lunes. 27.05.2024

El cómo importa y mucho

Recientemente, tuve la oportunidad de ver la impactante película Vida y muerte en el almacén, un mediometraje de la BBC que retrata, de manera casi documental, las condiciones laborales en un gran centro de logística para compras online.

La historia se centra en una nueva supervisora que se enfrenta al desafío de dirigir a un grupo de aproximadamente 15 empleados encargados de preparar los pedidos. A medida que nos adentramos en su entorno de trabajo, descubrimos las duras condiciones laborales de los empleados.

Mientras corren por los pasillos entre altas estanterías, siguiendo un sistema de comunicación informatizado que les indica la ubicación exacta del siguiente pedido y controla su tiempo, son monitorizados para conocer las métricas sobre los segundos ganados o perdidos. Se les exige cumplir con un mínimo de 120 pedidos por hora.

En los créditos, se nos informa que el guión está basado en entrevistas reales a trabajadores del sector, lo que sugiere que no se trata de una fantasía utópica, sino de una realidad cruda. Los 30 kilómetros que los empleados recorren diariamente no son una invención. La constante repetición del mantra que afirma que trabajan para satisfacer a los clientes se vuelve una letanía agotadora. Además, los equipos compiten entre sí, lo que obliga a los supervisores a presionar a sus subordinados para no quedarse rezagados, ya que esto pondría en peligro sus propios empleos. La empresa cuenta con una lista considerablemente larga de desempleados que necesitan trabajar.

En esta dinámica, las personas son consideradas simplemente como un recurso más. El drama está servido. No es ningún spoiler decir que la película provoca un profundo malestar.

Xavier Marcet afirma que el cómo importa, y mucho; La diferencia entre un negocio y una empresa radica en su propósito. Una empresa tiene una razón de ser, coherente con unos valores que cuidan a sus clientes, empleados y mercados. Si bien el negocio solo busca obtener beneficios, la empresa también tiene en cuenta y cuida los medios para lograr esos resultados.

Es sabido que un estilo de liderazgo que genera un entorno laboral saludable, donde las personas son tratadas con respeto y dignidad, valoradas por lo que aportan y por lo que son, fomenta un mejor desempeño, lo que siempre se traduce en resultados positivos.

Sospechamos que existen empresas similares, o incluso peores, a la que se presenta en la película. Sin embargo, como consultores, rara vez nos encontramos con ese tipo de compañías. No son de las que nos contactan.

Afortunadamente, aquellos que sí nos llaman suelen ser empresas preocupadas por el bienestar y la salud laboral. Estas organizaciones se esfuerzan por promover un ambiente de trabajo positivo y equilibrado, conscientes que el bienestar de sus colaboradores es una inversión valiosa.

Han comprendido que los profesionales no se conforman solo con un buen salario. Las plantillas son cada vez más diversas y heterogéneas, y los departamentos de recursos humanos están incorporando los valores de las nuevas generaciones.

Nuestros interlocutores están enfocados en mejorar el ambiente, confort y tranquilidad de los profesionales, midiendo su rendimiento para lograr un marco de trabajo más eficiente. Las tendencias actuales se centran en fomentar una cultura de respeto y colaboración, que se logra mediante una comunicación abierta, y el reconocimiento y valoración del trabajo de los profesionales. Los procesos de retroalimentación están en la agenda de los responsables de equipo.

Sin embargo, es importante destacar que aplicar esas tendencias no implica que la empresa se debilite. Al contrario,  pueden mantener un nivel razonable de exigencia. La incorporación de procesos de People Analytics, es decir, la recopilación, análisis y gestión de datos para tomar mejores decisiones relacionadas con las personas, se está convirtiendo en algo habitual. La utilización de nuevas tecnologías debe repercutir en el progreso de las personas, pero de manera sensata, ya que el verdadero patrimonio son las personas.

¿Quién no querría trabajar en una empresa que fomenta un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal? De hecho, trabajaría mucho mejor. Con los datos en la mano, los empleados que se declaran satisfechos con su trabajo tienen una productividad un 13% mayor que la media. ¿Se nos olvida que la sobrecarga de trabajo, las relaciones conflictivas con el jefe o la falta de autonomía generan el síndrome del trabajador quemado, con consecuencias como el ausentismo, la baja productividad, el empeoramiento del clima laboral y la reputación de la empresa?

Las empresas inteligentes comprenden que trabajar en políticas de bienestar no solo aborda estos problemas, sino que también influye en  la imagen que sus empleados tienen de la empresa, tanto actuales como futuros, y ese es un factor clave para fidelizar y atraer talento. Y ahí nos jugamos el futuro.

El cómo importa y mucho
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