis primeros trabajos fue como responsable de Formación y Desarrollo de una empresa industrial, multinacional alemana, sita en Barcelona. Recuerdo cuando el director general me llamó y me comentó que, en la Central en Alemania, estaban utilizando una metodología para el análisis de problemas y toma de decisiones que les funcionaba muy bien.

 

Él había participado en una sesión y quería implantarlo en el equipo directivo y en los mandos intermedios de la fábrica. Me pidió que lo implementase en España. “La metodología se llama Kepner Tregoe, KT – me dijo muy serio- y no sé si hay a alguna consultora en España que nos pueda ayudar. Póngase en marcha, señor Goberna”.

 

Así que me puse a investigar y encontré en París una empresa consultora que hacía formación en esa metodología. Dicho y hecho. Todo el equipo directivo recibimos entrenamiento de la herramienta desarrollada por Charles Kepner y Benjamin Tregoe, científicos sociales norteamericanos, que es un método puramente racional, con mucho prestigio, para tomar decisiones de manera estructurada.

 

Metodología Kepner Tregoe

Recuperé y me volví a leer la documentación. El método es potente, sencillo y no busca la solución perfecta, sino más bien la mejor opción posible para lograr un resultado con las mínimas consecuencias negativas. Tiene cuatro pasos para tomar decisiones:

1. Análisis de la situación. Se aclara la situación de problema; lo que sucedió

2. Análisis de problemas. Se busca la causa del problema y su relación entre la causa y el resultado, es decir, por qué sucedió

3. Análisis de decisiones. Se definen los criterios de la toma de decisiones, esto es, cómo debemos actuar.

4. Análisis de problemas potenciales. Se anticipan posibles problemas futuros y se desarrollan acciones preventivas, es decir, cuál será el resultado El método funciona a las mil maravillas, si se siguen los pasos escrupulosamente. No sólo tiene aplicación en ingeniería de producto, sino también en marketing, logística e, incluso, en Recursos Humanos.

 

En la empresa alemana estábamos encantados y lo convertimos en una herramienta cotidiana de trabajo. Al cabo de unos pocos años me cambié de empresa y fui dejando de utilizar la metodología porque no formaba parte de la cultura de la nueva organización y porque no pude convencer al nuevo CEO de su utilidad. ¡Qué lástima!

 

Modelos que funcionaban bien son dejados de lado por otros más acordes con los cambios de entorno y casi no dejan rastro.

 

Evolución y adaptación

Luego vinieron los programas de calidad total, reingeniería, benchmarking, organizaciones que aprenden, mejora continua, gestión del conocimiento y el capital intelectual, Balanced Scorecard, Lean Management y la metodología Agile.

 

Y la lista sigue y seguirá, con big data y con las posibilidades que van a traer los ordenadores cuánticos. La tecnología y la sociedad se influyen mutuamente.

 

Es una carrera evolutiva en donde todos tenemos mucho que aprender para poder evolucionar e incluir el modelo de empresa en la tecnología o en los sistemas de gestión. Tenemos que evaluar y actualizar la empresa para aprovechar los avances tecnológicos.

 

No se trata de tener las herramientas más sofisticadas sino de sacar el máximo provecho de lo que tenemos. Recordar la metodología Kepner Tregoe no fue un acto de melancolía (bueno, un poco sí) sino un recordar que todo lo que tenemos y lo que vendrá es porque estamos subidos en hombros de gigantes.

 

Fue Newton quien dijo: “Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”, reconociendo las contribuciones de sus predecesores. Hay que rendir homenaje a las personas que contribuyeron, aunque sea de manera humilde, a la evolución y adaptación de los sistemas de gestión empresariales. Aquí va el mío: ¡Gracias KT! P.D.

 

Al final resolvimos el problema gracias a la metodología de KT. Fue un placer recuperarla.

En hombros de gigantes
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