jueves. 29.09.2022

Una dicción difícil suplida por un discurso genial

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“Nunca tan pocos han hecho tanto por tantos” dijo Churchill en uno de sus míticos discursos cargados de fuerza al término de una sangrienta batalla durante la II Guerra Mundial.

 

Nadie puede discutir que Winston Churchill fue un gran líder que guió a Inglaterra durante una difícil etapa de la historia, pero la verdad es que el Sr. Churchill tenia una dicción difícil y esto debería haber coartado su capacidad de comunicación. Y entonces, ¿Cómo consiguió contactar con los ciudadanos e infligirles confianza y optimismo?

 

Churchill fue era un maestro en el arte de elegir las palabras y crear lemas. Dominaba tanto el arte la oratoria que podía permitirse el lujo de pronunciar mal.

 

Dale Carnegie estableció unas reglas básicas para conseguir conectar con la audiencia que resumió en los siguientes puntos:

 

 1. Comparte una historia, un ejemplo personal, una vivencia y hazlo de forma genuina, para que emocione a tu público.

 

Cuando un orador nos cuenta sus experiencias, sus anécdotas vividas se nos hace más cercano, más humano. Es una excelente manera de conectar con la audiencia.

 

2. Utiliza la fuerza comunicativa que transmiten las pausas y los silencios.

 

Las pausas y los silencios son herramientas potentes con las que logramos crear una sensación de sorpresa, de que algo importante va a ocurrir. Así, cuando deseamos llamar la atención de nuestro público sobre un punto relevante del discurso o recuperar su escucha, un buen uso de los silencios resulta clave.

 

3. Piensa en aportar siempre valor a tu audiencia.

 

Las personas percibimos enseguida la entrega de un orador a su público, así como su pasión y generosidad.‘La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero jamás olvidará cómo les hiciste sentir.’ Maya Angelou

 

4. Sé breve y claro.

 

La idea clave, que es la que quieres que las personas recuerden, ofrécela en la apertura y repítela en el cierre, para que sea la última idea que se les quede en su memoria.

 

Ya sabes, si quieres convertirte en un gran orador como Churchill entrena estas habilidades, ensaya frente al espejo y pronto notarás como mejora tu comunicación con los demás.

Una dicción difícil suplida por un discurso genial
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