lunes. 03.10.2022
DO BINISSALEM

Can Verdura, la artesanía de producir vino enraizado en la tierra

La bodega de la DO Binissalem adapta su producción a cada parcela que explota

En un mundo tan competitivo como el del vino en Mallorca, la diferenciación y la originalidad son la única via para conseguir hacerse un hueco en el mercado y más aún si se trata de una bodega pequeña. Este sería el caso de Can Verdura, un pequeño celler de la DO Binissalem y situado en el pueblo con el mismo nombre, que apuesta por producir vinos enraizados al máximo en el terreno.

 

Tomeu Llabrés abrió el negocio en 2012 de forma humilde y sencilla, asumiendo el relevo de cuatro generaciones dedicadas a la producción de vino o al cultivo de viña. Partiendo de esta tradición y del trabajo con la variedad Mantonegro siempre han orientado su producción a "adaptar las variedades autóctonas a nuestra visión para conseguir poner en valor la parte más fresca que puedan tener los vinos mediterráneos como los nuestros".

 

El vino se concibe desde la tierra. Cada una de las parcelas que explota Can Verdura se cuida de forma individual y el fruto que se obtiene de ellas se trata por separado con la voluntad de obtener la mejor de sus versiones. "Estamos hablando desde el hecho de arar la tierra a diferentes profundidades, como el tipo de abono que aplicamos en cada finca. Además respetamos la forma de podar tradicional".

 

"Lo que queremos cuando producimos un vino es que éste sea una expresión de las virtudes de aquella parcela dentro de una botella" asegura Llabrés.

 

Con esta filosofía Can Verdura ha ido ganandose un merecido espacio en el mercado local gracias a sus vinos Supernova tintos pero también con sus blancos. De hecho el 80% de sus 35.000 botellas son tintas.

 

Can Verdura no dispone de tienda física y confía sus ventas a los distribuidores. La mayor parte de su producción va enfocada a la restauración local pero casi un 50% de sus botellas acaban en el exterior. Es de las pocas bodegas mallorquinas que vende vino a la península, hasta un 25% del total mientras que el restante 25% llega a paises como Francia, Suiza, Alemania o Suecia.

 

"En Mallorca vivimos del turismo y todos nuestros productos al final van dirigidos a este turismo. El vino no es una excepción. En otras regiones de España tienen muchos problemas para vender su vino", comenta que asegura que hay mucho margen para crecer pero expresa su deseo a que este crecimiento se produzca de forma ordenada y sostenible para no provocar una saturación del mercado.

Can Verdura, la artesanía de producir vino enraizado en la tierra
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