domingo. 04.12.2022

La economía y el entorno geopolítico complican las cosas a la Fed

Una mezcla de mensajes tibios de los banqueros centrales, malos datos económicos y malos resultados empresariales han puesto punto final esta semana a la racha de cinco semanas consecutivas de subidas en las Bolsas americanas. Las correcciones semanales de los índices no han sido "suaves", como pensábamos en nuestro comentario de hace una semana, sino intensas, con caídas del 3,6% para el S&P, del 4,2% para el Nasdaq, algo más del 3% para el Eurostoxx y nuestro Ibex, y del 3,7% para el MSCI Emerging Markets en dólares. Solo el Nikkei se ha librado, al subir un 1,7% en la semana.

 

Por el lado de los datos económicos ha habido malas noticias en general, salvo en Japón, donde el viernes se conocieron algunas buenas cifras. En China se han ido publicando, a lo largo de la semana, varios datos que confirman la desaceleración de su economía, y en EE.UU. las cifras publicadas el viernes enfriaron las buenas percepciones que dejó, una semana atrás, el informe de empleo de octubre, y mostraron el dibujo de una economía muy lejos del vigor que la creación de empleo podría hacer suponer. Las ventas minoristas de octubre crecieron solo un 0,1% frente al 0,3% esperado, una mala noticia que fue acompañada de los malos resultados y malas perspectivas de tres "retailers" significativos como JC Penney, Macy's y Nordstrom.

 

Las materias primas han tenido una nueva caída, con el petróleo a la cabeza. La fuerte subida de los inventarios de petróleo muestra una debilidad de la demanda global, añadiendo más inquietud a los ya mencionados datos de ventas minoristas. Solo el sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan estuvo a la altura de las expectativas.

 

La segunda causa de las caídas han sido los resultados empresariales. Además de los ya citados de Macy?s, JC Penney y Nordstrom, Cisco dio un "guidance" negativo para los próximos trimestres y varias grandes tecnológicas, incluida Apple, también han sido muy cautas respecto a las ventas futuras. Rolls Royce dio también un "profit warning" con el efecto inmediato de una caída de más del 20% en la cotización de sus acciones.

 

Pero esos malos datos económicos y empresariales no habrían provocado por sí solos las fuertes caídas semanales de las Bolsas si no hubiesen ido acompañados de manifestaciones tibias de algunos banqueros centrales, entre ellos la presidenta de la Fed, Janet Yellen, el miembro del Consejo del BCE, Benoit Coeuré, y el propio presidente del BCE, Mario Draghi. El jueves hablaron los tres y lo que leyeron los mercados fue que, en el caso del BCE no está claro que vaya a haber medidas contundentes el jueves 3 de diciembre y en el caso de la Fed hay una gran indecisión pero el compromiso es subir los tipos aunque haya riesgos en hacerlo.

 

Tras el espectacular octubre y el buen inicio de noviembre, las Bolsas parecían encaminarse hacia un nuevo "momento marzo", es decir, hacia nuevos máximos anuales, propiciados por la caída de los tipos de interés de los bonos soberanos en la zona euro, la caída del petróleo, y la caída del euro. Los Bancos Centrales parecían decididos a revivir los máximos anuales de principios de abril, y el S&P y otros índices habían subido más de un 10% desde sus mínimos, alimentando las expectativas de un gran rally de Navidad. Pero, con o sin razón, los mercados parecen percibir dudas en ese compromiso y nos crean también dudas sobre el rally de Navidad. La inestabilidad política que puede seguir a los atentados del pasado viernes en París crea dudas adicionales.

 

No hay demasiadas noticias económicas esta semana, pero sí quedan algunos resultados empresariales como los de Wal Mart, Target, Home Depot o Best Buy, que darán pistas sobre el estado de ánimo de los consumidores norteamericanos. El S&P es clave, una vez más, y la pasada semana ha roto algunos niveles técnicos significativos, pero hay que ver si la ruptura va o no en serio.

 

¿Volveremos a máximos anuales o más bien al "sell off" del verano? En nuestra opinión podemos ver aún caídas adicionales, pero el deseo de estabilizar las Bolsas va a predominar y, si hemos de apostar por algo, apostaríamos por un final de año relativamente tranquilo, con el BCE el 3 de diciembre y la Fed el 16 de diciembre tratando de calmar a los mercados sean cuales sean la decisiones que tomen.

 

El mayor riesgo es, a corto plazo, que los datos económicos que vayan apareciendo o las consecuencias políticas de los atentados en París el pasado viernes compliquen las cosas a la Fed y creen una incertidumbre adicional en las Bolsas. Pero es un riesgo a nuestro juicio pequeño a corto plazo.

 

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