domingo. 29.01.2023
NEGOCIACIÓN

Semana decisiva para la operación de compra de Air Europa por Iberia

Hidalgo ha lanzado un mensaje contundente: no está negociando nada con Iberia y la compañía no se va trocear

La operación se apalabró en 1.000 M€ al contado, pero ahora IAG está evaluando otras estructuras "que puedan resultar interesantes para ambas compañías, ofreciendo beneficios similares para sus accionistas, clientes y empleados"

La operación de compra por Iberia de Air Europa, del Grupo Globalia, afronta su semana más decisiva, en la que debería decidirse la fórmula de integración de los negocios, si es que llegan a buen puerto las conversaciones, después de que en diciembre rompieran el acuerdo alcanzado hace más de dos años.

 

Una vez que ambas compañías acordaron deshacer el preacuerdo de adquisición firmado en noviembre de 2019, antes de la pandemia, por el que Iberia pagaría 1.000 M€ por Air Europa (luego rebajado a 500 millones) ahora buscan un formato nuevo para esa integración.

 

No obstante, el presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, ha lanzado un mensaje contundente este lunes en declaraciones a medios de comunicación: él, dueño del grupo, no está negociando nada con Iberia y la compañía no se va trocear. La aerolínea, añade, tiene margen para seguir funcionando de manera autónoma por el préstamo de 475 M€ que recibió de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en noviembre de 2020 y por los 75 millones que le abonó Iberia como penalización por haber deshecho el acuerdo de compra. Air Europa debe devolver ese préstamo del Fondo de Solvencia para el apoyo a empresas estratégicas en 2026 y de momento sólo paga intereses, unos 14 M€ al año, con lo que Hidalgo entiende que tiene margen de maniobra, además de que en el cuarto trimestre de 2021 la actividad mejoró sustancialmente.

 

La operación inicial, cerrada el 4 de noviembre de 2019, establecía que Iberia pagaría 1.000 M€ en efectivo por la totalidad del capital de la compañía de Globalia, pero la pandemia cambió radicalmente la situación del sector y la cifra se rebajó un año después a 500 millones tras recibir la inyección de la SEPI. La operación no ha podido encontrar más escollos en el camino: a los meses de cerrarse el preacuerdo de los 1.000 millones, el tráfico aéreo mundial se paró en seco por la pandemia y los ingresos de las aerolíneas estuvieron en cero varios meses, hasta que los países empezaron a reabrir fronteras, y tardarán todavía al menos dos años en volver a los niveles precovid. La cifra inicial era difícilmente digerible para Iberia, con mejor posición financiera pero con dificultades también, que se multiplicarían en caso de tener que asumir una deuda de unos 700 M€ de Air Europa, por lo que el compromiso se rebajó a la mitad, 500 M€.

 

El pasado diciembre se anunció el fin de la operación en aquellos términos. El presidente de International Airlines Group (IAG), la matriz de Iberia, Luis Gallego, lo justificó por las condiciones de mercado, la profunda crisis derivada del covid-19 y teniendo en cuenta "nuestro deseo de mantener un enfoque disciplinado en cuanto a la asignación de capital". Al tiempo, la Comisión Europea veía problemas de concentración de la oferta en unas 70 rutas tras la integración de las dos compañías y exigió a Iberia deshacerse de algunas, aunque no llegó a pronunciarse sobre la ruptura del acuerdo entre las dos partes.

 

Las últimas manifestaciones en torno a esta asunto son de los últimos días. La vicepresidenta primera del Gobierno, Nadia Calviño, afirmó que se están estudiando fórmulas para ayudar en la operación, lo que se interpretó como la posibilidad de que el Estado entre en el capital de la línea de Globalia convirtiendo el préstamo SEPI en capital. Y el presidente de Iberia, Javier Sánchez Prieto, urgió a cerrar la operación para reforzar el hub (centro de distribución del tráfico aéreo) de Madrid, situarlo entre los grandes de Europa, a la altura de los de París, Fráncfort o Ámsterdam, y que no pierda posición competitiva para captar la potente oferta del sudeste asiático. "Jugamos en un tablero global", dijo el presidente de Iberia, y en esa partida hay que tener en cuenta que de aquí a 2030 se van a incorporar a las clases medias 2.400 millones de personas procedentes del sudeste asiático, mercado del que Madrid y Barcelona sólo captan un 5% del tráfico aéreo, frente al 25% de los grandes hubs europeos.

 

Según comunicó IAG a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en diciembre, ahora está evaluando otras estructuras "que puedan resultar interesantes para ambas compañías, ofreciendo beneficios similares para sus accionistas, clientes y empleados", pero no parecen del gusto de quien todos en el sector conocen como Pepe Hidalgo.

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