miércoles. 19.06.2024

Venezuela: la telenovela del miedo

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Nuestras islas tienen un 2% de la población del Estado español, sin embargo no ocupan ni mucho menos un 2% de los contenidos informativos de la televisión española, ni de la pública, ni de la privada.

 

Ni la más mínima deferencia, aunque sólo sea porque somos la comunidad que más dinero aporta a las arcas públicas. Sólo los juicios por corrupción nos salvan y, muy de vez en cuando, permiten colarnos en millones de hogares que mayoritariamente piensan que solo somos un bonito lugar de vacaciones.


Sin embargo, cada día un pequeño país de 10 millones de habitantes (eso sí, con las mayores reservas probadas de petróleo del planeta) tiene su espacio en las noticias de "nuestros" telediarios.

 

Cuesta de entender por qué Venezuela sí, y en cambio, Siria no, siendo uno de los puntos calientes del planeta y origen del principal drama humanitario de Europa. O por qué Venezuela sí y Arabia Saudí, que cada dia corta cabezas o amputa miembros en nombre de no sé qué justicia divina, no.

 

Porque con una población similar, y con bastantes pozos de petróleo también, Arabia Saudí se nos presenta en los medios de comunicación hegemónicos como un país amigo de España, con una monarquía saudí amiga de nuestra campechana familia real, incluso podríamos llegar a imaginar que es un país democrático y defensor de los derechos humanos.


En cambio Venezuela es el foco del mal (algo así como "los rusos" en las películas de acción norteamericanas), allí no se respetan los derechos humanos, la gente sufre problemas de abastecimiento y hay presos políticos. Y por si fuera poco, su gobierno ampara opciones políticas en España que también se pretende que veamos con miedo, desde Podemos a la CUP.

 

Son tan malos los bolivarianos, que por primera vez pusieron el principal recurso del país, el petróleo, al servicio de la lucha contra la pobreza, sirviendo de ejemplo a otros pueblos.

 


Permítanme que les diga que aunque Maduro no me caiga demasiado simpático, Venezuela es una democracia imperfecta (como todas) a la que habría que respetar, sin injerencias como las de España, ni a nivel político, ni a nivel mediático, a un nivel que nosotros no estaríamos dispuestos a tolerar para con nosotros.

 


Otra característica de Venezuela es que es uno de los países que produce más telenovelas del mundo, y en España nos hemos montado nuestra propia telenovela sobre Venezuela.

 

Es la telenovela de un país bolivariano con unos gobernantes malos malísimos que nuestros maravillosos políticos van a salvar, colaborando con las fuerzas del bien que son en el fondo las que provocan el racionamiento de alimentos, manipulan la opinión pública y ya planean privatizar los recursos estratégicos del país. Es una telenovela del miedo, del miedo a que vengan los de Podemos y sus Confluencias a dejar el Estado español como Venezuela, que bien vale una cruzada... Ya que no condenamos el franquismo, condenemos a Venezuela y al régimen bolivariano.


El último episodio de nuestra telenovela, después de la gira del ciudadano-cruzado Albert Rivera, fue el Consejo de Seguridad Nacional reunido el viernes en Madrid para hablar de... Venezuela.

 

Efectivamente, las telenovelas sirven para entretener, para huir de la realidad. Para que en este país de pandereta no hablemos de corrupción, ni de pobreza, ni de paro, ni de precariedad, ni de democracia, ni de nada. Lo importante es que la telenovela esté en boca de todos, y que la escuela del miedo de nuestros telediarios de sus resultados. Creo que llegan tarde, y serán castigados con rotundidad en las urnas el próximo 26J.

Venezuela: la telenovela del miedo