lunes. 15.08.2022

Mercados desconcertados por la intervención

El rebote técnico por el que apostábamos para esta segunda semana de mayo al terminar nuestro comentario del pasado lunes, se ha producido, pero solo muy parcialmente, ya que se ha quedado limitado realmente a un muy modesto repunte de las Bolsas europeas y japonesa. El Eurostoxx ha subido un 0,7% en la semana, nuestro Ibex un 0,2% y el Nikkei un 1,9%, pero, en cambio, el S&P ha retrocedido un 0,5% en la semana, el Dow Jones ha bajado un 1,1%, el MSCI Emerging Markets en dólares ha bajado exactamente lo mismo, el 1,1% y el Shanghai Composite ha cedido casi un 3% semanal.

 

Son, en general, movimientos en una banda muy estrecha, que transmiten la sensación de que no hay ideas claras en los mercados. Una sensación que aumenta al ver los muy bajos volúmenes de negociación de los mercados desde principios de año, volúmenes que incluso han sido menores la pasada semana.

 

Da la sensación de que los inversores empiezan a estar muy desorientados como consecuencia de la intensa y prolongada intervención llevada a cabo por los Bancos Centrales. Parece como si al final los inversores se estuvieran apartando de unos mercados demasiado "intervenidos" (la palabra "manipulados" sería probablemente más descriptiva, si no fuese porque quien interviene es justamente la autoridad monetaria central) porque no quieren jugar a un juego que no controlan y cuyas claves desconocen.

 

Si esto fuese así, sería una pequeña ironía que unas políticas monetarias cuya finalidad es producir serenidad y visión positiva (mindfulness) entre los ahorradores e inversores puedan estar empezando a provocar justo lo contrario, es decir, desasosiego e inquietud. De momento, desde el pasado 3 de diciembre de 2015, cuando las medidas del BCE para ampliar su programa de compra de activos fueron seguidas de un desplome de las Bolsas de la zona euro, lo que estamos viendo es que los inversores ya no responden igual a los anuncios de los banqueros centrales. Donde antes había entusiasmo, casi euforia, ahora hay indiferencia e incluso rechazo por parte de los mercados.

 

Los datos económicos no ayudan a aclarar ese desconcierto de los inversores, más bien lo contrario. Así, en el caso de la economía norteamericana, cuyo crecimiento es clave en estos momentos, hemos visto datos muy contradictorios estos últimos días. Por ejemplo, el pasado viernes, en la sesión de cierre semanal, se publicó la fuerte subida del 1,3% de las ventas minoristas en EE.UU. en abril, con subida aún mayor, del 2,1% de las ventas "on line", datos muy positivos. Pero esa buena noticia iba precedida de un mal dato publicado el viernes 6 de mayo de creación de empleo en abril (160.000 empleos, muy por debajo de la media de los últimos meses) y de una subida por sorpresa de las peticiones semanales de subsidio de desempleo que se conocieron el jueves 12 de mayo. Por otro lado, el dato contrasta con los números del primer trimestre de varias cadenas minoristas, como Macy's, Nordstrom o JC Penney, entre otras, cuyos beneficios y cuyas previsiones eran más bien negativos.

 

En Europa vemos también señales contradictorias. El buen crecimiento de Alemania o España en el primer trimestre son buenas noticias pero se ven contrarrestadas por un elevado desempleo que persiste en el conjunto de la zona euro y por una tendencia deflacionista a la japonesa muy inquietante.

 

Los inversores, ante datos mixtos y a veces abiertamente contradictorios, no saben a qué carta quedarse. Y tampoco saben lo que va a hacer la Fed y menos aún las consecuencias de lo que vaya a hacer la Fed. Hace un año o dos años, había una fe ciega en el modelo de la Fed. La idea era simple: la Fed hará lo que tenga que hacer para reflotar la economía y dejará de hacerlo cuando la economía coja impulso. Hoy la duda es doble. Por un lado no está claro si el modelo va a funcionar, y por otro lado, funcione o no el modelo, tampoco parece fácil salir de la medicina monetaria, genere o no crecimiento.

 

Esa inquietud, probablemente, empieza a hacer mella en la fe ciega que hasta hace pocos meses había en la Fed, y tal vez explica que, por ejemplo, el pasado viernes las Bolsas americanas recibieran el buen dato de ventas minoristas de abril con frialdad, y al final de la sesión con ligeras bajadas.

 

La consecuencia es que el S&P tras tres semanas consecutivas de descensos (aunque sean pequeños descensos como el de esta última) se va alejando cada vez más de los máximos históricos. En abril, tras la remontada espectacular desde los mínimos de febrero, hubo una expectativa de que el S&P pudiese abordar la ruptura de sus máximos históricos de todos los tiempos. Hoy esa expectativa se desvanece.

 

Esta tercera semana de mayo se publicarán datos económicos de interés. En EE.UU. el más relevante es el IPC de abril, tanto general como subyacente, que pondría en aprietos a la Fed si sube más de lo esperado, sobre todo la tasa subyacente, que ya estaba en marzo por encima del 2%. Se publican también indicadores importantes como el de producción manufacturera de Nueva York o el de la Fed de Filadelfia. En Japón se publica el PIB del primer trimestre, que no parece vaya a ser muy bueno, pero sí debería mejorar algo al del cuarto trimestre del pasado año. En China conoceremos las ventas minoristas y la producción industrial de abril, y no se esperan sorpresas.

 

Se publican, además, las actas de la última reunión de la Fed, que pueden dar luz sobre el grado de consenso de los miembros de su Consejo en torno a retrasar a septiembre o diciembre la nueva subida de tipos.

 

En el plano de los resultados, es interesante ver las cifras del primer trimestre de Wal Mart, que se conocerán el jueves, para ver si arrojan alguna luz a los contradictorios datos hasta ahora publicados.

 

Desorientados ante un escenario nuevo que no comprenden, los inversores tratan de ser cautelosos y medir mucho los riesgos. Los gobiernos y los banqueros centrales no parecen capaces de articular una nueva propuesta que ilusione a los mercados y así, rota la magia de las políticas monetarias no convencionales y a la espera de ver si hay algún recambio válido para esas políticas, lo normal es que las Bolsas sigan moviéndose en una banda estrecha, sostenidas por la falta de alternativas para colocar el dinero pero sin fuerza para romper al alza.

 

Aun a riesgo de equivocarnos, pensamos que a corto plazo el dólar seguirá fortaleciéndose e impulsando ligeros repuntes de las Bolsas.

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